Franco Colapinto terminó séptimo en el Gran Premio de España y sumó seis puntos, aunque una escena ocurrida durante su vuelta de honor terminó convirtiéndose en una de las imágenes más emotivas de la jornada. El piloto de Alpine recibió una bandera argentina y la llevó flameando hasta llegar al parque cerrado.
El responsable de entregársela fue Gabriel Andrijciw, un argentino que vive en Madrid desde el año 2000 y que atravesaba una jornada especialmente significativa: debutaba como comisario en una carrera de Fórmula 1 y terminó protagonizando un momento que no había previsto.
“No esperaba que agarrara la bandera, con que me levantara la manito, me conformaba”, contó Andrijciw. Según explicó, suele llevar consigo una bandera argentina ante la posibilidad de encontrarse con algún piloto del país.
“No fue algo preparado, siempre llevo la bandera. También antes cuando era voluntario en el antiguo circuito de Fórmula 1 de Madrid. Siempre la llevo por si hay algún piloto argentino, para darle un detalle, un homenaje, un apoyo”, relató.
Un debut especial como comisario de Fórmula 1
El vínculo de Andrijciw con el automovilismo comenzó como aficionado y posteriormente continuó como voluntario, una tarea que realizó sin recibir dinero. Por ese motivo, su debut en la máxima categoría y el encuentro con Colapinto tuvieron un significado especial. “Para mi debut, no puedo pedir más”, reconoció.
iframeAndrijciw tampoco buscaba convertirse en protagonista de la jornada. Su intención, explicó, era simplemente transmitirle su apoyo al piloto argentino.
“Solo quería darle una muestra de cariño. Mostrarle que, aunque estemos lejos, siempre va a haber alguien que te va a dar un pequeño saludo. Me daba igual si quedaba primero o último”, explicó.
El momento en que Colapinto frenó por la bandera
El argentino incluso había anticipado a uno de sus compañeros lo que intentaría hacer cuando pasara el monoplaza de Alpine. “Le dije a mi compañero que cuando Colapinto pasara, le iba a dar la bandera. Soy grande y estaba de naranja, así que pensé: ‘Algo le tiene que llamar la atención’”, contó.
El plan finalmente funcionó. Colapinto identificó al comisario, frenó para recibir la bandera argentina y posteriormente completó con ella el giro de honor alrededor del Madring, antes de dirigirse hacia el parque cerrado.
Franco Colapinto terminó séptimo en el Gran Premio de España y sumó seis puntos, pero una de las imágenes más emotivas de la jornada ocurrió durante su vuelta de honor. Gabriel Andrijciw, un argentino radicado en Madrid desde 2000 y que debutaba como comisario de Fórmula 1, le entregó una bandera argentina que el piloto de Alpine llevó hasta el parque cerrado.
Franco Colapinto terminó séptimo, sumó seis puntos y, como si la Fórmula 1 considerara que todavía faltaba una dosis reglamentaria de argentinidad, terminó dando la vuelta de honor con una bandera celeste y blanca. Del otro lado de la escena estaba Gabriel Andrijciw, argentino radicado en Madrid desde el año 2000, quien debutaba como comisario y había llevado consigo el accesorio indispensable de cualquier compatriota en el exterior: una bandera nacional por si el destino decidía ponerse cinematográfico.
Andrijciw no esperaba demasiado. Su objetivo era recibir, con suerte, un gesto desde el Alpine. “No esperaba que agarrara la bandera, con que me levantara la manito, me conformaba”, reconoció. Una aspiración razonable para alguien ubicado al costado de una pista de Fórmula 1, donde los automóviles suelen pasar a velocidades poco compatibles con detenerse a protagonizar una escena de película patriótica.
Pero el operativo tenía planificación básica. Antes de que apareciera Colapinto, el comisario avisó a su compañero que intentaría entregarle la bandera y calculó que su vestimenta naranja podía ayudarlo a ser detectado. “Le dije a mi compañero que cuando Colapinto pasara, le iba a dar la bandera. Soy grande y estaba de naranja, así que pensé: ‘Algo le tiene que llamar la atención’”, contó. Una estrategia de visibilidad impecable: cuando uno compite contra carteles, monoplazas, cascos y toda la infraestructura de la Fórmula 1, convertirse visualmente en una baliza humana parece bastante sensato.
Y funcionó. Colapinto lo vio, frenó y tomó la bandera. Andrijciw había comenzado el día debutando como comisario y terminó formando parte de una de las postales de la jornada, sin producción, sin ensayo y sin necesidad de que nadie gritara “acción”. El argentino explicó que solo quería enviarle una muestra de apoyo sin importar el resultado deportivo. Finalmente, el piloto completó el giro de honor con la bandera argentina hasta el parque cerrado, porque aparentemente terminar séptimo y sumar puntos todavía dejaba espacio en la agenda para una pequeña ceremonia nacional a miles de kilómetros de casa.