Tenaris confirmó el despido de 150 trabajadores de su planta ubicada en Valentín Alsina, partido de Lanús. Las desvinculaciones comenzarán a hacerse efectivas desde el miércoles, luego de que la compañía perdiera la licitación para proveer caños al gasoducto que conectará Vaca Muerta con Río Negro, un contrato considerado clave para sostener la actividad durante los próximos meses.
La decisión fue confirmada por Dylan Paz, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en la planta, quien señaló que los trabajadores afectados cuentan con más de cuatro años de antigüedad. «El último jueves nos confirmaron la baja de 150 compañeros que a partir del miércoles no van a estar más», expresó.
El establecimiento ya atravesaba un período de actividad reducida desde abril mediante un esquema de suspensiones acordado con el sindicato, implementado ante la falta de proyectos de gran escala mientras se aguardaban nuevas adjudicaciones vinculadas al sector energético.
El gremio cuestionó la decisión empresaria
Paz sostuvo que la empresa cuenta con la capacidad económica suficiente para afrontar la coyuntura sin recurrir a despidos. «Son empleados que a costa de su esfuerzo hicieron que esta empresa ganara mucha plata», afirmó.
Además, agregó: «El costo de esta situación lo tiene que pagar la empresa que es una multinacional y tiene la espalda para hacerlo, no los trabajadores».
Frente al nuevo escenario, la UOM reclama que el régimen de suspensiones se extienda hasta fin de año, con la expectativa de que las licitaciones previstas para octubre permitan recuperar la actividad y evitar nuevas desvinculaciones.
El contraste con la actividad en Vaca Muerta
Durante sus declaraciones, el delegado remarcó la contradicción entre el elevado nivel de actividad registrado en Vaca Muerta y la situación que atraviesa la planta de Lanús.
«Hoy en Vaca Muerta hay récord de perforaciones y un nivel de actividad que no corresponde con lo que sucede acá», sostuvo.
Según el representante sindical, ese desacople responde a la política comercial del Gobierno nacional. «Se explica por la política de apertura indiscriminada de importaciones que permite este Gobierno y que nos perjudica profundamente a nosotros», afirmó.
Un reclamo respaldado por toda la planta
La fábrica cuenta con 350 trabajadores y, de acuerdo con la representación sindical, la totalidad del personal acompaña el reclamo para evitar nuevas pérdidas de empleo.
«Contamos con el apoyo de los compañeros de la seccional y de los 350 trabajadores que estamos en la fábrica», indicó Paz, quien remarcó que la unidad de los trabajadores será determinante para afrontar el conflicto.
Según precisó el gremio, los despidos alcanzan exclusivamente a empleados con más de cuatro años de antigüedad, mientras continúan las gestiones para mantener el esquema de suspensiones como alternativa hasta que se definan nuevas contrataciones vinculadas a la industria energética.
Tenaris comunicó el despido de 150 trabajadores de su planta de Valentín Alsina, en Lanús, luego de perder una licitación estratégica para abastecer de caños al gasoducto que unirá Vaca Muerta con Río Negro. El gremio cuestionó la decisión y reclamó extender el esquema de suspensiones vigente hasta fin de año para preservar los puestos laborales.
Perdés una licitación y 150 trabajadores se quedan sin empleo. En una planta donde hace apenas unos meses las suspensiones eran el puente para llegar a nuevos contratos, ahora ese puente terminó con un cartel de «desvío» y destino incierto. La cuenta cerró rápido. Para la empresa, al menos.
La paradoja tiene el tamaño de un caño para gasoducto. Mientras Vaca Muerta bate récords de perforaciones, en Valentín Alsina sobra capacidad instalada y faltan órdenes de producción. Es como tener la parrilla encendida un domingo al mediodía y descubrir que alguien decidió importar los chorizos.
Desde el sindicato sostienen que una multinacional con la dimensión económica de Tenaris debería absorber el impacto de una coyuntura desfavorable sin trasladar el ajuste a quienes llevan años sosteniendo la producción. Del otro lado, la empresa llega a esta decisión después de perder un contrato considerado estratégico, el que hubiera garantizado actividad durante varios meses.
La planta ya venía funcionando con suspensiones acordadas con la UOM, una especie de respirador industrial mientras aparecían nuevas licitaciones. Ahora el gremio propone extender ese esquema hasta fin de año con la expectativa de que las adjudicaciones previstas para octubre reactiven la demanda. Apostar a octubre nunca fue una política industrial, pero en Argentina suele convertirse en un plan de supervivencia.
La discusión también expone un contraste que incomoda. La actividad hidrocarburífera sigue mostrando indicadores elevados, aunque parte de esa demanda no termina traduciéndose en producción local. El debate sobre las importaciones vuelve a ocupar el centro de la escena, con posiciones enfrentadas y consecuencias que esta vez tienen nombre, apellido y un telegrama esperando para el miércoles.
En un país donde los récords conviven con los despidos, el crecimiento a veces pasa por la puerta de la fábrica… pero sigue de largo.