Tras dos semanas de receso, el Senado retomará la actividad con el tratamiento de una de las principales iniciativas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei. El oficialismo convocó para este miércoles a un plenario de comisiones que comenzará a debatir el denominado Súper RIGI.
El régimen busca atraer inversiones superiores a los USD 1.000 millones mediante un esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios que tendrá una duración de 30 años.
La iniciativa ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y forma parte de la estrategia del Ejecutivo para captar grandes proyectos relacionados con industrias que todavía registran un desarrollo limitado en Argentina, entre ellas la inteligencia artificial, la fabricación de baterías de litio, los autos eléctricos, los centros de datos y otras actividades de base tecnológica.
El debate comenzará en un plenario conjunto de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional e Inversión y Legislación General, todas encabezadas por legisladores alineados con La Libertad Avanza. En caso de obtener dictamen, el proyecto quedará en condiciones de llegar al recinto una vez cumplidos los plazos reglamentarios.
Qué es el Súper RIGI
El proyecto plantea una versión ampliada del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incorporado originalmente a través de la Ley Bases.
Una de las principales diferencias radica en la magnitud de los proyectos alcanzados. Mientras el régimen vigente establece un piso de inversión de USD 200 millones, el Súper RIGI eleva ese mínimo a USD 1.000 millones.
Además, los beneficios estarán limitados a actividades consideradas estratégicas o innovadoras. El Gobierno sostiene que la finalidad del esquema es atraer inversiones con capacidad para modificar la matriz productiva argentina y promover el desarrollo de industrias vinculadas al futuro tecnológico.
Los beneficios previstos para las inversiones
Las empresas que sean incorporadas al régimen podrán acceder a un esquema especial de incentivos durante tres décadas.
Entre los principales beneficios aparece una reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%, junto con retenciones a las exportaciones del 0% desde el primer día.
También se contempla la eliminación de los derechos de importación para los bienes destinados al proyecto y una reducción de las contribuciones patronales al 10% para los nuevos empleos.
Otro de los puntos centrales es la estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años. A esto se suma el mantenimiento de un esquema progresivo para el acceso a las divisas generadas por las exportaciones.
Los cambios incorporados y los votos que necesita el Gobierno
Durante el tratamiento en Diputados, La Libertad Avanza aceptó una serie de modificaciones con el objetivo de conseguir el respaldo de bloques dialoguistas.
Una de ellas fue la incorporación de la cláusula de «Compre Nacional», que establece que al menos el 20% de las compras deberá destinarse a proveedores locales, siempre que existan empresas con capacidad técnica, disponibilidad y precios competitivos.
También fueron incorporados beneficios destinados a inversiones en investigación y desarrollo (I+D), criterios objetivos para determinar qué actividades pueden ser consideradas «nuevas» y la creación de un registro público en el que podrán consultarse tanto los proyectos aprobados como las empresas adheridas al régimen.
El Súper RIGI consiguió media sanción en la Cámara de Diputados con 130 votos afirmativos, 106 negativos y 7 abstenciones. Para alcanzar esa mayoría, el oficialismo contó con el acompañamiento del PRO, la UCR, el MID y diferentes bloques provinciales.
Ahora, el Gobierno buscará reproducir ese respaldo en el Senado para avanzar con uno de los proyectos que considera centrales dentro de su estrategia económica, orientada a incentivar la llegada de capitales privados y promover inversiones de gran escala en sectores estratégicos de la economía argentina.
Tras dos semanas de receso, el Senado retomará este miércoles la actividad con el tratamiento del denominado Súper RIGI, un régimen impulsado por el Gobierno de Javier Milei para atraer inversiones superiores a USD 1.000 millones. La iniciativa, que ya tiene media sanción de Diputados, contempla beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios durante 30 años para proyectos estratégicos e innovadores.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
USD 1.000 millones de inversión mínima y beneficios durante 30 años. El Senado vuelve del receso con el Súper RIGI sobre la mesa, una propuesta diseñada para proyectos tan grandes que el RIGI tradicional, con su piso de USD 200 millones, queda estacionado al lado como un Fiat 147 en la puerta de una concesionaria de alta gama.
El Gobierno apunta a inteligencia artificial, baterías de litio, autos eléctricos, centros de datos y otras industrias tecnológicas. La apuesta es sencilla de explicar y bastante más difícil de ejecutar: conseguir que capitales gigantes desembarquen en Argentina y permanezcan el tiempo suficiente como para que tres décadas de estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria no parezcan una promesa escrita sobre servilleta.
El menú para convencerlos viene abundante: Ganancias al 15%, retenciones a las exportaciones en 0% desde el primer día, eliminación de derechos de importación para bienes destinados a los proyectos y contribuciones patronales reducidas al 10% para nuevos empleos. Un paquete de incentivos pensado para que invertir USD 1.000 millones tenga menos obstáculos que completar un trámite público un viernes a las 13.
En Diputados, el oficialismo tuvo que incorporar cambios para ampliar respaldos. Apareció entonces el «Compre Nacional», que establece que al menos el 20% de las compras deberá dirigirse a proveedores locales cuando tengan capacidad técnica, disponibilidad y precios competitivos. También se sumaron incentivos para investigación y desarrollo y un registro público de proyectos aprobados.
La primera batalla terminó 130 a 106, con 7 abstenciones. Ahora el Gobierno necesita reconstruir en el Senado una mayoría suficiente para convertir su apuesta por las industrias del futuro en ley.
