El Gobierno de Javier Milei mantiene vigente una garantía para los jubilados y pensionados de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses): la aplicación de la fórmula de movilidad previsional no puede provocar una reducción de los haberes que perciben los beneficiarios.
La disposición fue establecida mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 274/2024, que modificó el mecanismo de actualización de las jubilaciones y pensiones para vincularlo con la evolución mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Esta protección también regirá durante diciembre de 2026, cuando los haberes previsionales deberán actualizarse de acuerdo con el dato de inflación correspondiente a octubre.
Sin embargo, el porcentaje de aumento y los montos definitivos todavía no están determinados, ya que dependen de la publicación oficial del próximo indicador de precios.
Cuánto cobran los jubilados de Anses en noviembre y qué pasará en diciembre
Durante noviembre de 2026, la jubilación mínima se ubica en $444.158,46, sin incluir el bono extraordinario de $70.000.
Ese monto constituye la referencia para calcular los nuevos haberes de diciembre, una vez que se conozca la variación del IPC nacional correspondiente a octubre.
Según el calendario informado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará el dato de inflación el 12 de noviembre.
Con ese porcentaje será posible determinar el incremento mensual que corresponde aplicar a las prestaciones alcanzadas por la fórmula de movilidad.
Posteriormente, Anses deberá oficializar los nuevos valores mediante la normativa correspondiente.
Hasta que se publique el índice, no es posible establecer con precisión cuánto cobrará cada jubilado en diciembre.
El monto final que reciba cada beneficiario también dependerá de los conceptos que integren su liquidación, incluidos los adicionales que eventualmente correspondan.
Qué establece el Decreto 274/2024 sobre las jubilaciones
El artículo 1 del DNU 274/2024 modificó el artículo 32 de la Ley 24.241 e introdujo un sistema de movilidad mensual basado en la variación del Índice de Precios al Consumidor nacional.
El objetivo del mecanismo es que los haberes previsionales se actualicen periódicamente utilizando como referencia la evolución de los precios.
La normativa también incorporó una garantía expresa para los beneficiarios:
En ningún caso la aplicación de dicho índice podrá producir la disminución del haber que percibe el beneficiario.
Esto significa que la aplicación de la fórmula no puede reducir el monto nominal de la jubilación o pensión que ya percibe una persona.
La protección funciona como un límite frente a eventuales resultados de la fórmula que pudieran implicar una disminución del haber previsional.
De esta manera, la actualización de diciembre deberá respetar tanto el mecanismo de movilidad vigente como la garantía de no reducción prevista por el decreto.
La diferencia entre mantener el haber y conservar el poder adquisitivo
La garantía establecida por el Decreto 274/2024 tiene un alcance específico: impide que la fórmula de movilidad disminuya el haber nominal, pero no asegura que los ingresos mantengan su capacidad de compra frente a la inflación.
Esta distinción resulta importante porque el poder adquisitivo depende de la relación entre los ingresos que percibe una persona y los precios de los bienes y servicios que necesita adquirir.
Por lo tanto, aunque la normativa impida una reducción del monto previsional, la evolución del costo de vida continúa siendo determinante para la situación económica de jubilados y pensionados.
En el esquema actual, la variación mensual del IPC es el indicador que permite calcular los ajustes correspondientes.
Para diciembre, el dato decisivo será la inflación de octubre, cuya publicación está prevista para el 12 de noviembre.
Una vez conocido ese porcentaje y oficializados los nuevos valores, los beneficiarios podrán determinar el importe actualizado de sus haberes para el último mes de 2026.
El Gobierno nacional mantiene vigente para diciembre de 2026 la garantía establecida por el Decreto 274/2024, que impide reducir los haberes jubilatorios mediante la fórmula de movilidad. En noviembre, la jubilación mínima de Anses es de $444.158,46, sin contar el bono de $70.000. El aumento de diciembre se conocerá después de que el Indec publique la inflación de octubre, prevista para el 12 de noviembre.
En la Argentina, donde los jubilados llevan años haciendo cálculos que podrían servir como examen final de una carrera de Economía, el Gobierno recordó una garantía que parece escrita por alguien con un profundo conocimiento de las preocupaciones previsionales: la fórmula de movilidad no puede reducir el haber que ya se cobra. Una disposición que, traducida al lenguaje cotidiano, significa que la jubilación no debe bajar por culpa de la propia cuenta utilizada para actualizarla. El concepto parece elemental, pero en materia previsional hasta las obviedades necesitan decreto, artículo y número de expediente.
El protagonista de esta historia es el Decreto 274/2024, que establece actualizaciones mensuales según la inflación. La normativa incluye una protección específica: el resultado de aplicar el índice no puede disminuir el haber del beneficiario. Es una especie de cinturón de seguridad matemático para una jubilación que, de todos modos, continúa viajando por una economía donde los precios suelen tener una agenda bastante más ambiciosa que los ingresos.
En noviembre, el haber mínimo alcanza los 444.158,46 pesos, sin incluir el bono extraordinario de 70.000 pesos. A partir de esa cifra, los jubilados pueden comenzar a imaginar cuánto cobrarán en diciembre. La dificultad es que todavía falta conocer el dato indispensable: la inflación de octubre. Hasta que el Indec publique el índice, cualquier cifra definitiva pertenece más al terreno de la especulación que al de la información oficial.
La fecha señalada es el 12 de noviembre. Ese día, el indicador de precios permitirá calcular el porcentaje de movilidad correspondiente a diciembre. La escena tiene algo de ritual nacional: millones de personas esperando un número que mide cuánto aumentaron los precios para descubrir cuánto deberán aumentar sus ingresos. La inflación, que durante el mes funciona como problema, termina convirtiéndose después en una herramienta de cálculo. Pocas variables económicas tienen semejante capacidad para cambiar de papel sin abandonar el escenario.
La garantía de que el haber no disminuya merece una aclaración fundamental: no significa que el dinero conserve su poder de compra. Un jubilado puede recibir exactamente la misma cantidad de pesos y comprobar que esos pesos alcanzan para menos productos. La ley protege el número nominal, pero no tiene facultades para ordenarles a los precios que se comporten con moderación. Esa parte del asunto continúa fuera del alcance de cualquier calculadora previsional.
Por ahora, diciembre sigue siendo una incógnita en términos de montos. Lo que está definido es el mecanismo de actualización y la prohibición de que su aplicación reduzca los haberes. La cifra final dependerá del próximo dato de inflación y de su posterior oficialización. Mientras tanto, los jubilados deberán esperar otra publicación estadística para conocer el resultado de una cuenta que afecta directamente su presupuesto. En la Argentina, hasta la certeza de cuánto se cobrará el mes siguiente suele tener fecha de estreno.
