El deceso ocurrió este jueves 5 de noviembre en el sanatorio porteño tras permanecer varios días internada luego de una cirugía de pulmón que derivó en un cuadro de neumonía.
La anulación del Punto Final y su labor legislativa
Walsh fue diputada de la Nación por la Ciudad de Buenos Aires entre 2001 y 2005 por Izquierda Unida. Desde su banca redactó e impulsó el proyecto que declaró la nulidad insanable de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, sancionado en agosto de 2003 como Ley 25.779 para reactivar los juicios de lesa humanidad.
Postulada en dos ocasiones a la presidencia de la Nación en los comicios de 1999 y 2003, también integró la Legislatura porteña entre 2007 y 2010.
Acciones judiciales y actividad sindical
Hija del escritor Rodolfo Walsh —secuestrado y desaparecido en marzo de 1977—, formalizó en 1984 la presentación sobre su paradero ante la Conadep. Además, fue querellante en la megacausa ESMA y en el proceso por la Masacre de la calle Corro, operativo del 29 de septiembre de 1976 en el que fue asesinada su hermana María Victoria.
Graduada en psicología social en la Universidad Nacional de La Plata, ejerció el periodismo y fue delegada sindical en el INTI, organismo donde fue cesanteada por la dictadura en 1976 y reincorporada en 1984. En mayo de 2026 declaró ante el Tribunal Oral Federal N° 7 por la causa Corro, y en 2025 promovió una presentación junto a Myriam Bregman para preservar archivos de la Armada.
La noticia motivó mensajes de despedida en el arco político. La diputada Myriam Bregman remarcó su entereza militante ante pérdidas familiares, Gabriel Solano ponderó su rol parlamentario contra las leyes de impunidad y el dirigente Rubén Sobrero valoró su compromiso constante con las causas gremiales.
La exdiputada nacional y referente de derechos humanos Patricia Walsh falleció este jueves 5 de noviembre a los 74 años en la Ciudad de Buenos Aires. Permanecía internada en la clínica Suizo Argentina por complicaciones respiratorias surgidas tras una intervención quirúrgica pulmonar. Desde su banca parlamentaria redactó en 2003 el proyecto que declaró la nulidad insanable de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, hito que reactivó los juicios de lesa humanidad.
En un país donde el deporte nacional predilecto no es el fútbol sino redactar leyes de amnistía para ver si la historia mágicamente prescribe sola, Patricia Walsh decidió que el archivo no se cerraba con moño ni de casualidad. La exlegisladora nacional y militante de derechos humanos falleció a los 74 años este jueves 5 de noviembre en la clínica Suizo Argentina de Buenos Aires, víctima de complicaciones respiratorias tras una cirugía de pulmón que devino en neumonía. Se fue la mujer que entre 2001 y 2005, sentada en una solitaria banca por Izquierda Unida en la Cámara de Diputados, redactó el texto que en agosto de 2003 demolió la Obediencia Debida y el Punto Final bajo la Ley 25.779, dejando sin siesta eterna a los tribunales federales del país.
Porque mientras el manual del político estándar recomienda acomodarse la corbata y prometer consensos vacíos, Walsh coleccionaba frentes abiertos como si fueran estampitas. Graduada en psicología social en la Universidad Nacional de La Plata, periodista y delegada sindical del INTI —organismo del que la dictadura la expulsó en 1976 y al que volvió en 1984—, se presentó como candidata a la presidencia en 1999 y 2003, para luego recalar en la Legislatura porteña entre 2007 y 2010. Todo esto sin soltar la lapicera judicial: hija del escritor Rodolfo Walsh, desaparecido en marzo de 1977, golpeó las puertas de la Conadep en 1984, empujó la megacausa ESMA y fue querellante por la Masacre de la calle Corro, operativo del 29 de septiembre de 1976 donde ultimaron a su hermana María Victoria.
Ni siquiera el almanaque lograba sacarla de los pasillos de Comodoro Py, donde en mayo de 2026 prestó testimonio ante el Tribunal Oral Federal N° 7 por aquella causa Corro, poco después de haber presentado en 2025 un amparo junto a Myriam Bregman para custodiar los archivos de la Armada. Su partida provocó el pésame unánime de una dirigencia que solía mirarla con taquicardia: la propia Bregman destacó su entereza frente a las tragedias familiares, Gabriel Solano ponderó su épica solitaria para pulverizar las leyes de impunidad y Rubén Sobrero celebró su devoción gremial innegociable. Se retira una especialista en complicarle el sueño a los impunes, dejando una huella legislativa que ningún olvido administrativo conseguirá archivar.
