Las nuevas declaraciones del presidente Javier Milei contra el expresidente Mauricio Macri reavivaron las tensiones entre La Libertad Avanza y el PRO. Durante una entrevista televisiva, el mandatario volvió a cuestionar el denominado “reperfilamiento” de la deuda realizado en 2019 y sostuvo que aquella decisión representó una “estafa” para los argentinos.
El reproche de Milei y la respuesta del PRO
En diálogo con el canal de streaming Neura, Milei afirmó que “el propio gobierno de Mauricio Macri estafó a los argentinos defaulteando la deuda en pesos. ¿Reperfilamiento? Una palabra educada para decir default”. El Presidente ya había expresado una crítica similar durante un acto realizado la semana pasada en la Fundación Faro.
Las declaraciones provocaron un inmediato rechazo dentro del PRO. Un dirigente del espacio sostuvo que “las descalificaciones no ayudan a resolver los problemas de la Argentina ni a construir los acuerdos que el país necesita”. Además, remarcó que resulta contradictorio cuestionar con esos términos a un gobierno cuyo legado, según planteó, fue parte del camino que permitió el cambio político que hoy representa el oficialismo.
El mismo referente recordó que gran parte del gabinete nacional está integrado por exfuncionarios de la gestión de Macri, una situación que, a su entender, relativiza las críticas formuladas por el Presidente.
Otro dirigente histórico del PRO fue aún más contundente al afirmar que “Milei tiene que seguir haciendo de Milei para tapar el agujero que le hizo Adorni a su relato. Y a Macri le tiene que prender una vela todos los días: le armó el gabinete”.
El referente también sostuvo que el Gobierno debería concentrarse en cuestiones económicas y sociales, al señalar que “el sueldo de los argentinos no alcanza, el empleo privado no crece, las jubilaciones son menos que un plan social y las deudas familiares siguen creciendo”.
Una relación atravesada por señales contradictorias
La disputa pública ocurre mientras ambos espacios mantienen una relación política marcada por acercamientos y diferencias. En ese contexto, la figura de Diego Santilli quedó nuevamente en el centro de las interpretaciones tras asumir un nuevo rol dentro del Gobierno nacional.
Semanas atrás, Santilli había participado de una reunión política en la sede nacional del PRO junto a Cristian Ritondo e intendentes bonaerenses. Posteriormente, Mauricio Macri celebró públicamente su designación y reveló que había mantenido una conversación telefónica con él antes del anuncio oficial.
Dentro de La Libertad Avanza interpretaron ese gesto como un intento del expresidente por atribuirse influencia sobre la designación. Mientras tanto, dirigentes del PRO porteño reconocen que el contexto es delicado, especialmente por las negociaciones vinculadas con la deuda por coparticipación que la Nación mantiene con la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el espacio señalaron que la administración porteña debió realizar ajustes presupuestarios y que el escenario económico obliga a evitar nuevos focos de conflicto político.
Las diferencias de cara al futuro
La legisladora porteña Silvia Lospennato también tomó distancia de la idea de una alianza plena entre ambos espacios. En declaraciones radiales sostuvo que “este es un gobierno de La Libertad Avanza, no es un cogobierno con el PRO”, y remarcó que el respaldo brindado por Mauricio Macri al oficialismo nunca estuvo condicionado por un acuerdo político integral.
Respecto del escenario electoral hacia 2027, la diputada consideró que el PRO deberá construir una propuesta propia y evaluar posteriormente posibles coincidencias con otras fuerzas. En ese marco, afirmó que existen diferencias con el oficialismo, entre ellas la forma en que se gestionó el caso que involucró a Manuel Adorni.
Durante la misma entrevista, Milei defendió la política económica de su administración y aseguró que, a diferencia del gobierno de Cambiemos, su gestión “honró todas las deudas” en el marco del programa de estabilización. También atribuyó el nivel actual del riesgo país a problemas estructurales acumulados durante décadas y sostuvo que el componente asociado exclusivamente a su gobierno sería considerablemente menor.
Consultado sobre un eventual diálogo con Mauricio Macri, el Presidente respondió que todos aquellos que quieran acompañar el proceso de cambio son bienvenidos, aunque aclaró: “Eso no implica negar la historia”.
