Luego de casi 15 años sin modificaciones, el Gobierno anunciará esta noche una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) con el objetivo de revertir parte de los cambios introducidos durante el kirchnerismo y modificar de manera sustancial el funcionamiento institucional de la autoridad monetaria.
El proyecto tendrá tres ejes centrales: reforzar la independencia del Banco Central, prohibir el financiamiento directo e indirecto al Tesoro y concentrar su misión en preservar el valor de la moneda. Se trata de principios presentes en los esquemas monetarios de distintos países, donde la estabilidad de precios constituye uno de los principales objetivos de los bancos centrales.
La iniciativa forma parte de uno de los cambios institucionales de mayor alcance impulsados por la administración de Javier Milei. La intención oficial es impedir definitivamente que la emisión monetaria pueda utilizarse para financiar el déficit fiscal.
Al mismo tiempo, el proyecto buscará otorgar mayor estabilidad a las autoridades del Banco Central y eliminar herramientas como las Letras Intransferibles, utilizadas durante años como mecanismo de financiamiento del Tesoro.
Presidentes del Banco Central: un promedio de 28 meses
Uno de los datos que adquiere relevancia frente a la reforma es la duración de las autoridades monetarias argentinas. Según un informe de la consultora MAP Latam, los presidentes del Banco Central permanecieron en promedio 28 meses en el cargo, una cifra que refleja la histórica inestabilidad de la conducción de la institución.
Santiago Bausili acumula 31 meses al frente del organismo, mientras que el récord de permanencia corresponde a Roque Fernández, quien ocupó el puesto durante 66 meses. El contraste regional es significativo: Julio Velarde lleva 20 años al frente del Banco Central de la República del Perú.
“Chile, Perú, Brasil y Colombia enfrentaron históricamente episodios de inflación, dominancia fiscal, fragilidad externa e inestabilidad política comparables con los de Argentina. Sin embargo, lograron construir marcos institucionales que evitaron que esas tensiones se tradujeran en una dinámica inflacionaria crónica”, agregó Juan Pablo Ronderos, cofounder & partner de MAP Latam.
En Chile, la Ley Orgánica Constitucional del Banco Central establece como objetivo velar por la estabilidad de la moneda y garantizar el normal funcionamiento de los pagos internos y externos.
Los consejeros permanecen diez años en sus cargos y son renovados de manera escalonada, un mecanismo diseñado para evitar que cada cambio de gobierno implique también una sustitución completa de las autoridades monetarias.
“Ningún gasto público o préstamo podrá financiarse con créditos directos o indirectos del Banco”, cita el artículo 27.
Brasil avanzó en 2021 hacia un esquema de mayor autonomía de su Banco Central. La estabilidad de precios constituye su misión principal, mientras que la estabilidad financiera y la actividad económica aparecen entre sus objetivos secundarios.
La prohibición constitucional de financiar al Tesoro y la existencia de mandatos fijos que no coinciden con el ciclo presidencial buscan disminuir la influencia política sobre las decisiones de la autoridad monetaria.
Una de las primeras pruebas de ese sistema fue Roberto Campos Neto, designado durante la presidencia de Jair Bolsonaro. El funcionario completó su mandato durante los primeros años del gobierno de Lula da Silva y posteriormente fue reemplazado de acuerdo con el calendario institucional previsto, según destacó Ronderos.
Perú, Chile y Brasil como referencias
Otro de los modelos analizados es Perú, donde el Banco Central tiene como mandato exclusivo preservar la estabilidad monetaria y tiene prohibido financiar directamente al Tesoro. La adquisición secundaria de títulos públicos, en tanto, se encuentra sometida a límites.
El Directorio del organismo peruano es autónomo y Julio Velarde fue ratificado por gobiernos de diferentes orientaciones políticas, convirtiéndose en uno de los principales ejemplos latinoamericanos de continuidad institucional al frente de una autoridad monetaria.
