Con la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete y la designación de Diego Santilli en su reemplazo, el oficialismo busca recuperar el impulso legislativo en el Senado. La Libertad Avanza considera que el cambio de escenario político permitirá avanzar con una serie de proyectos que permanecían demorados y acelerar el tratamiento antes del receso invernal, previsto para el 20 de julio.
En el oficialismo reconocen que el conflicto político de los últimos meses también había condicionado el respaldo de bloques dialoguistas como la UCR y el PRO. La expectativa es que la capacidad de negociación atribuida a Santilli facilite nuevos acuerdos para destrabar iniciativas consideradas prioritarias por el Gobierno.
La agenda inmediata del Senado
La intención es convocar a una sesión en los próximos días para tratar la Ley Hojarasca y una nueva tanda de pliegos para la designación de jueces y fiscales. De todos modos, la fecha definitiva dependerá de la reunión que el oficialismo mantendrá en la Casa Rosada para definir la estrategia parlamentaria.
La denominada Ley Hojarasca, impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ya cuenta con media sanción de Diputados y propone la derogación de 59 leyes, decretos y marcos normativos que el Gobierno considera obsoletos o reemplazados por legislación posterior.
Entre los cambios más comentados figura la eliminación de la conocida «Ley de Padrinazgo Presidencial», mientras que también se propone derogar normas vinculadas a reuniones públicas, participación estatal en la producción de papel para diarios, límites a la participación extranjera en medios de comunicación y la declaración de interés nacional para la investigación y producción pública de medicamentos.
Aunque este último punto generó cuestionamientos durante el debate en Diputados, el oficialismo considera que el proyecto reúne condiciones para obtener la aprobación definitiva en el Senado.
Los proyectos que buscan destrabar
Otra de las iniciativas pendientes es el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada, que modifica aspectos relacionados con desalojos y expropiaciones. El principal punto de controversia continúa siendo la eliminación del límite vigente para la compra de tierras por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras.
Si bien Patricia Bullrich aceptó incorporar modificaciones para que las provincias definan las restricciones finales sobre la venta de tierras, el consenso aún no aparece. Algunos legisladores advierten diferencias respecto de las extensiones habilitadas y del tratamiento que deberían recibir empresas públicas, Estados extranjeros y las denominadas «tierras raras».
En paralelo, el Gobierno también pretende avanzar con el Súper RIGI, recientemente aprobado por la Cámara de Diputados. La iniciativa contempla beneficios impositivos para inversiones superiores a u$s1.000 millones destinadas a industrias nuevas para el país, como proyectos vinculados a inteligencia artificial y baterías de litio. El objetivo es obtener su sanción antes del inicio del receso legislativo.
Además, continúan en análisis la nueva Ley General de Sociedades, la derogación de la ley de etiquetado frontal de alimentos, modificaciones a la ley de salud mental y la reforma del régimen de zonas frías, que plantea cambios en los subsidios al gas para distintas provincias, entre ellas San Juan.
La negociación por la reforma electoral
Entre los temas considerados estratégicos por el Gobierno sobresale la reforma electoral, que propone eliminar las elecciones PASO, modificar el financiamiento estatal de las campañas y cambiar los requisitos para el reconocimiento de los partidos políticos.
Hasta el momento, el oficialismo no logró reunir el respaldo necesario para aprobar el proyecto. Tanto sectores del PRO como de la UCR impulsan una alternativa que mantenga las PASO, pero con carácter optativo, una propuesta que todavía no termina de convencer a la Casa Rosada.
En ese contexto, Diego Santilli tendrá como una de sus principales tareas profundizar las conversaciones con gobernadores y bloques provinciales para alcanzar un acuerdo. Entre las opciones que comenzaron a analizarse aparece la posibilidad de retomar el esquema de listas colectoras como herramienta de negociación.
Mientras el Gobierno intenta acelerar el tratamiento de las iniciativas pendientes, Karina Milei convocó a diputados y senadores oficialistas para definir la estrategia parlamentaria. Según trascendió, el propio presidente Javier Milei participará del encuentro junto a Santilli para resolver los próximos pasos y definir si el Senado sesionará en los próximos días o si el debate se postergará una semana más.