Las nuevas críticas del presidente Javier Milei a Mauricio Macri por el “reperfilamiento” de la deuda durante la gestión de Cambiemos profundizaron el malestar dentro del PRO. Dirigentes del espacio rechazaron las descalificaciones, defendieron el legado del expresidente y marcaron diferencias con La Libertad Avanza en medio de una relación política atravesada por tensiones y señales contradictorias.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La política argentina volvió a demostrar que la memoria dura exactamente hasta la próxima entrevista televisiva. Javier Milei decidió desempolvar el “reperfilamiento” de la deuda y rebautizarlo como una “estafa”, mientras en el PRO miraban la escena con la expresión de quien descubre que el grupo familiar de WhatsApp volvió a convertirse en un campo de batalla. El romance entre libertarios y macristas parece atravesar esa etapa en la que todavía se siguen en redes sociales, pero cada publicación viene acompañada de un comentario pasivo-agresivo digno de un manual de relaciones tóxicas.
El problema es que la discusión ya dejó de parecer una pelea entre aliados circunstanciales y se asemeja cada vez más a una competencia por determinar quién tiene el archivo más pesado. Mientras Milei insiste en recordar el final económico de Cambiemos, desde el PRO responden con una frase que podría figurar en una placa conmemorativa: que Macri «le armó el gabinete». Una acusación curiosa para un gobierno que hizo del concepto de «casta» una marca registrada y ahora debe explicar por qué varios de sus protagonistas ya conocían perfectamente el camino hasta los despachos oficiales.
Como suele ocurrir en la política local, nadie parece dispuesto a romper del todo la relación, pero tampoco a dejar de lanzarse dardos. Diego Santilli aparece haciendo equilibrio sobre una cuerda floja con más tensión que presupuesto nacional, mientras cada gesto es interpretado como una señal secreta digna de una serie de espionaje. Si Macri felicita un nombramiento, algunos leen una operación política; si Milei critica al expresidente, otros responden recordándole que buena parte de sus funcionarios ya conocían el edificio desde administraciones anteriores. Argentina logró convertir un organigrama en una novela de suspenso.
En paralelo, la realidad insiste en irrumpir con la falta de delicadeza de siempre. Salarios, jubilaciones, empleo y cuentas públicas siguen esperando un capítulo donde dejen de ser personajes secundarios. Pero la agenda política, fiel a sus costumbres, continúa atrapada en una especie de campeonato nacional de pases de factura históricos, donde cada conferencia agrega un episodio y cada declaración promete una secuela. Si el objetivo era demostrar que las diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza siguen vivas, la misión quedó cumplida. Lo único que todavía no consigue ponerse de acuerdo es la paz política, que hace tiempo pidió licencia sin fecha de regreso.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Las nuevas declaraciones del presidente Javier Milei contra el expresidente Mauricio Macri reavivaron las tensiones entre La Libertad Avanza y el PRO. Durante una entrevista televisiva, el mandatario volvió a cuestionar el denominado “reperfilamiento” de la deuda realizado en 2019 y sostuvo que aquella decisión representó una “estafa” para los argentinos.
El reproche de Milei y la respuesta del PRO
En diálogo con el canal de streaming Neura, Milei afirmó que “el propio gobierno de Mauricio Macri estafó a los argentinos defaulteando la deuda en pesos. ¿Reperfilamiento? Una palabra educada para decir default”. El Presidente ya había expresado una crítica similar durante un acto realizado la semana pasada en la Fundación Faro.
Las declaraciones provocaron un inmediato rechazo dentro del PRO. Un dirigente del espacio sostuvo que “las descalificaciones no ayudan a resolver los problemas de la Argentina ni a construir los acuerdos que el país necesita”. Además, remarcó que resulta contradictorio cuestionar con esos términos a un gobierno cuyo legado, según planteó, fue parte del camino que permitió el cambio político que hoy representa el oficialismo.
El mismo referente recordó que gran parte del gabinete nacional está integrado por exfuncionarios de la gestión de Macri, una situación que, a su entender, relativiza las críticas formuladas por el Presidente.
Otro dirigente histórico del PRO fue aún más contundente al afirmar que “Milei tiene que seguir haciendo de Milei para tapar el agujero que le hizo Adorni a su relato. Y a Macri le tiene que prender una vela todos los días: le armó el gabinete”.
El referente también sostuvo que el Gobierno debería concentrarse en cuestiones económicas y sociales, al señalar que “el sueldo de los argentinos no alcanza, el empleo privado no crece, las jubilaciones son menos que un plan social y las deudas familiares siguen creciendo”.
Una relación atravesada por señales contradictorias
La disputa pública ocurre mientras ambos espacios mantienen una relación política marcada por acercamientos y diferencias. En ese contexto, la figura de Diego Santilli quedó nuevamente en el centro de las interpretaciones tras asumir un nuevo rol dentro del Gobierno nacional.
Semanas atrás, Santilli había participado de una reunión política en la sede nacional del PRO junto a Cristian Ritondo e intendentes bonaerenses. Posteriormente, Mauricio Macri celebró públicamente su designación y reveló que había mantenido una conversación telefónica con él antes del anuncio oficial.
