Martín Menem consolidó en las últimas semanas un perfil cada vez más pragmático dentro de La Libertad Avanza y comenzó a ceder posiciones frente a bloques aliados con el objetivo de garantizar los votos que necesita el Gobierno en la Cámara de Diputados.

Uno de los movimientos más evidentes se produjo en la discusión vinculada con Discapacidad, donde el presidente de la Cámara baja puso un freno a la propuesta presentada por el ministro de Economía, Luis Caputo, dentro del proyecto de Presupuesto 2027.

El texto elaborado por el Palacio de Hacienda planteaba una reforma en materia de Discapacidad distinta de la que el oficialismo en Diputados venía trabajando junto con sectores aliados. Finalmente, avanzó la iniciativa promovida por Menem, Silvana Giudici y Laura Rodríguez Machado.

La propuesta mantiene similitudes con la impulsada por el kirchnerismo y otros bloques opositores, aunque evita utilizar la palabra emergencia.

Una propuesta distinta a la impulsada por Economía

El proyecto sostiene el acceso a las prestaciones mediante la presentación del Certificado Único de Discapacidad (CUD). También permite compatibilizar la pensión con el empleo formal o actividades registradas, siempre que los ingresos no superen los dos salarios mínimos, vitales y móviles.

Además, establece ajustes mensuales para los aranceles del Sistema de Prestaciones.

La postura de Caputo era diferente. El proyecto elaborado por el Gobierno incluía recortes para distintas áreas vinculadas a la Discapacidad, en un escenario marcado además por la decisión oficial de no destinar el total de los fondos establecidos por la actual ley de emergencia en Discapacidad.

»Con todo esto, Martín le está diciendo a la mesa política que para sacar las reformas importantes necesita ceder en algo frente a los aliados», deslizó una de las personas que trabaja con el presidente de la Cámara de Diputados. «Y de a poco entienden que en el Congreso no se puede ir todo el tiempo con una agenda propia», remarcó.

Dentro de este cambio de estrategia también resultó determinante la incorporación a la mesa política del Gobierno de Diego Santilli y Patricia Bullrich. Ambos exdirigentes del PRO sostienen como criterio que «si un proyecto o artículo no tiene los votos, se elimina». «Al recinto no se va a perder», coinciden.

Alianzas que cambian según el escenario político

Menem también reconoce que los acuerdos con los aliados no son permanentes y que la relación entre los gobernadores y los diputados vinculados a sus estructuras puede modificarse según el contexto nacional y provincial.

Un ejemplo es Catamarca. El gobernador Raúl Jalil mantiene una relación cercana con la Casa Rosada, pero los diputados del bloque Elijo Catamarca ya no responden de manera tan lineal al mandatario provincial.

»Ellos también tienen sus ambiciones políticas. Y saben que Raúl (Jalil) puede acaparar al sector más libertario de la provincia, entonces ellos buscan representar también a los otros sectores», analizó uno de los dirigentes que trabaja con estos sectores.

Otro caso que exhibe la volatilidad de los acuerdos políticos ocurrió con la baja del IVA a la fécula de mandioca, un reclamo histórico de los diputados de Misiones.

La medida representó un gesto del Gobierno hacia los legisladores que responden al gobernador Oscar Herrera Ahuad. Sin embargo, esos diputados se encuentran cada vez más alineados con el kirchnerismo y dejaron de acompañar al oficialismo con la regularidad que mostraban anteriormente.

Las próximas pruebas en Diputados

Antes de fin de año, Menem deberá superar al menos dos grandes desafíos legislativos y posiblemente un tercero.

El primero será la sesión prevista para el 21 de octubre, cuando se discutirán cinco proyectos vinculados con endeudamiento familiar, discapacidad, vandalismo rural, soberanía y defensa de Malvinas e Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

El segundo será el Presupuesto 2027. La intención del oficialismo es obtener dictamen el 28 de octubre y llevar la iniciativa al recinto el 11 o el 18 de noviembre.

El tercer frente posible es la reforma electoral, con la eliminación de las PASO. Desde el oficialismo aseguran que existen los votos necesarios para avanzar, aunque todavía persisten dudas sobre la conveniencia política de abrir el debate y llevarlo al recinto.

»Hacerlo ahora no nos garantiza ningún acuerdo político que vaya a llevarse a cabo en el Congreso», analizó una fuente del oficialismo que trabaja en conseguir los acuerdos para sacar leyes.

En ese contexto, Menem comenzó a mostrar señales de mayor flexibilidad política y una estrategia centrada en asegurar mayorías antes de llegar al recinto, en una Cámara donde los acuerdos pueden modificarse con rapidez y cada votación obliga al oficialismo a revisar nuevamente sus alianzas.