La Unión Cívica Radical podría frustrar el intento de La Libertad Avanza de aprobar en el Senado el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más controvertido propone modificar el régimen vigente para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.
El Comité Nacional de la UCR, presidido por Leonel Chiarella, pidió a sus senadores que no acompañen la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo. El dirigente mantuvo conversaciones con los integrantes del bloque para intentar que adopten la posición fijada por la conducción partidaria.
“Hay buen diálogo de Chiarella con los bloques tanto en Diputados como en el Senado”, explicó una fuente cercana a las conversaciones. “Desde hace unas semanas que se está conversando. Peteco —por Eduardo Vischi, presidente del bloque— participó de la mesa nacional. Hay buen diálogo”.
El radicalismo busca sumar votos en contra
Hasta el momento, Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama manifestaron su rechazo a las modificaciones vinculadas con la Ley de Tierras. Los otros siete integrantes del bloque radical todavía no definieron públicamente una posición uniforme.
“Hay tres sectores. Unos que ya hasta lo dijeron públicamente, otros que están en veremos y un tercero que apoya la provincialización. Estamos tratando de convencer a los últimos dos sectores”.
Desde la conducción radical reconocieron que algunos legisladores responden a posiciones definidas por sus provincias o por gobernadores de la UCR, una situación que podría generar diferencias entre el pronunciamiento del Comité Nacional y la votación del bloque en el Senado.
“Muchos responden a intereses locales y no a los partidarios en algunos casos. A los gobernadores más que al partido. En este caso, tenemos la expectativa de que a los tres que ya dijeron que votaban en contra se sumen algunos más”, señalaron.
El bloque oficialista, conducido por Patricia Bullrich, cuenta con 21 senadores y necesita alcanzar 37 votos para aprobar el proyecto y enviarlo a la Cámara de Diputados. La Libertad Avanza busca sumar al radicalismo, al PRO y a distintos bloques provinciales.
“Nosotros queremos sumar más senadores por la negativa, hasta ahora hay tres pero podría haber alguno más. Con esto ya vemos muy difícil su aprobación”, afirmó una alta fuente radical.
La sesión prevista para el 6 de agosto
El tratamiento del proyecto ya fue postergado y quedó previsto para el próximo 6 de agosto. Sin embargo, persisten las dudas sobre la posibilidad de reunir los votos necesarios para llevar la iniciativa al recinto.
El texto atravesó numerosas modificaciones desde su ingreso al Senado. Las negociaciones derivaron en más de quince versiones, principalmente por las diferencias relacionadas con la venta de tierras rurales a extranjeros, las zonas fronterizas y las atribuciones de las provincias.
La última redacción establece que cada provincia conservará jurisdicción sobre su territorio. En el caso de inmuebles ubicados en zonas de frontera, las operaciones deberán contar con la autorización provincial y con el aval del Poder Ejecutivo Nacional.
Los senadores de provincias fronterizas y de distritos con grandes reservas de agua aparecen entre los más cautelosos, debido al impacto que podría tener la modificación sobre recursos considerados estratégicos.
El argumento de la UCR contra la reforma
En su comunicado, el Comité Nacional sostuvo que “la soberanía se defiende cuidando nuestra tierra” y cuestionó que la iniciativa pueda eliminar límites que considera “razonables”.
El partido advirtió que la reforma “compromete la soberanía nacional, el control sobre las fronteras y los recursos estratégicos del país”. La legislación vigente establece un límite del 15 % de tierras rurales en manos extranjeras y dispone que una misma nacionalidad no puede concentrar más del 30 % de ese cupo.
“Nosotros hicimos un relevamiento de la postura de los EEUU, Australia, Francia y Brasil, que en el primero de los casos es el país referencia de este gobierno y en los otros casos son países de estructura similares a la Argentina. En la mayoría de los casos actualizaron sus normas en los últimos 24 meses. Estados Unidos lo tiene prohibido y el resto le pone límites. El Gobierno acá busca eliminar los límites y la tierra es algo finito, una vez que se vende ya no hay vuelta atrás”.
Dentro del radicalismo también cuestionaron que la propuesta contemple beneficios para inversores extranjeros sin incorporar medidas equivalentes para los productores argentinos.