Treinta años de estabilidad para convencer a inversiones de USD 1.000 millones: en Argentina, hasta el futuro viene con garantía extendida.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Tras dos semanas de receso, el Senado retomará la actividad con el tratamiento de una de las principales iniciativas económicas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei. El oficialismo convocó para este miércoles a un plenario de comisiones que comenzará a debatir el denominado Súper RIGI.
El régimen busca atraer inversiones superiores a los USD 1.000 millones mediante un esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios que tendrá una duración de 30 años.
La iniciativa ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y forma parte de la estrategia del Ejecutivo para captar grandes proyectos relacionados con industrias que todavía registran un desarrollo limitado en Argentina, entre ellas la inteligencia artificial, la fabricación de baterías de litio, los autos eléctricos, los centros de datos y otras actividades de base tecnológica.
El debate comenzará en un plenario conjunto de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional e Inversión y Legislación General, todas encabezadas por legisladores alineados con La Libertad Avanza. En caso de obtener dictamen, el proyecto quedará en condiciones de llegar al recinto una vez cumplidos los plazos reglamentarios.
Qué es el Súper RIGI
El proyecto plantea una versión ampliada del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incorporado originalmente a través de la Ley Bases.
Una de las principales diferencias radica en la magnitud de los proyectos alcanzados. Mientras el régimen vigente establece un piso de inversión de USD 200 millones, el Súper RIGI eleva ese mínimo a USD 1.000 millones.
Además, los beneficios estarán limitados a actividades consideradas estratégicas o innovadoras. El Gobierno sostiene que la finalidad del esquema es atraer inversiones con capacidad para modificar la matriz productiva argentina y promover el desarrollo de industrias vinculadas al futuro tecnológico.
Los beneficios previstos para las inversiones
Las empresas que sean incorporadas al régimen podrán acceder a un esquema especial de incentivos durante tres décadas.
Entre los principales beneficios aparece una reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%, junto con retenciones a las exportaciones del 0% desde el primer día.
También se contempla la eliminación de los derechos de importación para los bienes destinados al proyecto y una reducción de las contribuciones patronales al 10% para los nuevos empleos.
Otro de los puntos centrales es la estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años. A esto se suma el mantenimiento de un esquema progresivo para el acceso a las divisas generadas por las exportaciones.
Los cambios incorporados y los votos que necesita el Gobierno
Durante el tratamiento en Diputados, La Libertad Avanza aceptó una serie de modificaciones con el objetivo de conseguir el respaldo de bloques dialoguistas.
Una de ellas fue la incorporación de la cláusula de «Compre Nacional», que establece que al menos el 20% de las compras deberá destinarse a proveedores locales, siempre que existan empresas con capacidad técnica, disponibilidad y precios competitivos.
También fueron incorporados beneficios destinados a inversiones en investigación y desarrollo (I+D), criterios objetivos para determinar qué actividades pueden ser consideradas «nuevas» y la creación de un registro público en el que podrán consultarse tanto los proyectos aprobados como las empresas adheridas al régimen.
El Súper RIGI consiguió media sanción en la Cámara de Diputados con 130 votos afirmativos, 106 negativos y 7 abstenciones. Para alcanzar esa mayoría, el oficialismo contó con el acompañamiento del PRO, la UCR, el MID y diferentes bloques provinciales.
Ahora, el Gobierno buscará reproducir ese respaldo en el Senado para avanzar con uno de los proyectos que considera centrales dentro de su estrategia económica, orientada a incentivar la llegada de capitales privados y promover inversiones de gran escala en sectores estratégicos de la economía argentina.
Tras dos semanas de receso, el Senado retomará este miércoles la actividad con el tratamiento del denominado Súper RIGI, un régimen impulsado por el Gobierno de Javier Milei para atraer inversiones superiores a USD 1.000 millones. La iniciativa, que ya tiene media sanción de Diputados, contempla beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios durante 30 años para proyectos estratégicos e innovadores.
USD 1.000 millones de inversión mínima y beneficios durante 30 años. El Senado vuelve del receso con el Súper RIGI sobre la mesa, una propuesta diseñada para proyectos tan grandes que el RIGI tradicional, con su piso de USD 200 millones, queda estacionado al lado como un Fiat 147 en la puerta de una concesionaria de alta gama.
El Gobierno apunta a inteligencia artificial, baterías de litio, autos eléctricos, centros de datos y otras industrias tecnológicas. La apuesta es sencilla de explicar y bastante más difícil de ejecutar: conseguir que capitales gigantes desembarquen en Argentina y permanezcan el tiempo suficiente como para que tres décadas de estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria no parezcan una promesa escrita sobre servilleta.
El menú para convencerlos viene abundante: Ganancias al 15%, retenciones a las exportaciones en 0% desde el primer día, eliminación de derechos de importación para bienes destinados a los proyectos y contribuciones patronales reducidas al 10% para nuevos empleos. Un paquete de incentivos pensado para que invertir USD 1.000 millones tenga menos obstáculos que completar un trámite público un viernes a las 13.
En Diputados, el oficialismo tuvo que incorporar cambios para ampliar respaldos. Apareció entonces el «Compre Nacional», que establece que al menos el 20% de las compras deberá dirigirse a proveedores locales cuando tengan capacidad técnica, disponibilidad y precios competitivos. También se sumaron incentivos para investigación y desarrollo y un registro público de proyectos aprobados.
La primera batalla terminó 130 a 106, con 7 abstenciones. Ahora el Gobierno necesita reconstruir en el Senado una mayoría suficiente para convertir su apuesta por las industrias del futuro en ley.
Treinta años de estabilidad para convencer a inversiones de USD 1.000 millones: en Argentina, hasta el futuro viene con garantía extendida.