En los días previos al Día de las Infancias, el incremento de promociones, cuotas y ofertas vuelve a concentrar la atención de las familias en jugueterías, comercios y plataformas digitales. Frente a ese escenario, la Dirección de Defensa del Consumidor de Mendoza difundió una serie de recomendaciones para realizar compras de manera segura, conocer los derechos de los consumidores y prevenir riesgos para niños y niñas.
Entre los principales consejos se encuentra evitar las compras apresuradas, comparar precios entre diferentes comercios y observar especialmente cuál será el monto final de la operación, más allá del porcentaje de descuento promocionado.
El organismo también recomienda elegir comercios formales que puedan emitir factura o ticket. Comprar juguetes en circuitos informales puede representar mayores riesgos debido a la falta de trazabilidad sobre el fabricante o importador, además de posibles dificultades para acceder a garantías, controles de seguridad o realizar reclamos posteriores.
Qué revisar antes de comprar un juguete
La seguridad comienza incluso antes de abrir el producto. Por eso, es fundamental revisar la información incluida en el envase. El juguete debe contar con datos en castellano, identificación del fabricante o importador, advertencias de seguridad, edad recomendada y el correspondiente marcado de conformidad y sello de seguridad, según las exigencias vigentes.
La edad indicada en el embalaje no se relaciona únicamente con las capacidades necesarias para utilizar el juguete, sino que también funciona como una advertencia vinculada con la seguridad. En los menores de tres años, por ejemplo, las piezas pequeñas pueden representar riesgo de asfixia.
Por ese motivo, cuando el envase establece que un producto no es apto para menores de tres años, esa indicación debe respetarse como una medida preventiva.
Otro punto especialmente sensible son los juguetes que utilizan pilas, particularmente las denominadas pilas botón. Antes de adquirirlos se recomienda comprobar que el compartimento no pueda ser abierto con facilidad por un niño y que disponga de un mecanismo de cierre seguro, como tornillos.
La ingestión accidental de una pila botón puede ocasionar lesiones graves en pocas horas, por lo que verificar ese sistema de seguridad resulta especialmente importante en los productos destinados a niños pequeños.
Garantías, precios y derechos del consumidor
Defensa del Consumidor recordó además la importancia de solicitar y conservar la factura o el ticket de compra. Los productos nuevos tienen una garantía legal mínima de seis meses desde su entrega. En caso de una falla de fabricación o funcionamiento, el consumidor cuenta con esa protección independientemente de cualquier garantía adicional ofrecida por el comercio.
La normativa distingue, sin embargo, entre una falla del producto y un cambio motivado por preferencias personales. Si el juguete presenta un defecto, corresponde aplicar la garantía legal. En cambio, si se busca reemplazarlo porque al niño no le gustó, ya tenía uno igual o se prefiere otro modelo, la posibilidad de cambio dependerá de la política comercial informada por el establecimiento.
Otro aspecto central es el precio. El importe exhibido en góndolas, mostradores, catálogos o publicaciones debe coincidir con el monto que finalmente paga el consumidor.
Asimismo, no corresponde aplicar recargos por pagar con tarjeta de débito o tarjeta de crédito en una sola cuota. Si un juguete está anunciado a $30.000, el comercio no puede cobrar un valor superior únicamente por utilizar alguno de esos medios de pago.
Compras online y seguridad en el hogar
En las operaciones realizadas a distancia, tanto mediante sitios web como plataformas digitales o redes sociales de proveedores, los consumidores disponen del derecho de arrepentimiento. La normativa contempla un plazo de diez días corridos, en los términos previstos por la Ley de Defensa del Consumidor, para dejar sin efecto la compra sin necesidad de explicar el motivo ni afrontar penalizaciones.
Los sitios de comercio electrónico deben disponer de un “Botón de Arrepentimiento” visible y accesible. Antes de concretar una compra por internet también se aconseja comprobar la identidad del vendedor, revisar las condiciones de envío y devolución y verificar que se trate de un sitio seguro.