“Es útil mirar el caso de Perú, que tiene, por un lado, cuestiones en común con la Argentina, como un grado de dolarización importante o el haber atravesado muy alta inflación. Y, por otro, es un país que ha logrado aislar al banco central y sus políticas del ciclo político, sujeto a la alternancia de gobiernos con visiones muy antagónicas sobre la economía. Me parece útil también mirar las cartas orgánicas de otros vecinos, como Chile y Brasil, que comparten con nosotros el estar sujetos a reversiones abruptas sobre los flujos de capitales o shocks sobre los precios de sus commodities de exportación”, dijo Laura D’Amato, economista, exgerente principal de Modelos y Pronósticos Macroeconómicos del BCRA, y profesora de IIEP/UBA y UCEMA
En Colombia, la Constitución y la legislación establecen que el Banco de la República debe preservar el poder adquisitivo de la moneda. El financiamiento al Estado solamente puede realizarse mediante la aprobación unánime de la Junta Directiva.
Los integrantes de esa conducción cuentan además con períodos fijos y un sistema de renovación parcial, mientras que el gerente del Banco de la República es elegido por los propios miembros de la Junta.
Qué objetivo tendría el nuevo Banco Central
Estados Unidos presenta un modelo diferente. La Reserva Federal (Fed) posee un mandato dual y debe procurar, por ley, el máximo nivel de empleo compatible con una economía saludable y simultáneamente preservar la estabilidad de los precios.
Sin embargo, el esquema estadounidense contempla menos objetivos simultáneos que el actualmente vigente en la Argentina. La Carta Orgánica del BCRA establece como misión promover “la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”.
La reforma impulsada por Milei buscará modificar ese esquema y recuperar como objetivo central de la autoridad monetaria la preservación del valor de la moneda.
“En el caso de Argentina, un país con una historia de inestabilidad nominal enorme, me parece que volver a recuperar el objetivo principal de ‘preservar el valor de la moneda’ es algo fundamental. En países en los que la inflación no es un problema, el objetivo dual de mantener a la inflación en el entorno de su meta y el empleo cercano a su valor de largo plazo cobra más sentido. En última instancia, se trata de reducir la volatilidad del ciclo económico, creando un entorno estable, que facilite las decisiones de producción, inversión o ahorro»,
Con esos cambios, el Gobierno buscará establecer límites institucionales al financiamiento monetario del Tesoro, aumentar la estabilidad de las autoridades del BCRA y reducir los objetivos asignados al organismo, tomando como referencia experiencias de bancos centrales de otros países de América Latina.
El Gobierno anunciará una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que buscará reforzar su independencia, prohibir el financiamiento directo e indirecto al Tesoro y concentrar su mandato en preservar el valor de la moneda. La iniciativa de la administración de Javier Milei apunta a modificar el esquema vigente desde hace casi 15 años y acercarlo a modelos aplicados en otros países.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Quince años después, el Gobierno quiere cambiar las reglas del Banco Central para que imprimir pesos destinados a financiar al Tesoro deje de ser una posibilidad. La reforma impulsada por Javier Milei busca independencia, mandatos más estables y una misión bastante concreta: preservar el valor de la moneda. Después de décadas en las que el BCRA acumuló objetivos como quien guarda tuppers sin tapa, la propuesta apunta a dejar uno sobre la mesa.
El proyecto pretende prohibir tanto el financiamiento directo como el indirecto al Tesoro y eliminar instrumentos como las Letras Intransferibles. Traducido del dialecto monetario: la intención es colocar una pared institucional entre las necesidades fiscales del Gobierno de turno y la máquina de emitir, una relación que en la Argentina tuvo más reconciliaciones que pareja de novela de la tarde.
También aparece otro problema histórico: un presidente del Banco Central argentino dura, en promedio, apenas 28 meses. Santiago Bausili lleva 31 meses y Roque Fernández conserva el récord con 66, mientras Julio Velarde conduce el Banco Central de Perú desde hace 20 años. Allá atravesó gobiernos de diferentes signos políticos; acá llegar al tercer aniversario ya permite empezar a mirar el Guinness.
Chile, Brasil, Perú y Colombia aparecen como referencias porque construyeron esquemas destinados a limitar la influencia política y priorizar la estabilidad monetaria. Incluso Estados Unidos, con el mandato dual de precios y empleo de la Reserva Federal, mantiene una lista de objetivos bastante más breve que la argentina.