Tras la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y la llegada de Diego Santilli, el oficialismo busca reactivar la agenda legislativa en el Senado antes del receso invernal. Entre las prioridades figuran la Ley Hojarasca, el Súper RIGI, la designación de jueces y fiscales y la negociación de la reforma electoral, que continúa sin los consensos necesarios.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Tres meses de parálisis parlamentaria pueden desaparecer en una semana. La política argentina tiene esa elasticidad: un expediente pasa de ser un muro de hormigón a una puerta giratoria apenas cambia el nombre en la placa del despacho.
El Congreso quiere recuperar velocidad como un auto que pasó meses en el taller y sale directo a la ruta con la luz del motor todavía encendida. La diferencia es que acá nadie pregunta demasiado por el ruido; alcanza con que vuelva a avanzar. Y si además hay receso invernal en el calendario, mejor correr antes de que baje la persiana.
La Libertad Avanza encontró en la salida de Manuel Adorni una oportunidad para desempolvar proyectos que habían quedado estacionados en el Senado. La Ley Hojarasca, el Súper RIGI, pliegos judiciales y varias reformas volvieron a la fila de prioridades. Lo que hace unos días parecía una agenda congelada ahora se presenta como una carrera contra el reloj.
Los bloques dialoguistas tampoco ocultaban su incomodidad con un escenario político que obligaba a discutir más la crisis que las leyes. Con Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, el oficialismo apuesta a una negociación menos áspera y más pragmática. En el Senado saben que los votos siguen siendo los mismos, pero también que las conversaciones suelen mejorar cuando baja el volumen del conflicto.
El problema es que los proyectos más importantes también son los más difíciles. La venta de tierras a extranjeros, la reforma electoral, las zonas frías y las PASO siguen dividiendo posiciones. Ningún cambio de nombres convierte automáticamente treinta y seis votos en treinta y siete.
Mientras tanto, Karina Milei reunió a diputados y senadores para ordenar la estrategia parlamentaria y acelerar el trámite de las iniciativas pendientes. El mensaje es claro: menos explicaciones sobre lo que pasó y más velocidad con lo que falta aprobar. Como si cambiar al director técnico alcanzara para que el equipo deje de errar goles abajo del arco.
En la política argentina los proyectos no siempre avanzan cuando aparece el consenso. A veces simplemente encuentran un obstáculo nuevo al que echarle la culpa.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Con la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete y la designación de Diego Santilli en su reemplazo, el oficialismo busca recuperar el impulso legislativo en el Senado. La Libertad Avanza considera que el cambio de escenario político permitirá avanzar con una serie de proyectos que permanecían demorados y acelerar el tratamiento antes del receso invernal, previsto para el 20 de julio.
En el oficialismo reconocen que el conflicto político de los últimos meses también había condicionado el respaldo de bloques dialoguistas como la UCR y el PRO. La expectativa es que la capacidad de negociación atribuida a Santilli facilite nuevos acuerdos para destrabar iniciativas consideradas prioritarias por el Gobierno.
La agenda inmediata del Senado
La intención es convocar a una sesión en los próximos días para tratar la Ley Hojarasca y una nueva tanda de pliegos para la designación de jueces y fiscales. De todos modos, la fecha definitiva dependerá de la reunión que el oficialismo mantendrá en la Casa Rosada para definir la estrategia parlamentaria.
La denominada Ley Hojarasca, impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ya cuenta con media sanción de Diputados y propone la derogación de 59 leyes, decretos y marcos normativos que el Gobierno considera obsoletos o reemplazados por legislación posterior.
Entre los cambios más comentados figura la eliminación de la conocida «Ley de Padrinazgo Presidencial», mientras que también se propone derogar normas vinculadas a reuniones públicas, participación estatal en la producción de papel para diarios, límites a la participación extranjera en medios de comunicación y la declaración de interés nacional para la investigación y producción pública de medicamentos.
Aunque este último punto generó cuestionamientos durante el debate en Diputados, el oficialismo considera que el proyecto reúne condiciones para obtener la aprobación definitiva en el Senado.
Los proyectos que buscan destrabar
Otra de las iniciativas pendientes es el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada, que modifica aspectos relacionados con desalojos y expropiaciones. El principal punto de controversia continúa siendo la eliminación del límite vigente para la compra de tierras por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras.
Si bien Patricia Bullrich aceptó incorporar modificaciones para que las provincias definan las restricciones finales sobre la venta de tierras, el consenso aún no aparece. Algunos legisladores advierten diferencias respecto de las extensiones habilitadas y del tratamiento que deberían recibir empresas públicas, Estados extranjeros y las denominadas «tierras raras».
