El Tribunal Oral que lleva adelante el juicio por la denominada Causa de los Cuadernos continuó este martes con una nueva jornada de audiencias, en la que declararon exintegrantes de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), hoy ARCA, encargados de realizar investigaciones fiscales sobre empresas involucradas en el expediente.
En esta etapa del debate oral se analizan presuntas inconsistencias detectadas durante fiscalizaciones tributarias realizadas sobre firmas cuyos responsables permanecen imputados. La acusación, impulsada por la fiscal Fabiana León, sostiene que parte de los fondos cuya trazabilidad no pudo ser determinada habría sido utilizada para el pago de sobornos a exfuncionarios del kirchnerismo.
Declaraciones sobre retiros millonarios de efectivo
La audiencia comenzó con el testimonio por videoconferencia de Pedro Puyó, exfuncionario de la entonces AFIP que participó en la fiscalización de Electroingeniería y otras empresas vinculadas.
Durante su declaración recordó que el entonces juez Claudio Bonadio había solicitado al organismo investigar la existencia de “financiamientos espurios” en un conjunto de empresas y personas físicas. Según explicó, esa expresión quedó especialmente presente porque no era habitual en los requerimientos que recibía el organismo.
Puyó también relató que, durante investigaciones realizadas entre 2015 y 2016, se detectaron inconsistencias en movimientos financieros de Electroingeniería. Entre ellas mencionó una extracción en efectivo de aproximadamente 2,4 millones de dólares, operación que llamó la atención de los investigadores debido a la situación económica de la empresa analizada.
El trabajo de la AFIP para reconstruir operaciones
Luego declaró la contadora María Eugenia Matilde Lanza, quien en 2018 integraba la División Comprobaciones Externas de la Dirección de Fiscalización de Grandes Contribuyentes de la entonces AFIP.
La testigo explicó que formó parte del equipo encargado de responder los requerimientos enviados por el juzgado que investigaba la causa. Para ello se solicitaron informes a entidades bancarias con el objetivo de reconstruir movimientos financieros de distintas empresas vinculadas al expediente.
Según detalló, el procedimiento consistía en comparar las fechas de retiros de dinero con los hechos relatados por el financista arrepentido Ernesto Clarens, buscando determinar coincidencias entre ambos registros.
Uno de los casos analizados correspondió a la empresa Decavial, donde durante un período de cuatro años se registraron extracciones en dólares por aproximadamente 11,8 millones. Lanza explicó que el trabajo consistió en contrastar esas operaciones con los episodios mencionados por Clarens durante su declaración.
Sin embargo, indicó que en varios de esos movimientos no fue posible establecer el destino final del dinero, ya que los fondos eran retirados en efectivo por ventanilla bancaria.
La contadora también señaló que los procedimientos de verificación alcanzaban operaciones realizadas hasta 30 días antes de los hechos investigados y mencionó como ejemplo retiros cercanos a los 300 mil dólares.
La dificultad para seguir el recorrido del dinero
Durante su exposición, Lanza también se refirió a investigaciones relacionadas con proveedores apócrifos. Explicó que ese tipo de maniobras revelaba una salida de fondos cuya trazabilidad debía reconstruirse para conocer su destino.
«La realidad es que cuando uno tiene proveedores apócrifos esa plata fue a algún lugar, hay que seguir la trazabilidad de esa plata«, afirmó durante su declaración.
Asimismo, explicó que cuando las operaciones involucraban retiros de efectivo la reconstrucción del recorrido del dinero se volvía considerablemente más compleja. «Si es efectivo se pierde el rastro«, sostuvo ante el Tribunal.
La testigo también recordó un episodio vinculado con la empresa Panedile, donde una extracción de dólares realizada por caja coincidía con uno de los hechos narrados por Clarens. Según indicó, posteriormente se analizaba quién había retirado el dinero y se cruzaba esa información con las bases de datos disponibles en el organismo.
El juicio continuará el próximo jueves con las declaraciones previstas de Jaime Mecikovsky, exsubdirector general de Operaciones Impositivas del Interior de la entonces AFIP, y Eliseo Devoto, quien se desempeñó como jefe de Asuntos Jurídicos del organismo durante la gestión de Alberto Abad.
