En medio de la ola de frío extremo, el secretario de coordinación de Energía y Minería, Daniel González, aseguró que el abastecimiento de gas para los usuarios prioritarios está garantizado siempre que no se produzcan inconvenientes extraordinarios en el sistema. El funcionario afirmó que no faltará gas en los domicilios «en la medida que no haya un imponderable», como la salida de servicio de un yacimiento o fallas en el transporte o la distribución.
González explicó que la provisión de gas natural está asegurada para hogares, hospitales y escuelas y sostuvo que actualmente el sistema opera con normalidad. «La demanda prioritaria de todo el país está perfectamente satisfecha. El sistema de gasoductos tiene la presión correcta. Los yacimientos están produciendo como tienen que producir y no hay cortes en la demanda prioritaria», afirmó durante una entrevista con radio Mitre.
Restricciones para industrias y estaciones de GNC
El funcionario reconoció que continúan las interrupciones del suministro para industrias y estaciones de GNC, una medida que se mantendrá mientras persistan los elevados niveles de consumo residencial provocados por las bajas temperaturas.
En las últimas semanas se restringió el servicio a las fábricas que cuentan con contratos interrumpibles, modalidad que permite suspender temporalmente el suministro en situaciones de emergencia o cuando resulta necesario priorizar el abastecimiento a los usuarios residenciales.
Además, también se aplicaron restricciones sobre industrias y estaciones con contratos firmes bajo modalidad «ventana», que contemplan interrupciones durante períodos determinados.
«Cuando hace mucho frío, ¿qué es lo que sucede? Todos los clientes residenciales demandan más gas, entonces como esa es la demanda prioritaria, tenemos menos gas para generar energía eléctrica y menos gas para las industrias», explicó González.
El costo del GNL y las decisiones de las empresas
El secretario señaló que algunas compañías lograron evitar interrupciones porque optaron por adquirir Gas Natural Licuado (GNL) importado, una alternativa de mayor costo que permite sostener la producción.
«El GNL es más caro, sobre todo después de la guerra, y cada industria hace su propia decisión económica, si tiene sentido comprar el GNL, si prefiere cortar unos días o pasarse en vez de GNL a gasoil», sostuvo.
Las tarifas aumentaron en julio
En paralelo, el Gobierno dispuso un aumento promedio del 3,01% en las tarifas de gas natural en todo el país. También prorrogó por tercer mes consecutivo los descuentos para los hogares que reciben subsidios, con bonificaciones de hasta el 75%.
Al avanzar con el nuevo esquema focalizado de subsidios, el Ejecutivo había establecido una bonificación del 50% para los meses de mayor consumo, entre abril y septiembre.
Sobre la actualización tarifaria, González explicó: «Las tarifas aumentan o se reducen automáticamente todos los meses en función de la inflación de los meses anteriores, que impacta en el cargo fijo, y del costo real de la energía».
El secretario de coordinación de Energía y Minería, Daniel González, aseguró que el abastecimiento de gas para hogares, hospitales y escuelas está garantizado durante la ola de frío, siempre que no se produzcan fallas imprevistas en la producción o el transporte. Mientras continúan las restricciones para industrias y estaciones de GNC, el Gobierno también confirmó un aumento promedio del 3,01% en las tarifas de gas desde julio.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
“No va a faltar gas”, siempre que no aparezca un imponderable. Una frase que viene con asterisco incorporado, como esas promociones que prometen cuotas sin interés hasta que llegás a la letra chica. Mientras tanto, el termómetro sigue haciendo campaña propia.
La prioridad son los hogares, los hospitales y las escuelas. El resto espera turno como quien llegó al registro automotor sin turno previo: si alcanza, alcanza. Y si no, habrá que apagar máquinas, cerrar la llave del GNC o sacar cuentas para ver si conviene prender el gasoil, que últimamente cuesta como si viniera perfumado.
Desde el Gobierno sostienen que el sistema funciona con normalidad, que los gasoductos mantienen la presión adecuada y que los yacimientos producen según lo previsto. La explicación técnica es clara: cuando baja fuerte la temperatura, sube el consumo residencial y el sistema prioriza esa demanda. No hay misterio físico ni conspiración energética; simplemente el invierno no acepta negociaciones.
Las industrias con contratos interrumpibles ya conocen el libreto. Cuando el frío aprieta, el suministro puede desaparecer por unos días. Incluso algunas empresas con contratos firmes también quedaron alcanzadas por restricciones temporales bajo la modalidad de «ventana». Una ventana que, por estas horas, pocos tienen ganas de abrir.
Quienes pueden pagar Gas Natural Licuado importado mantienen la actividad, aunque a un costo mucho mayor. Otros optan por reducir producción o cambiar de combustible. Cada empresa hace números mientras el invierno hace lo suyo, con una eficiencia que jamás necesitó resolución administrativa.
