El juicio contra “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz continuará este miércoles con su décima audiencia ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29. Desde el inicio del debate, el pasado 10 de agosto, ya declararon 24 testigos.
El músico no estará presente en la sala, ya que permanece internado en el Hospital Tornú. En la audiencia anterior tampoco había concurrido al debate, en lo que fue su primera ausencia desde el comienzo del juicio.
Para la nueva jornada fueron citados cuatro testigos propuestos por la defensa. Entre quienes declararon en la audiencia previa estuvo Cristina Congiu, madre de Álvarez, quien brindó detalles sobre la relación que, según su testimonio, existía entre su hijo y Díaz antes del crimen.
El relato sobre los episodios previos al homicidio
Durante el interrogatorio de la querella, a cargo de Fabián Améndola, Congiu volvió sobre un intento de denuncia que había mencionado anteriormente. Al ser consultada sobre cuánto tiempo antes del crimen habría ocurrido, respondió: “No le sabría precisar con certeza”, aunque estimó que habría sido “dos meses antes, no más”.
La mujer explicó que en aquel momento estaba acompañada por Patricia Aquino y que quiso “dejar testimonio de lo que estaba pasando”. Al referirse a la conducta que atribuía a Díaz, señaló: “Lo quería molestar a él molestándome a mí. Era como que me observaba todo lo que traía para asistirlo a Cristian” .
Ante una consulta sobre los motivos por los cuales su hijo permanecía dentro de su departamento y evitaba salir, Congiu respondió: “Yo supongo que es por eso. Me pedía comida. Yo lo asistía”,. Luego describió la presencia de Díaz en el lugar con otra comparación: “Yo sé que esta persona estaba permanentemente ahí, como si fuera un soldadito que está trabajando, haciendo su guardia”.
Congiu aseguró que durante ese período concurría al barrio “tres veces por semana mínimo”. También explicó que anteriormente pudo haber estado distanciada de su hijo, cuando otras personas lo asistían y él tenía pareja. “Empecé a intervenir desde el momento en que él se sentía acosado por Díaz y no podía salir del edificio”, afirmó.
Consultada acerca de si Álvarez había denunciado esa situación, respondió: “Ojalá lo hubiera hecho”. Sobre su propio intento de realizar una presentación, agregó: “No sé si en el relato que hice por el acoso que yo sufría lo expuse. Yo hice una declaración de que estaba siendo acosada por esta persona”.
La mujer también hizo referencia a las dificultades que enfrenta para reconstruir algunos episodios: “Estoy pasando por un estrés muy grande y hay cosas que se me vienen a la cabeza y las recuerdo y otras no”. El presidente del tribunal agregó entonces: “También pasó mucho tiempo”.
Antes de finalizar esa parte de la declaración, Baños le preguntó si sabía de algún robo o lesión que hubiera sufrido su hijo antes del crimen. “Lo sé porque lo leí. No sé si fue esta misma persona (por Díaz)”, contestó Congiu. Señaló que el episodio habría ocurrido durante “el mismo mes o dos meses” previos al hecho, aunque aclaró que no podía precisar si le habían sustraído dinero u otras pertenencias.
“Se me helaba la sangre”: los encuentros con Díaz
Durante el interrogatorio del fiscal Sandro Abraldes, Cristina Congiu aclaró que no convivía con su hijo. “Yo vivía en el barrio Piedrabuena. Él vivía ahí solo”, explicó. También relató que acostumbraba llevarle provisiones y que comenzó a hacerlo con mayor frecuencia “cuando se empezó a poner más duro y lo acosaban”.
Sobre el lugar donde residía Díaz, indicó: “No sé dónde vivía Díaz, si vivía en el mismo complejo o separado”.
A preguntas del fiscal, Congiu reconstruyó uno de los encuentros que, según declaró, mantuvo con la víctima. “Díaz no me lo dijo con palabras, pero entendí todo”, comenzó. Luego relató que ingresaba al barrio con bolsas cuando lo vio aparecer detrás de una ligustrina: “Se paró delante mío y me lo quedé mirando porque era alto, grandote y de buena contextura física. Un susto muy grande porque no esperaba encontrarlo”.
“Se me puso adelante, me miraba y se sonreía. Estaba disfrutando de mi impresión. No sé qué cara habré puesto”, continuó. Aclaró que las veces en las que se cruzó con Díaz se encontraba solo, aunque añadió: “Me decían que andaba con otros”.
Congiu estimó que aquella situación se extendió durante “no menos de dos meses”, aunque inmediatamente aclaró: “Creo que fue más tiempo, yo lo estoy minimizando”. También sostuvo que intentó realizar una denuncia: “Yo quise denunciar en la Comisaría Tercera, pero no me la tomaron porque tenía que tener algún tipo de prueba”.
“A mí se me helaba la sangre. Volvía descompuesta a mi casa por la situación que sufría. No se lo quería contar a Cristian”, aseguró.
Al ser consultada por Abraldes sobre el vínculo entre su hijo y Díaz, Congiu respondió: “Mi hijo sufre de adicción. No sé cómo es el tema para la compra de estas sustancias”. Luego agregó que, según lo que sabía, Díaz le decía a Álvarez que “él lo quería llevar porque le quería manejar esa situación”.
Finalmente, la mujer contó que se enteró de la muerte de Díaz mientras se encontraba internada. “Yo estaba internada en ese momento. Tuve varios episodios de estrés”, señaló. También afirmó que la primera vez que volvió a ver a su hijo después del episodio, Álvarez ya se encontraba privado de su libertad.
El juicio contra “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz continuará este miércoles con su décima audiencia ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29. El músico seguirá ausente por encontrarse internado en el Hospital Tornú. En la última jornada declaró su madre, Cristina Congiu, quien relató episodios previos vinculados con Díaz.
El juicio contra “Pity” Álvarez llegó a una instancia en la que cada audiencia parece abrir una nueva puerta dentro de una historia que ya tenía suficientes pasillos. Mientras el músico permanece internado en el Hospital Tornú y no participa presencialmente del debate, el tribunal continúa reuniendo testimonios para reconstruir qué ocurrió antes del homicidio de Cristian Maximiliano Díaz. Hasta ahora pasaron 24 testigos, una cifra que confirma que el expediente no está precisamente necesitado de personajes secundarios.
En la última audiencia fue el turno de Cristina Congiu, madre del músico, quien describió una serie de encuentros con Díaz y aseguró que intentó dejar asentada una situación de hostigamiento. Su relato incluyó visitas frecuentes al barrio, bolsas con provisiones, encuentros inesperados y una imagen particularmente gráfica: la de Díaz ubicado en el lugar “como si fuera un soldadito que está trabajando, haciendo su guardia”. Una comparación suficientemente cinematográfica como para que cualquier guionista pidiera bajar un cambio, aunque en este caso forma parte de un testimonio judicial.
Congiu también reconoció las dificultades para precisar fechas y reconstruir determinados episodios, atravesados por el paso del tiempo y el estrés. El tribunal deberá ahora ordenar esas piezas junto con el resto de las declaraciones incorporadas desde agosto. La Justicia, que no suele disponer del botón “rebobinar”, trabaja con recuerdos, documentos y testimonios para reconstruir una secuencia ocurrida años atrás.
La próxima audiencia sumará otros cuatro testigos propuestos por la defensa. Álvarez seguirá sin estar en la sala mientras permanece hospitalizado. Así, el debate continuará avanzando entre testimonios, preguntas y recuerdos fragmentados, con el tribunal tratando de convertir una historia cargada de versiones y episodios previos en una reconstrucción jurídicamente verificable.