El juicio oral por la Causa de los Cuadernos continuó este martes con nuevos testimonios de exfuncionarios de la ex AFIP, hoy ARCA, quienes explicaron cómo investigaron movimientos financieros de empresas involucradas. Durante la audiencia se detallaron extracciones millonarias de dólares en efectivo, cruces de información bancaria y procedimientos realizados para contrastar esas operaciones con los hechos investigados por la Justicia.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Hay expedientes judiciales que parecen novelas. Después está la Causa de los Cuadernos, que directamente compite con una plataforma de streaming: temporadas interminables, decenas de protagonistas, giros permanentes y un elenco tan numeroso que ya haría falta un árbol genealógico para seguir la trama. En la audiencia de este martes desfilaron millones de dólares, bancos, planillas y retiros en efectivo con la naturalidad de quien pasa a comprar pan antes de volver a casa. Lo único que no apareció fue el destino final del dinero, que sigue interpretando el papel del personaje más esquivo del expediente.
Los testimonios reconstruyeron un recorrido casi cinematográfico. El dinero salía del banco perfectamente registrado, con fecha, monto y responsable. Hasta ahí, la burocracia funcionaba como un reloj suizo. Después, el efectivo parecía descubrir una puerta interdimensional: desaparecía del mapa con una eficacia que haría sonrojar a cualquier ilusionista profesional. Si la AFIP buscaba rastros, los dólares parecían haber contratado un curso acelerado de invisibilidad.
Entre planillas, fiscalizaciones y cruces de información bancaria, los testigos describieron un trabajo paciente para intentar reconstruir movimientos que, en muchos casos, terminaban en un punto muerto. «Lo retiran por ventanilla y no sabemos», resumió una de las declaraciones. Una frase tan breve como demoledora, que probablemente podría imprimirse en la portada de varios tomos del expediente sin perder vigencia.
Mientras tanto, el juicio sigue sumando capítulos y nombres propios en una historia donde las cifras se cuentan en millones, los documentos ocupan más espacio que una biblioteca y las respuestas todavía buscan alcanzar la velocidad con la que, según los testimonios, el efectivo lograba esfumarse. En la Argentina hay debates que parecen eternos; este expediente decidió convertirse en uno de ellos y, por ahora, continúa agregando páginas sin resignar el suspenso.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Tribunal Oral que lleva adelante el juicio por la denominada Causa de los Cuadernos continuó este martes con una nueva jornada de audiencias, en la que declararon exintegrantes de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), hoy ARCA, encargados de realizar investigaciones fiscales sobre empresas involucradas en el expediente.
En esta etapa del debate oral se analizan presuntas inconsistencias detectadas durante fiscalizaciones tributarias realizadas sobre firmas cuyos responsables permanecen imputados. La acusación, impulsada por la fiscal Fabiana León, sostiene que parte de los fondos cuya trazabilidad no pudo ser determinada habría sido utilizada para el pago de sobornos a exfuncionarios del kirchnerismo.
Declaraciones sobre retiros millonarios de efectivo
La audiencia comenzó con el testimonio por videoconferencia de Pedro Puyó, exfuncionario de la entonces AFIP que participó en la fiscalización de Electroingeniería y otras empresas vinculadas.
Durante su declaración recordó que el entonces juez Claudio Bonadio había solicitado al organismo investigar la existencia de “financiamientos espurios” en un conjunto de empresas y personas físicas. Según explicó, esa expresión quedó especialmente presente porque no era habitual en los requerimientos que recibía el organismo.
Puyó también relató que, durante investigaciones realizadas entre 2015 y 2016, se detectaron inconsistencias en movimientos financieros de Electroingeniería. Entre ellas mencionó una extracción en efectivo de aproximadamente 2,4 millones de dólares, operación que llamó la atención de los investigadores debido a la situación económica de la empresa analizada.
El trabajo de la AFIP para reconstruir operaciones
Luego declaró la contadora María Eugenia Matilde Lanza, quien en 2018 integraba la División Comprobaciones Externas de la Dirección de Fiscalización de Grandes Contribuyentes de la entonces AFIP.
La testigo explicó que formó parte del equipo encargado de responder los requerimientos enviados por el juzgado que investigaba la causa. Para ello se solicitaron informes a entidades bancarias con el objetivo de reconstruir movimientos financieros de distintas empresas vinculadas al expediente.
Según detalló, el procedimiento consistía en comparar las fechas de retiros de dinero con los hechos relatados por el financista arrepentido Ernesto Clarens, buscando determinar coincidencias entre ambos registros.