“Todos son beneficios para los extranjeros, no hay nada para los productores locales que siguen pagando retenciones e impuestos. Pero no solo para los extranjeros sino para aquellos con capital, porque por un lado se les busca dar beneficios para comprar tierras pero a otros se les pide que paguen la salud y la educación. En este esquema, ¿a quién apunta la norma?”.
La posición definitiva de los senadores radicales será determinante para establecer si el oficialismo consigue avanzar con la media sanción o si el proyecto vuelve a quedar postergado por falta de acuerdos.
La Unión Cívica Radical pidió a sus senadores que rechacen el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más controvertido modifica la Ley de Tierras. La posición partidaria complica a La Libertad Avanza, que todavía no reúne los 37 votos necesarios para aprobar la iniciativa en la sesión prevista para el 6 de agosto.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada llegó al Senado con tantos borradores que ya no parece un proyecto legislativo, sino una novela rusa escrita por una comisión de consorcio. El oficialismo va por la decimoquinta versión y todavía busca los 37 votos necesarios, mientras cada nueva corrección consigue el extraño mérito de resolver una discusión y abrir otras tres.
El conflicto principal está en la tierra, ese recurso que tiene la incómoda característica de ser finito y de no poder descargarse nuevamente cuando alguien se arrepiente de haberlo vendido. La Casa Rosada propone otorgar mayor capacidad de decisión a las provincias, mientras la conducción radical advierte que eliminar los límites nacionales podría convertir la soberanía en una oferta disponible hasta agotar existencias.
La UCR ordenó políticamente rechazar el proyecto, pero sus senadores conservan la histórica tradición partidaria de analizar cada instrucción nacional según las necesidades del gobernador, la provincia, el clima y probablemente la fase lunar. Tres ya anunciaron su voto negativo, mientras otros siete permanecen en ese territorio parlamentario conocido como “en veremos”, donde una decisión puede sobrevivir durante semanas sin ser observada directamente.
Patricia Bullrich necesita sumar aliados provinciales para evitar que la sesión del 6 de agosto termine siendo otra ceremonia solemne de cuarto intermedio. Mientras continúan las negociaciones, la tierra argentina espera conocer si seguirá protegida por límites nacionales, si cada provincia fijará sus propias condiciones o si aparecerá un borrador número dieciséis para demostrar que todavía había margen para complicar un poco más el asunto.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Unión Cívica Radical podría frustrar el intento de La Libertad Avanza de aprobar en el Senado el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más controvertido propone modificar el régimen vigente para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.
El Comité Nacional de la UCR, presidido por Leonel Chiarella, pidió a sus senadores que no acompañen la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo. El dirigente mantuvo conversaciones con los integrantes del bloque para intentar que adopten la posición fijada por la conducción partidaria.
“Hay buen diálogo de Chiarella con los bloques tanto en Diputados como en el Senado”, explicó una fuente cercana a las conversaciones. “Desde hace unas semanas que se está conversando. Peteco —por Eduardo Vischi, presidente del bloque— participó de la mesa nacional. Hay buen diálogo”.
El radicalismo busca sumar votos en contra
Hasta el momento, Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama manifestaron su rechazo a las modificaciones vinculadas con la Ley de Tierras. Los otros siete integrantes del bloque radical todavía no definieron públicamente una posición uniforme.
“Hay tres sectores. Unos que ya hasta lo dijeron públicamente, otros que están en veremos y un tercero que apoya la provincialización. Estamos tratando de convencer a los últimos dos sectores”.
Desde la conducción radical reconocieron que algunos legisladores responden a posiciones definidas por sus provincias o por gobernadores de la UCR, una situación que podría generar diferencias entre el pronunciamiento del Comité Nacional y la votación del bloque en el Senado.
“Muchos responden a intereses locales y no a los partidarios en algunos casos. A los gobernadores más que al partido. En este caso, tenemos la expectativa de que a los tres que ya dijeron que votaban en contra se sumen algunos más”, señalaron.
El bloque oficialista, conducido por Patricia Bullrich, cuenta con 21 senadores y necesita alcanzar 37 votos para aprobar el proyecto y enviarlo a la Cámara de Diputados. La Libertad Avanza busca sumar al radicalismo, al PRO y a distintos bloques provinciales.
“Nosotros queremos sumar más senadores por la negativa, hasta ahora hay tres pero podría haber alguno más. Con esto ya vemos muy difícil su aprobación”, afirmó una alta fuente radical.
