Organizaciones criminales habrían adquirido estancias ubicadas en sectores fronterizos de la Patagonia argentina para controlar pasos no habilitados hacia Chile, según una advertencia presentada por el fiscal federal de Río Gallegos, Julio César Zárate, durante reuniones de la Comisión de Seguridad Pública del Senado chileno.
El planteo fue expuesto en Punta Arenas, donde la comisión parlamentaria abordó durante dos jornadas los riesgos vinculados con el crimen organizado, el contrabando, el narcotráfico y las rutas clandestinas en la Patagonia argentino-chilena. Los registros oficiales del Senado confirman la participación de Zárate junto con fiscales, policías, autoridades marítimas y funcionarios chilenos.
Según los antecedentes presentados en ese encuentro, investigaciones realizadas con colaboración de fuerzas de ambos países permitieron detectar organizaciones que intentaban utilizar pasos no habilitados para trasladar mercadería ilegal a través de la frontera.
Estancias utilizadas para acceder a pasos clandestinos
El fiscal explicó que la adquisición de propiedades del lado argentino habría permitido a las organizaciones asegurarse accesos hacia sectores fronterizos alejados de los controles oficiales.
“Las organizaciones (criminales) compraban las estancias argentinas para justamente tener el paso del otro lado chileno. Y si no hubiera sido por la colaboración en el equipo de los drones chilenos, no hubiéramos podido verificar por dónde se realizaban este tipo de pasaje o rutas alternativas”, aseveró.
La utilización de drones permitió, de acuerdo con el funcionario judicial, identificar algunos de los recorridos alternativos empleados para atravesar la frontera. La investigación mencionó desde contrabando de cigarrillos y otras mercancías hasta hechos vinculados con la trata de personas.
La problemática fue tratada formalmente por la Comisión de Seguridad Pública del Senado chileno durante sus sesiones del 13 y 14 de agosto de 2026. El temario incluyó expresamente un diagnóstico del crimen organizado en la Patagonia binacional, las rutas utilizadas por estructuras delictivas, los riesgos estratégicos del Estrecho de Magallanes y la cooperación internacional.
Chile refuerza el monitoreo de la frontera
Tras conocerse los antecedentes, desde el Ministerio de Seguridad chileno señalaron que no se había registrado una alerta de las mismas características dentro de las fronteras del país. No obstante, las autoridades informaron que continúan trabajando en el refuerzo y monitoreo de los pasos habilitados de la zona.
El seremi de Seguridad, Francisco Muñoz, identificó a Palena y Cochamó entre las comunas que presentan mayores desafíos para el control fronterizo. En Palena se desarrollan obras destinadas a mejorar las condiciones de los pasos, mientras que Cochamó aparece como uno de los puntos donde se busca fortalecer la vigilancia.
La extensión del territorio y sus características geográficas forman parte de las dificultades analizadas por las autoridades. La Comisión de Seguridad Pública chilena destacó precisamente la necesidad de profundizar la cooperación entre Argentina y Chile frente a delitos que pueden aprovechar rutas terrestres y marítimas alejadas de los controles tradicionales.
La compraventa de terrenos y el desafío de la prevención
Otro elemento señalado por las autoridades chilenas es la dificultad para actuar preventivamente ante operaciones de compraventa de campos realizadas entre particulares. La mera adquisición de una propiedad no constituye por sí misma un delito, por lo que la intervención judicial depende de la existencia de antecedentes que permitan vincular la operación con una actividad criminal.
En ese escenario, las investigaciones apuntan a determinar si determinados predios fueron utilizados deliberadamente para facilitar cruces clandestinos y actividades ilícitas, además de establecer qué organizaciones participaron y cuál fue el alcance de sus operaciones.
El caso vuelve a poner bajo atención una frontera extensa y de compleja vigilancia. Para las autoridades de ambos países, el intercambio de información, las investigaciones conjuntas y la utilización de herramientas tecnológicas aparecen como piezas centrales para detectar rutas alternativas utilizadas por estructuras criminales en la Patagonia.
Autoridades argentinas alertaron que organizaciones criminales habrían comprado estancias fronterizas en la Patagonia para controlar pasos no habilitados hacia Chile. El fiscal federal de Río Gallegos, Julio César Zárate, expuso el caso ante la Comisión de Seguridad Pública del Senado chileno en Punta Arenas. Las investigaciones abarcan contrabando y trata de personas, mientras ambos países refuerzan la cooperación fronteriza.
Comprar una estancia para quedarse con un paso clandestino hacia Chile. Según la advertencia presentada por un fiscal argentino ante el Senado chileno, algunas organizaciones criminales descubrieron que para manejar una ruta ilegal ya no alcanza con una camioneta, un mapa y demasiada confianza: ahora también entra en el presupuesto la inversión inmobiliaria.
La lógica tiene la elegancia de un trámite mal diseñado. En lugar de esquivar la frontera, la estrategia denunciada consistiría en comprar el terreno que conduce hacia ella y convertir kilómetros de Patagonia en una especie de cochera privada del contrabando. El portón de la estancia reemplaza a la barrera aduanera y el GPS puede empezar a recomendar rutas que definitivamente no figuran en Turismo.
La alarma fue expuesta por Julio César Zárate, fiscal federal de Río Gallegos, durante las jornadas que la Comisión de Seguridad Pública del Senado de Chile realizó en Punta Arenas para analizar crimen organizado y seguridad estratégica en la Patagonia argentino-chilena. Allí se habló de mercancías ilegales, cigarrillos y hasta trata de personas, un escenario en el que cualquier ironía termina exactamente donde empieza el daño real.
Para detectar las rutas, según explicó el fiscal, resultó decisiva la colaboración con equipos de drones chilenos. Siglo XXI: la frontera tiene satélites, cámaras, policías y aeronaves no tripuladas; del otro lado, alguien aparentemente respondió comprando el campo. Una pulseada tecnológica con escritura de propiedad incluida.
Chile sostiene que no registró una alerta equivalente dentro de sus fronteras, aunque mantiene tareas de monitoreo y refuerzo en los cruces habilitados. Palena y Cochamó aparecen entre los sectores donde el control representa mayores dificultades.
La Patagonia tiene miles de kilómetros, montañas, bosques, ríos y una frontera que obliga a coordinar dos Estados. Según la investigación presentada, algunas bandas encontraron una solución mucho menos diplomática: comprar la puerta de atrás.