En paralelo, el Gobierno también pretende avanzar con el Súper RIGI, recientemente aprobado por la Cámara de Diputados. La iniciativa contempla beneficios impositivos para inversiones superiores a u$s1.000 millones destinadas a industrias nuevas para el país, como proyectos vinculados a inteligencia artificial y baterías de litio. El objetivo es obtener su sanción antes del inicio del receso legislativo.
Además, continúan en análisis la nueva Ley General de Sociedades, la derogación de la ley de etiquetado frontal de alimentos, modificaciones a la ley de salud mental y la reforma del régimen de zonas frías, que plantea cambios en los subsidios al gas para distintas provincias, entre ellas San Juan.
La negociación por la reforma electoral
Entre los temas considerados estratégicos por el Gobierno sobresale la reforma electoral, que propone eliminar las elecciones PASO, modificar el financiamiento estatal de las campañas y cambiar los requisitos para el reconocimiento de los partidos políticos.
Hasta el momento, el oficialismo no logró reunir el respaldo necesario para aprobar el proyecto. Tanto sectores del PRO como de la UCR impulsan una alternativa que mantenga las PASO, pero con carácter optativo, una propuesta que todavía no termina de convencer a la Casa Rosada.
En ese contexto, Diego Santilli tendrá como una de sus principales tareas profundizar las conversaciones con gobernadores y bloques provinciales para alcanzar un acuerdo. Entre las opciones que comenzaron a analizarse aparece la posibilidad de retomar el esquema de listas colectoras como herramienta de negociación.
Mientras el Gobierno intenta acelerar el tratamiento de las iniciativas pendientes, Karina Milei convocó a diputados y senadores oficialistas para definir la estrategia parlamentaria. Según trascendió, el propio presidente Javier Milei participará del encuentro junto a Santilli para resolver los próximos pasos y definir si el Senado sesionará en los próximos días o si el debate se postergará una semana más.
Tras la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y la llegada de Diego Santilli, el oficialismo busca reactivar la agenda legislativa en el Senado antes del receso invernal. Entre las prioridades figuran la Ley Hojarasca, el Súper RIGI, la designación de jueces y fiscales y la negociación de la reforma electoral, que continúa sin los consensos necesarios.
Tres meses de parálisis parlamentaria pueden desaparecer en una semana. La política argentina tiene esa elasticidad: un expediente pasa de ser un muro de hormigón a una puerta giratoria apenas cambia el nombre en la placa del despacho.
El Congreso quiere recuperar velocidad como un auto que pasó meses en el taller y sale directo a la ruta con la luz del motor todavía encendida. La diferencia es que acá nadie pregunta demasiado por el ruido; alcanza con que vuelva a avanzar. Y si además hay receso invernal en el calendario, mejor correr antes de que baje la persiana.
La Libertad Avanza encontró en la salida de Manuel Adorni una oportunidad para desempolvar proyectos que habían quedado estacionados en el Senado. La Ley Hojarasca, el Súper RIGI, pliegos judiciales y varias reformas volvieron a la fila de prioridades. Lo que hace unos días parecía una agenda congelada ahora se presenta como una carrera contra el reloj.
Los bloques dialoguistas tampoco ocultaban su incomodidad con un escenario político que obligaba a discutir más la crisis que las leyes. Con Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete, el oficialismo apuesta a una negociación menos áspera y más pragmática. En el Senado saben que los votos siguen siendo los mismos, pero también que las conversaciones suelen mejorar cuando baja el volumen del conflicto.
El problema es que los proyectos más importantes también son los más difíciles. La venta de tierras a extranjeros, la reforma electoral, las zonas frías y las PASO siguen dividiendo posiciones. Ningún cambio de nombres convierte automáticamente treinta y seis votos en treinta y siete.
Mientras tanto, Karina Milei reunió a diputados y senadores para ordenar la estrategia parlamentaria y acelerar el trámite de las iniciativas pendientes. El mensaje es claro: menos explicaciones sobre lo que pasó y más velocidad con lo que falta aprobar. Como si cambiar al director técnico alcanzara para que el equipo deje de errar goles abajo del arco.
En la política argentina los proyectos no siempre avanzan cuando aparece el consenso. A veces simplemente encuentran un obstáculo nuevo al que echarle la culpa.