Milei había prometido «cerrar» el Banco Central. La reforma que prepara el Gobierno propone algo diferente: dejarlo abierto, pero con una puerta bastante más pesada para el Tesoro.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Luego de casi 15 años sin modificaciones, el Gobierno anunciará esta noche una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) con el objetivo de revertir parte de los cambios introducidos durante el kirchnerismo y modificar de manera sustancial el funcionamiento institucional de la autoridad monetaria.
El proyecto tendrá tres ejes centrales: reforzar la independencia del Banco Central, prohibir el financiamiento directo e indirecto al Tesoro y concentrar su misión en preservar el valor de la moneda. Se trata de principios presentes en los esquemas monetarios de distintos países, donde la estabilidad de precios constituye uno de los principales objetivos de los bancos centrales.
La iniciativa forma parte de uno de los cambios institucionales de mayor alcance impulsados por la administración de Javier Milei. La intención oficial es impedir definitivamente que la emisión monetaria pueda utilizarse para financiar el déficit fiscal.
Al mismo tiempo, el proyecto buscará otorgar mayor estabilidad a las autoridades del Banco Central y eliminar herramientas como las Letras Intransferibles, utilizadas durante años como mecanismo de financiamiento del Tesoro.
Presidentes del Banco Central: un promedio de 28 meses
Uno de los datos que adquiere relevancia frente a la reforma es la duración de las autoridades monetarias argentinas. Según un informe de la consultora MAP Latam, los presidentes del Banco Central permanecieron en promedio 28 meses en el cargo, una cifra que refleja la histórica inestabilidad de la conducción de la institución.
Santiago Bausili acumula 31 meses al frente del organismo, mientras que el récord de permanencia corresponde a Roque Fernández, quien ocupó el puesto durante 66 meses. El contraste regional es significativo: Julio Velarde lleva 20 años al frente del Banco Central de la República del Perú.
“Chile, Perú, Brasil y Colombia enfrentaron históricamente episodios de inflación, dominancia fiscal, fragilidad externa e inestabilidad política comparables con los de Argentina. Sin embargo, lograron construir marcos institucionales que evitaron que esas tensiones se tradujeran en una dinámica inflacionaria crónica”, agregó Juan Pablo Ronderos, cofounder & partner de MAP Latam.
En Chile, la Ley Orgánica Constitucional del Banco Central establece como objetivo velar por la estabilidad de la moneda y garantizar el normal funcionamiento de los pagos internos y externos.
Los consejeros permanecen diez años en sus cargos y son renovados de manera escalonada, un mecanismo diseñado para evitar que cada cambio de gobierno implique también una sustitución completa de las autoridades monetarias.
“Ningún gasto público o préstamo podrá financiarse con créditos directos o indirectos del Banco”, cita el artículo 27.
Brasil avanzó en 2021 hacia un esquema de mayor autonomía de su Banco Central. La estabilidad de precios constituye su misión principal, mientras que la estabilidad financiera y la actividad económica aparecen entre sus objetivos secundarios.
La prohibición constitucional de financiar al Tesoro y la existencia de mandatos fijos que no coinciden con el ciclo presidencial buscan disminuir la influencia política sobre las decisiones de la autoridad monetaria.
Una de las primeras pruebas de ese sistema fue Roberto Campos Neto, designado durante la presidencia de Jair Bolsonaro. El funcionario completó su mandato durante los primeros años del gobierno de Lula da Silva y posteriormente fue reemplazado de acuerdo con el calendario institucional previsto, según destacó Ronderos.
Perú, Chile y Brasil como referencias
Otro de los modelos analizados es Perú, donde el Banco Central tiene como mandato exclusivo preservar la estabilidad monetaria y tiene prohibido financiar directamente al Tesoro. La adquisición secundaria de títulos públicos, en tanto, se encuentra sometida a límites.
El Directorio del organismo peruano es autónomo y Julio Velarde fue ratificado por gobiernos de diferentes orientaciones políticas, convirtiéndose en uno de los principales ejemplos latinoamericanos de continuidad institucional al frente de una autoridad monetaria.