Uno de los casos analizados correspondió a la empresa Decavial, donde durante un período de cuatro años se registraron extracciones en dólares por aproximadamente 11,8 millones. Lanza explicó que el trabajo consistió en contrastar esas operaciones con los episodios mencionados por Clarens durante su declaración.
Sin embargo, indicó que en varios de esos movimientos no fue posible establecer el destino final del dinero, ya que los fondos eran retirados en efectivo por ventanilla bancaria.
La contadora también señaló que los procedimientos de verificación alcanzaban operaciones realizadas hasta 30 días antes de los hechos investigados y mencionó como ejemplo retiros cercanos a los 300 mil dólares.
La dificultad para seguir el recorrido del dinero
Durante su exposición, Lanza también se refirió a investigaciones relacionadas con proveedores apócrifos. Explicó que ese tipo de maniobras revelaba una salida de fondos cuya trazabilidad debía reconstruirse para conocer su destino.
«La realidad es que cuando uno tiene proveedores apócrifos esa plata fue a algún lugar, hay que seguir la trazabilidad de esa plata«, afirmó durante su declaración.
Asimismo, explicó que cuando las operaciones involucraban retiros de efectivo la reconstrucción del recorrido del dinero se volvía considerablemente más compleja. «Si es efectivo se pierde el rastro«, sostuvo ante el Tribunal.
La testigo también recordó un episodio vinculado con la empresa Panedile, donde una extracción de dólares realizada por caja coincidía con uno de los hechos narrados por Clarens. Según indicó, posteriormente se analizaba quién había retirado el dinero y se cruzaba esa información con las bases de datos disponibles en el organismo.
El juicio continuará el próximo jueves con las declaraciones previstas de Jaime Mecikovsky, exsubdirector general de Operaciones Impositivas del Interior de la entonces AFIP, y Eliseo Devoto, quien se desempeñó como jefe de Asuntos Jurídicos del organismo durante la gestión de Alberto Abad.
El juicio oral por la Causa de los Cuadernos continuó este martes con nuevos testimonios de exfuncionarios de la ex AFIP, hoy ARCA, quienes explicaron cómo investigaron movimientos financieros de empresas involucradas. Durante la audiencia se detallaron extracciones millonarias de dólares en efectivo, cruces de información bancaria y procedimientos realizados para contrastar esas operaciones con los hechos investigados por la Justicia.
Hay expedientes judiciales que parecen novelas. Después está la Causa de los Cuadernos, que directamente compite con una plataforma de streaming: temporadas interminables, decenas de protagonistas, giros permanentes y un elenco tan numeroso que ya haría falta un árbol genealógico para seguir la trama. En la audiencia de este martes desfilaron millones de dólares, bancos, planillas y retiros en efectivo con la naturalidad de quien pasa a comprar pan antes de volver a casa. Lo único que no apareció fue el destino final del dinero, que sigue interpretando el papel del personaje más esquivo del expediente.
Los testimonios reconstruyeron un recorrido casi cinematográfico. El dinero salía del banco perfectamente registrado, con fecha, monto y responsable. Hasta ahí, la burocracia funcionaba como un reloj suizo. Después, el efectivo parecía descubrir una puerta interdimensional: desaparecía del mapa con una eficacia que haría sonrojar a cualquier ilusionista profesional. Si la AFIP buscaba rastros, los dólares parecían haber contratado un curso acelerado de invisibilidad.
Entre planillas, fiscalizaciones y cruces de información bancaria, los testigos describieron un trabajo paciente para intentar reconstruir movimientos que, en muchos casos, terminaban en un punto muerto. «Lo retiran por ventanilla y no sabemos», resumió una de las declaraciones. Una frase tan breve como demoledora, que probablemente podría imprimirse en la portada de varios tomos del expediente sin perder vigencia.
Mientras tanto, el juicio sigue sumando capítulos y nombres propios en una historia donde las cifras se cuentan en millones, los documentos ocupan más espacio que una biblioteca y las respuestas todavía buscan alcanzar la velocidad con la que, según los testimonios, el efectivo lograba esfumarse. En la Argentina hay debates que parecen eternos; este expediente decidió convertirse en uno de ellos y, por ahora, continúa agregando páginas sin resignar el suspenso.