Dentro de La Libertad Avanza interpretaron ese gesto como un intento del expresidente por atribuirse influencia sobre la designación. Mientras tanto, dirigentes del PRO porteño reconocen que el contexto es delicado, especialmente por las negociaciones vinculadas con la deuda por coparticipación que la Nación mantiene con la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el espacio señalaron que la administración porteña debió realizar ajustes presupuestarios y que el escenario económico obliga a evitar nuevos focos de conflicto político.
Las diferencias de cara al futuro
La legisladora porteña Silvia Lospennato también tomó distancia de la idea de una alianza plena entre ambos espacios. En declaraciones radiales sostuvo que “este es un gobierno de La Libertad Avanza, no es un cogobierno con el PRO”, y remarcó que el respaldo brindado por Mauricio Macri al oficialismo nunca estuvo condicionado por un acuerdo político integral.
Respecto del escenario electoral hacia 2027, la diputada consideró que el PRO deberá construir una propuesta propia y evaluar posteriormente posibles coincidencias con otras fuerzas. En ese marco, afirmó que existen diferencias con el oficialismo, entre ellas la forma en que se gestionó el caso que involucró a Manuel Adorni.
Durante la misma entrevista, Milei defendió la política económica de su administración y aseguró que, a diferencia del gobierno de Cambiemos, su gestión “honró todas las deudas” en el marco del programa de estabilización. También atribuyó el nivel actual del riesgo país a problemas estructurales acumulados durante décadas y sostuvo que el componente asociado exclusivamente a su gobierno sería considerablemente menor.
Consultado sobre un eventual diálogo con Mauricio Macri, el Presidente respondió que todos aquellos que quieran acompañar el proceso de cambio son bienvenidos, aunque aclaró: “Eso no implica negar la historia”.
Las nuevas críticas del presidente Javier Milei a Mauricio Macri por el “reperfilamiento” de la deuda durante la gestión de Cambiemos profundizaron el malestar dentro del PRO. Dirigentes del espacio rechazaron las descalificaciones, defendieron el legado del expresidente y marcaron diferencias con La Libertad Avanza en medio de una relación política atravesada por tensiones y señales contradictorias.
La política argentina volvió a demostrar que la memoria dura exactamente hasta la próxima entrevista televisiva. Javier Milei decidió desempolvar el “reperfilamiento” de la deuda y rebautizarlo como una “estafa”, mientras en el PRO miraban la escena con la expresión de quien descubre que el grupo familiar de WhatsApp volvió a convertirse en un campo de batalla. El romance entre libertarios y macristas parece atravesar esa etapa en la que todavía se siguen en redes sociales, pero cada publicación viene acompañada de un comentario pasivo-agresivo digno de un manual de relaciones tóxicas.
El problema es que la discusión ya dejó de parecer una pelea entre aliados circunstanciales y se asemeja cada vez más a una competencia por determinar quién tiene el archivo más pesado. Mientras Milei insiste en recordar el final económico de Cambiemos, desde el PRO responden con una frase que podría figurar en una placa conmemorativa: que Macri «le armó el gabinete». Una acusación curiosa para un gobierno que hizo del concepto de «casta» una marca registrada y ahora debe explicar por qué varios de sus protagonistas ya conocían perfectamente el camino hasta los despachos oficiales.
Como suele ocurrir en la política local, nadie parece dispuesto a romper del todo la relación, pero tampoco a dejar de lanzarse dardos. Diego Santilli aparece haciendo equilibrio sobre una cuerda floja con más tensión que presupuesto nacional, mientras cada gesto es interpretado como una señal secreta digna de una serie de espionaje. Si Macri felicita un nombramiento, algunos leen una operación política; si Milei critica al expresidente, otros responden recordándole que buena parte de sus funcionarios ya conocían el edificio desde administraciones anteriores. Argentina logró convertir un organigrama en una novela de suspenso.
En paralelo, la realidad insiste en irrumpir con la falta de delicadeza de siempre. Salarios, jubilaciones, empleo y cuentas públicas siguen esperando un capítulo donde dejen de ser personajes secundarios. Pero la agenda política, fiel a sus costumbres, continúa atrapada en una especie de campeonato nacional de pases de factura históricos, donde cada conferencia agrega un episodio y cada declaración promete una secuela. Si el objetivo era demostrar que las diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza siguen vivas, la misión quedó cumplida. Lo único que todavía no consigue ponerse de acuerdo es la paz política, que hace tiempo pidió licencia sin fecha de regreso.