“Es importante garantizar que el crecimiento —que hasta ahora se ha concentrado fuertemente en los sectores de energía, minería y agricultura— se amplíe y se distribuya de manera más uniforme tanto en los demás sectores de la economía como entre los trabajadores”. Así lo señaló la vocera del Fondo Monetario Internacional (FMI), Julie Kozack, durante una conferencia de prensa ofrecida este jueves en Washington.
La funcionaria volvió a destacar los avances registrados por la Argentina en materia macroeconómica y señaló: “vemos que Argentina ha logrado avances significativos en la restauración de la estabilidad macroeconómica. Esto se dio en un entorno muy desafiante que venía de una deuda elevada y una inflación muy alta. Hemos visto una gran caída de la inflación en los últimos años, un fortalecimiento de la posición externa a medida que se acumularon reservas, y una marcada disciplina fiscal al pasar de un déficit a un superávit fiscal».
En ese sentido, concluyó que “Toda esta estabilización es importante y constituye una base clave para el crecimiento sostenible en Argentina”. Sin embargo, aclaró que “Existe un reconocimiento mutuo entre el FMI y las autoridades argentinas sobre dos aspectos en materia de crecimiento”.
En línea con lo señalado anteriormente por la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, Kozack precisó que “el primero es que debe continuar el trabajo para fortalecer verdaderamente la resiliencia de Argentina”.
Respecto del segundo punto, sostuvo que “es importante garantizar que el crecimiento —que hasta ahora se ha concentrado fuertemente en los sectores de energía, minería y agricultura— se amplíe y se distribuya de manera más uniforme tanto en los demás sectores de la economía como entre los trabajadores”.
Además, agregó que “Esto significa que, en este momento, gran parte del enfoque de las discusiones, además de los detalles técnicos del programa, se centra realmente en cómo Argentina puede consolidar los logros de la estabilización alcanzada y extender esos beneficios a toda la economía”.
Kozack enfatizó que “Esto será esencial para respaldar una mayor inversión, sostener un crecimiento económico duradero, fomentar la creación de empleo y, en última instancia, brindar mejores oportunidades para el pueblo argentino, que es, por supuesto, el objetivo final”.
Misión del FMI en la Argentina
La portavoz también se refirió a la misión técnica encabezada por Joyce Wong, que visitó Buenos Aires entre el 21 y el 29 de septiembre como parte de las conversaciones correspondientes a la tercera revisión del programa bajo el SAF, el Servicio Ampliado del FMI.
“Las conversaciones continúan y seguirán en las próximas semanas, con el objetivo de alcanzar un acuerdo a nivel del personal técnico para esta tercera revisión”, afirmó Kozack.
Ante consultas de periodistas sobre la desaceleración de la actividad económica y su posible impacto sobre la recaudación impositiva, la funcionaria señaló que “formarán parte de los debates que se están llevando a cabo entre el FMI y el equipo económico, por ejemplo, sobre el impacto potencial en los ingresos fiscales. Temas como este se discutirán entre el equipo y las autoridades.”
Reservas, meta fiscal y un eventual waiver
El análisis de las cuentas del país durante el primer semestre habría mostrado resultados dispares. El Banco Central consiguió un sobrecumplimiento del objetivo de acumulación de reservas internacionales, mientras que el sector público registró un desvío respecto de la meta de superávit fiscal primario.
La autoridad monetaria superó la meta de divisas, favorecida por un revalúo contable del oro y por una flexibilización previa del propio Fondo, que en mayo había reducido la exigencia original en este punto.
En materia fiscal, el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario de $6,29 billones entre enero y junio. Pese al resultado positivo, quedó por debajo de la meta semestral establecida en $6,86 billones.
Desde ámbitos oficiales se atribuyó el desvío al bache en los ingresos provocado por la postergación de vencimientos del Impuesto a las Ganancias. Analistas privados, en tanto, también señalaron el efecto de la recesión sobre la recaudación tributaria, que en lo que va del año cayó cerca de 4% una vez descontada la inflación.
Según trascendió, el Ministerio de Economía solicitaría un perdón (waiver) para destrabar un próximo desembolso por unos u$s800 millones.
La actividad económica y la tensión financiera
Las deliberaciones mantenidas por la misión en el Banco Central se desarrollaron en un contexto de tensión financiera en el mercado local. Durante los diez días de auditoría, el Riesgo País subió más de 10% y superó los 600 puntos básicos, una señal que mantiene limitadas las posibilidades de acceso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito.
A este escenario se sumaron indicadores económicos adversos, entre ellos una contracción de la actividad económica en julio y un incremento de los índices de pobreza durante el primer semestre.
En sintonía con estos datos, bancos de Wall Street como JP Morgan redujeron sus proyecciones de crecimiento y alertaron sobre la posibilidad de una recesión técnica durante el tercer trimestre.
El Fondo Monetario Internacional destacó este jueves los avances de la Argentina en materia de estabilización macroeconómica, pero advirtió que el crecimiento debe extenderse más allá de la energía, la minería y la agricultura. Julie Kozack señaló en Washington que el desafío será distribuir esos beneficios entre más sectores y trabajadores, mientras continúan las negociaciones por la tercera revisión del programa.
El Fondo Monetario Internacional volvió a mirar la economía argentina con esa mezcla de optimismo técnico y ceja levantada que suele acompañar cada evaluación del país. Esta vez reconoció avances en inflación, reservas y disciplina fiscal, aunque dejó una observación que, traducida del dialecto de organismo multilateral, podría resumirse así: está muy bien que algunos motores funcionen, pero sería conveniente que el resto del automóvil también participe del viaje.
Julie Kozack puso el foco en un crecimiento que hasta ahora encontró sus principales protagonistas en la energía, la minería y la agricultura. El problema es que una economía no puede vivir eternamente como una serie con tres personajes principales y cuarenta extras esperando que alguien les dé una línea de diálogo. El FMI pretende que la recuperación amplíe el reparto y llegue a más actividades y trabajadores, una aspiración tan razonable como históricamente compleja en un país donde cada indicador económico parece necesitar su propia mesa de negociación.
La institución destacó la caída de la inflación, la acumulación de reservas y el paso del déficit al superávit fiscal. Pero también recordó que estabilizar es apenas una parte del argumento. Después viene esa etapa incómoda en la que la macroeconomía debe abandonar las planillas de cálculo y presentarse en comercios, fábricas, empleos e ingresos. Allí es donde la teoría económica descubre que la realidad no siempre leyó el mismo manual.
Mientras tanto, la tercera revisión del programa continúa su recorrido entre reuniones técnicas, metas fiscales, reservas y la eventual solicitud de un waiver. Argentina volvió así a protagonizar ese clásico nacional en el que funcionarios, economistas, mercados y organismos internacionales observan los mismos números intentando determinar si el vaso está medio lleno, medio vacío o si directamente forma parte de una meta cuantitativa sujeta a revisión.