“Es útil mirar el caso de Perú, que tiene, por un lado, cuestiones en común con la Argentina, como un grado de dolarización importante o el haber atravesado muy alta inflación. Y, por otro, es un país que ha logrado aislar al banco central y sus políticas del ciclo político, sujeto a la alternancia de gobiernos con visiones muy antagónicas sobre la economía. Me parece útil también mirar las cartas orgánicas de otros vecinos, como Chile y Brasil, que comparten con nosotros el estar sujetos a reversiones abruptas sobre los flujos de capitales o shocks sobre los precios de sus commodities de exportación”, dijo Laura D’Amato, economista, exgerente principal de Modelos y Pronósticos Macroeconómicos del BCRA, y profesora de IIEP/UBA y UCEMA
En Colombia, la Constitución y la legislación establecen que el Banco de la República debe preservar el poder adquisitivo de la moneda. El financiamiento al Estado solamente puede realizarse mediante la aprobación unánime de la Junta Directiva.
Los integrantes de esa conducción cuentan además con períodos fijos y un sistema de renovación parcial, mientras que el gerente del Banco de la República es elegido por los propios miembros de la Junta.
Qué objetivo tendría el nuevo Banco Central
Estados Unidos presenta un modelo diferente. La Reserva Federal (Fed) posee un mandato dual y debe procurar, por ley, el máximo nivel de empleo compatible con una economía saludable y simultáneamente preservar la estabilidad de los precios.
Sin embargo, el esquema estadounidense contempla menos objetivos simultáneos que el actualmente vigente en la Argentina. La Carta Orgánica del BCRA establece como misión promover “la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”.
La reforma impulsada por Milei buscará modificar ese esquema y recuperar como objetivo central de la autoridad monetaria la preservación del valor de la moneda.
“En el caso de Argentina, un país con una historia de inestabilidad nominal enorme, me parece que volver a recuperar el objetivo principal de ‘preservar el valor de la moneda’ es algo fundamental. En países en los que la inflación no es un problema, el objetivo dual de mantener a la inflación en el entorno de su meta y el empleo cercano a su valor de largo plazo cobra más sentido. En última instancia, se trata de reducir la volatilidad del ciclo económico, creando un entorno estable, que facilite las decisiones de producción, inversión o ahorro»,
Con esos cambios, el Gobierno buscará establecer límites institucionales al financiamiento monetario del Tesoro, aumentar la estabilidad de las autoridades del BCRA y reducir los objetivos asignados al organismo, tomando como referencia experiencias de bancos centrales de otros países de América Latina.
El Gobierno anunciará una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que buscará reforzar su independencia, prohibir el financiamiento directo e indirecto al Tesoro y concentrar su mandato en preservar el valor de la moneda. La iniciativa de la administración de Javier Milei apunta a modificar el esquema vigente desde hace casi 15 años y acercarlo a modelos aplicados en otros países.
Quince años después, el Gobierno quiere cambiar las reglas del Banco Central para que imprimir pesos destinados a financiar al Tesoro deje de ser una posibilidad. La reforma impulsada por Javier Milei busca independencia, mandatos más estables y una misión bastante concreta: preservar el valor de la moneda. Después de décadas en las que el BCRA acumuló objetivos como quien guarda tuppers sin tapa, la propuesta apunta a dejar uno sobre la mesa.
El proyecto pretende prohibir tanto el financiamiento directo como el indirecto al Tesoro y eliminar instrumentos como las Letras Intransferibles. Traducido del dialecto monetario: la intención es colocar una pared institucional entre las necesidades fiscales del Gobierno de turno y la máquina de emitir, una relación que en la Argentina tuvo más reconciliaciones que pareja de novela de la tarde.
También aparece otro problema histórico: un presidente del Banco Central argentino dura, en promedio, apenas 28 meses. Santiago Bausili lleva 31 meses y Roque Fernández conserva el récord con 66, mientras Julio Velarde conduce el Banco Central de Perú desde hace 20 años. Allá atravesó gobiernos de diferentes signos políticos; acá llegar al tercer aniversario ya permite empezar a mirar el Guinness.
Chile, Brasil, Perú y Colombia aparecen como referencias porque construyeron esquemas destinados a limitar la influencia política y priorizar la estabilidad monetaria. Incluso Estados Unidos, con el mandato dual de precios y empleo de la Reserva Federal, mantiene una lista de objetivos bastante más breve que la argentina.
Milei había prometido «cerrar» el Banco Central. La reforma que prepara el Gobierno propone algo diferente: dejarlo abierto, pero con una puerta bastante más pesada para el Tesoro.