Al mismo tiempo, las tarifas volvieron a subir. Poco más de un 3%, explicado por la actualización automática vinculada a la inflación y al costo de la energía. Porque en la Argentina hasta el frío viene acompañado por un índice. El invierno no pide permiso. El Excel tampoco.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En medio de la ola de frío extremo, el secretario de coordinación de Energía y Minería, Daniel González, aseguró que el abastecimiento de gas para los usuarios prioritarios está garantizado siempre que no se produzcan inconvenientes extraordinarios en el sistema. El funcionario afirmó que no faltará gas en los domicilios «en la medida que no haya un imponderable», como la salida de servicio de un yacimiento o fallas en el transporte o la distribución.
González explicó que la provisión de gas natural está asegurada para hogares, hospitales y escuelas y sostuvo que actualmente el sistema opera con normalidad. «La demanda prioritaria de todo el país está perfectamente satisfecha. El sistema de gasoductos tiene la presión correcta. Los yacimientos están produciendo como tienen que producir y no hay cortes en la demanda prioritaria», afirmó durante una entrevista con radio Mitre.
Restricciones para industrias y estaciones de GNC
El funcionario reconoció que continúan las interrupciones del suministro para industrias y estaciones de GNC, una medida que se mantendrá mientras persistan los elevados niveles de consumo residencial provocados por las bajas temperaturas.
En las últimas semanas se restringió el servicio a las fábricas que cuentan con contratos interrumpibles, modalidad que permite suspender temporalmente el suministro en situaciones de emergencia o cuando resulta necesario priorizar el abastecimiento a los usuarios residenciales.
Además, también se aplicaron restricciones sobre industrias y estaciones con contratos firmes bajo modalidad «ventana», que contemplan interrupciones durante períodos determinados.
«Cuando hace mucho frío, ¿qué es lo que sucede? Todos los clientes residenciales demandan más gas, entonces como esa es la demanda prioritaria, tenemos menos gas para generar energía eléctrica y menos gas para las industrias», explicó González.
El costo del GNL y las decisiones de las empresas
El secretario señaló que algunas compañías lograron evitar interrupciones porque optaron por adquirir Gas Natural Licuado (GNL) importado, una alternativa de mayor costo que permite sostener la producción.
«El GNL es más caro, sobre todo después de la guerra, y cada industria hace su propia decisión económica, si tiene sentido comprar el GNL, si prefiere cortar unos días o pasarse en vez de GNL a gasoil», sostuvo.
Las tarifas aumentaron en julio
En paralelo, el Gobierno dispuso un aumento promedio del 3,01% en las tarifas de gas natural en todo el país. También prorrogó por tercer mes consecutivo los descuentos para los hogares que reciben subsidios, con bonificaciones de hasta el 75%.
Al avanzar con el nuevo esquema focalizado de subsidios, el Ejecutivo había establecido una bonificación del 50% para los meses de mayor consumo, entre abril y septiembre.
Sobre la actualización tarifaria, González explicó: «Las tarifas aumentan o se reducen automáticamente todos los meses en función de la inflación de los meses anteriores, que impacta en el cargo fijo, y del costo real de la energía».
El secretario de coordinación de Energía y Minería, Daniel González, aseguró que el abastecimiento de gas para hogares, hospitales y escuelas está garantizado durante la ola de frío, siempre que no se produzcan fallas imprevistas en la producción o el transporte. Mientras continúan las restricciones para industrias y estaciones de GNC, el Gobierno también confirmó un aumento promedio del 3,01% en las tarifas de gas desde julio.
“No va a faltar gas”, siempre que no aparezca un imponderable. Una frase que viene con asterisco incorporado, como esas promociones que prometen cuotas sin interés hasta que llegás a la letra chica. Mientras tanto, el termómetro sigue haciendo campaña propia.
La prioridad son los hogares, los hospitales y las escuelas. El resto espera turno como quien llegó al registro automotor sin turno previo: si alcanza, alcanza. Y si no, habrá que apagar máquinas, cerrar la llave del GNC o sacar cuentas para ver si conviene prender el gasoil, que últimamente cuesta como si viniera perfumado.
Desde el Gobierno sostienen que el sistema funciona con normalidad, que los gasoductos mantienen la presión adecuada y que los yacimientos producen según lo previsto. La explicación técnica es clara: cuando baja fuerte la temperatura, sube el consumo residencial y el sistema prioriza esa demanda. No hay misterio físico ni conspiración energética; simplemente el invierno no acepta negociaciones.
Las industrias con contratos interrumpibles ya conocen el libreto. Cuando el frío aprieta, el suministro puede desaparecer por unos días. Incluso algunas empresas con contratos firmes también quedaron alcanzadas por restricciones temporales bajo la modalidad de «ventana». Una ventana que, por estas horas, pocos tienen ganas de abrir.
Quienes pueden pagar Gas Natural Licuado importado mantienen la actividad, aunque a un costo mucho mayor. Otros optan por reducir producción o cambiar de combustible. Cada empresa hace números mientras el invierno hace lo suyo, con una eficiencia que jamás necesitó resolución administrativa.
Al mismo tiempo, las tarifas volvieron a subir. Poco más de un 3%, explicado por la actualización automática vinculada a la inflación y al costo de la energía. Porque en la Argentina hasta el frío viene acompañado por un índice. El invierno no pide permiso. El Excel tampoco.