Las medidas preventivas continúan una vez que el juguete llega al hogar. Antes de entregarlo a un niño o niña se recomienda retirar bolsas, plásticos, flejes, broches y otros componentes del embalaje, además de controlar que no existan piezas que puedan desprenderse fácilmente y revisar nuevamente los compartimentos destinados a las pilas.
También resulta fundamental respetar la edad indicada en el envase y supervisar el juego, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
Desde la Dirección de Defensa del Consumidor señalaron que conocer los derechos y prestar atención a determinados aspectos antes, durante y después de la compra permite reducir inconvenientes y contribuir a que los niños y niñas utilicen sus juguetes de manera segura. Ante problemas relacionados con una operación comercial, los consumidores pueden realizar consultas y solicitar orientación.
En paralelo, algunas categorías tradicionales comienzan a recuperar espacio entre las alternativas elegidas por las familias. Entre ellas aparecen los juegos didácticos, bloques magnéticos, rompecabezas, juegos de mesa y peluches sensoriales.
El comportamiento del mercado también está atravesado por factores que exceden el poder adquisitivo. Entre ellos se encuentran la disminución de los nacimientos y el mayor tiempo que los niños pasan frente a dispositivos electrónicos, dos variables que modifican tanto el tamaño como las características de la demanda.
Sobre ese escenario, un vocero del sector señaló: «A la situación económica se suma que en Buenos Aires, en los últimos 10 años, ha caído la tasa de natalidad en un 40%, según el INDEC y el Ministerio de Salud de la Nación. Eso afecta el mercado junto con un mayor uso de las pantallas por parte de los más chicos» añadió el vocero.
Más allá del nivel de ventas, desde la Cámara Argentina del Juguete remarcaron la importancia de que el juego también sea una actividad compartida entre adultos y niños.
Ante el aumento de promociones y ofertas por el Día de las Infancias, Defensa del Consumidor de Mendoza difundió recomendaciones para comprar juguetes de manera segura. El organismo aconsejó comparar precios, elegir comercios formales, revisar envases, garantías y sistemas de seguridad, además de recordar los derechos vigentes en compras presenciales y por internet.
La previa del Día de las Infancias vuelve a transformar jugueterías y plataformas digitales en un ecosistema donde conviven dinosaurios de plástico, descuentos gigantes, cuotas diminutas y adultos intentando determinar si el 40% de rebaja efectivamente significa pagar menos o simplemente contemplar una cifra anterior que parece haber sido diseñada por un equipo creativo. En ese escenario, Defensa del Consumidor de Mendoza recordó una regla sencilla pero revolucionaria: antes de comprar, conviene mirar qué se está comprando.
La recomendación incluye revisar precios, garantías, procedencia y hasta la caja, ese objeto que durante décadas pareció existir exclusivamente para ser destruido por un niño siete segundos después de recibir el regalo. Resulta que allí figuran datos bastante importantes: edad recomendada, advertencias, fabricante, importador y condiciones de seguridad. Especial atención merecen las piezas pequeñas y las pilas botón, porque la celebración pierde bastante encanto cuando el juguete incluye peligros que nadie había solicitado como accesorio adicional.
También aparece un protagonista histórico de la economía familiar: el ticket. Ese pequeño papel que suele iniciar su vida en una billetera y terminar convertido en jeroglífico térmico puede ser fundamental si el producto presenta una falla. Y para quienes compran por internet existe además el derecho de arrepentimiento, una institución jurídica especialmente valiosa cuando el entusiasmo del clic supera ampliamente la capacidad del living para alojar otro juguete de dimensiones industriales.
Mientras tanto, el mercado también cambia. Juegos didácticos, bloques magnéticos, rompecabezas, juegos de mesa y peluches sensoriales vuelven a ocupar espacio entre las elecciones familiares, aunque el sector enfrenta transformaciones demográficas y culturales. Menos nacimientos y más pantallas obligan a los fabricantes a competir por una atención infantil que hoy puede pasar de un rompecabezas a un dispositivo electrónico antes de que un adulto termine de explicar las reglas. Por eso, además de vender juguetes, desde el sector vuelven a poner sobre la mesa una propuesta casi disruptiva para estos tiempos: que adultos y chicos jueguen juntos.