Una funcionaria judicial y otros dos hombres fueron detenidos acusados de integrar una red dedicada al robo de identidades, estafas, juego clandestino y lavado de activos. La investigación apunta a una maniobra mediante la cual habrían captado datos personales de personas en situación vulnerable para abrir cuentas y billeteras virtuales utilizadas luego para mover dinero.
De acuerdo con la pesquisa, la mujer habría ofrecido alrededor de $80.000 a personas vulnerables a cambio de entregar el DNI, fotografías y someterse a un supuesto “escaneo del ojo”. Con esa información, la organización habría generado perfiles digitales y cuentas financieras a nombre de terceros.
Los investigadores detectaron que esas cuentas y billeteras virtuales habrían sido utilizadas para canalizar fondos vinculados a distintas maniobras ilegales. En pocos meses, el circuito investigado registró movimientos por unos $27 mil millones.
Cómo habría funcionado la maniobra
La hipótesis judicial sostiene que la red captaba a personas en situación de vulnerabilidad económica y les ofrecía dinero a cambio de sus datos personales y biométricos. Luego, con esa información, los integrantes del grupo habrían abierto cuentas digitales y billeteras virtuales sin un consentimiento pleno o con información insuficiente sobre el destino real de esos datos.
Esas cuentas habrían sido utilizadas para mover fondos, dispersar dinero y dificultar la trazabilidad de las operaciones. La maniobra permitió que el dinero circulara a través de identidades de terceros, lo que complicó la reconstrucción del circuito financiero.
La causa también investiga vínculos con el juego clandestino y presuntas operaciones de lavado de activos. Los investigadores buscan determinar el rol concreto de cada uno de los detenidos y el alcance total de la estructura.
Nueve allanamientos en Buenos Aires y Córdoba
En el marco de la investigación se realizaron nueve allanamientos en distintos puntos de Buenos Aires y Córdoba. Durante los procedimientos, las autoridades secuestraron dinero, tarjetas, computadoras, documentación, un automóvil BMW y una pistola Glock.
Los elementos incautados serán analizados para reconstruir el funcionamiento de la red, identificar nuevas cuentas vinculadas y establecer si existieron más víctimas utilizadas para abrir perfiles financieros o mover fondos.
Los tres detenidos quedaron acusados de integrar una asociación ilícita destinada a cometer estafas, facilitar juego clandestino y lavar dinero mediante el uso de identidades ajenas.
La funcionaria judicial, bajo la lupa
Uno de los puntos centrales de la causa es el rol atribuido a la funcionaria judicial detenida. Según la investigación, habría participado en la captación de personas vulnerables y en la obtención de datos personales y biométricos utilizados posteriormente por la organización.
La Justicia deberá determinar si la imputada aprovechó su posición para acceder a personas en situación de fragilidad o para facilitar la maniobra investigada. Por ahora, los tres detenidos enfrentan acusaciones por asociación ilícita, estafa, juego clandestino y lavado de activos.
La investigación continúa abierta y apunta a establecer si la red tenía más integrantes, si existieron otras personas afectadas y qué destino tuvieron los fondos que circularon por las cuentas y billeteras virtuales creadas con identidades ajenas.
Una funcionaria judicial y otros dos hombres fueron detenidos acusados de integrar una red dedicada al robo de identidades, estafas, juego clandestino y lavado de activos. La investigación detectó movimientos por unos $27 mil millones en pocos meses, mediante cuentas y billeteras virtuales abiertas con datos de personas vulnerables.
$27 mil millones movidos en pocos meses con DNI ajenos, fotos y un supuesto “escaneo del ojo”. La causa investiga a una funcionaria judicial y a otros dos hombres acusados de integrar una red que habría convertido la vulnerabilidad de varias personas en combustible para billeteras virtuales, cuentas digitales y maniobras de lavado.
Según la investigación, la mujer habría ofrecido $80.000 a personas en situación vulnerable a cambio de datos personales, imágenes y ese trámite futurista de bajo fondo presentado como “escaneo del ojo”. Una escena a mitad de camino entre una fintech sin escrúpulos y un puesto callejero de tecnología distópica, pero con consecuencias penales.
Con esa información, la organización habría abierto cuentas y billeteras virtuales para mover dinero. En la Argentina de las claves, los tokens y las aplicaciones que piden validar hasta el estado de ánimo, una red habría encontrado el atajo más viejo del mundo: usar a otro.
La investigación detectó un circuito millonario que habría operado en pocos meses y que incluyó movimientos por unos $27 mil millones. La cifra es tan grande que ya no parece plata: parece presupuesto, tablero de Excel o número que aparece cuando alguien apoya el codo sobre el teclado.
Los procedimientos incluyeron nueve allanamientos en Buenos Aires y Córdoba. Allí se secuestraron dinero, tarjetas, computadoras, un BMW y una pistola Glock. La postal completa: identidad robada, billeteras virtuales, juego clandestino, lavado de activos y un auto de alta gama, porque ninguna trama de fraude moderno se resigna a moverse en colectivo.
Los tres detenidos quedaron acusados de asociación ilícita, estafa, juego clandestino y lavado de activos. La funcionaria judicial, además, quedó bajo la lupa por el presunto aprovechamiento de personas vulnerables para alimentar un circuito financiero ilegal.
La tecnología prometía seguridad biométrica; el expediente encontró DNI prestados por necesidad. El futuro llegó, pero con allanamiento.