La sesión prevista para el 6 de agosto
El tratamiento del proyecto ya fue postergado y quedó previsto para el próximo 6 de agosto. Sin embargo, persisten las dudas sobre la posibilidad de reunir los votos necesarios para llevar la iniciativa al recinto.
El texto atravesó numerosas modificaciones desde su ingreso al Senado. Las negociaciones derivaron en más de quince versiones, principalmente por las diferencias relacionadas con la venta de tierras rurales a extranjeros, las zonas fronterizas y las atribuciones de las provincias.
La última redacción establece que cada provincia conservará jurisdicción sobre su territorio. En el caso de inmuebles ubicados en zonas de frontera, las operaciones deberán contar con la autorización provincial y con el aval del Poder Ejecutivo Nacional.
Los senadores de provincias fronterizas y de distritos con grandes reservas de agua aparecen entre los más cautelosos, debido al impacto que podría tener la modificación sobre recursos considerados estratégicos.
El argumento de la UCR contra la reforma
En su comunicado, el Comité Nacional sostuvo que “la soberanía se defiende cuidando nuestra tierra” y cuestionó que la iniciativa pueda eliminar límites que considera “razonables”.
El partido advirtió que la reforma “compromete la soberanía nacional, el control sobre las fronteras y los recursos estratégicos del país”. La legislación vigente establece un límite del 15 % de tierras rurales en manos extranjeras y dispone que una misma nacionalidad no puede concentrar más del 30 % de ese cupo.
“Nosotros hicimos un relevamiento de la postura de los EEUU, Australia, Francia y Brasil, que en el primero de los casos es el país referencia de este gobierno y en los otros casos son países de estructura similares a la Argentina. En la mayoría de los casos actualizaron sus normas en los últimos 24 meses. Estados Unidos lo tiene prohibido y el resto le pone límites. El Gobierno acá busca eliminar los límites y la tierra es algo finito, una vez que se vende ya no hay vuelta atrás”.
Dentro del radicalismo también cuestionaron que la propuesta contemple beneficios para inversores extranjeros sin incorporar medidas equivalentes para los productores argentinos.
“Todos son beneficios para los extranjeros, no hay nada para los productores locales que siguen pagando retenciones e impuestos. Pero no solo para los extranjeros sino para aquellos con capital, porque por un lado se les busca dar beneficios para comprar tierras pero a otros se les pide que paguen la salud y la educación. En este esquema, ¿a quién apunta la norma?”.
La posición definitiva de los senadores radicales será determinante para establecer si el oficialismo consigue avanzar con la media sanción o si el proyecto vuelve a quedar postergado por falta de acuerdos.
La Unión Cívica Radical pidió a sus senadores que rechacen el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más controvertido modifica la Ley de Tierras. La posición partidaria complica a La Libertad Avanza, que todavía no reúne los 37 votos necesarios para aprobar la iniciativa en la sesión prevista para el 6 de agosto.
La ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada llegó al Senado con tantos borradores que ya no parece un proyecto legislativo, sino una novela rusa escrita por una comisión de consorcio. El oficialismo va por la decimoquinta versión y todavía busca los 37 votos necesarios, mientras cada nueva corrección consigue el extraño mérito de resolver una discusión y abrir otras tres.
El conflicto principal está en la tierra, ese recurso que tiene la incómoda característica de ser finito y de no poder descargarse nuevamente cuando alguien se arrepiente de haberlo vendido. La Casa Rosada propone otorgar mayor capacidad de decisión a las provincias, mientras la conducción radical advierte que eliminar los límites nacionales podría convertir la soberanía en una oferta disponible hasta agotar existencias.
La UCR ordenó políticamente rechazar el proyecto, pero sus senadores conservan la histórica tradición partidaria de analizar cada instrucción nacional según las necesidades del gobernador, la provincia, el clima y probablemente la fase lunar. Tres ya anunciaron su voto negativo, mientras otros siete permanecen en ese territorio parlamentario conocido como “en veremos”, donde una decisión puede sobrevivir durante semanas sin ser observada directamente.
Patricia Bullrich necesita sumar aliados provinciales para evitar que la sesión del 6 de agosto termine siendo otra ceremonia solemne de cuarto intermedio. Mientras continúan las negociaciones, la tierra argentina espera conocer si seguirá protegida por límites nacionales, si cada provincia fijará sus propias condiciones o si aparecerá un borrador número dieciséis para demostrar que todavía había margen para complicar un poco más el asunto.