El cuerpo de Isabella Saavedra Caicedo, la última de las trillizas que permanecía desaparecida después del terremoto que golpeó Cali, fue encontrado entre los escombros del edificio María Alvira. El hallazgo, producido durante la noche del 13 de agosto, confirmó la muerte de cuatro integrantes de la familia Saavedra Caicedo.
El terremoto de magnitud 7,4 ocurrió el 10 de agosto y provocó el colapso del edificio ubicado en el barrio Cuarto de Legua. Durante las primeras horas posteriores al derrumbe fueron encontrados sin vida Jairo Hernán Saavedra, Blanca Victoria Caicedo y su hija Sofía.
Isabella permaneció desaparecida durante varios días hasta que los equipos de rescate localizaron su cuerpo entre los restos de la construcción.
Ana María Saavedra Caicedo es la única sobreviviente de las trillizas. Fue rescatada durante las primeras horas de la emergencia y permanece internada en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Imbanaco.
Una familia atravesada por la tragedia
Según los reportes disponibles, los cuerpos de los padres y dos de sus hijas fueron encontrados juntos, abrazados bajo los escombros.
La historia de las hermanas adquirió especial repercusión durante las tareas de búsqueda debido a la estrecha relación que mantenían, además de compartir estudios, trabajo y buena parte de su vida cotidiana.
El terremoto dejó más de 284 personas fallecidas, más de 3.000 heridas y unas 43.000 familias afectadas, de acuerdo con los reportes oficiales consignados.
La propia familia resumió el impacto de la catástrofe en una campaña destinada a recaudar fondos para gastos médicos, funerarios y para acompañar la recuperación de Ana María: “El terremoto de magnitud 7.4 que golpeó Cali el 10 de agosto cambió nuestra familia para siempre”.
Ana María sufrió fracturas y lesiones en los brazos y debió ser sometida a una cirugía de pelvis. Los médicos anticiparon que deberá atravesar un proceso prolongado de recuperación.
La última noche de Jairo y Blanca Victoria
Horas antes del terremoto, Jairo Hernán Saavedra y Blanca Victoria Caicedo habían estado en un bar de la ciudad.
DJ Prilla, encargado de musicalizar el lugar durante la noche del 9 de agosto, difundió posteriormente imágenes de la pareja y recordó una conversación que adquirió otro significado después de la tragedia.
“Todavía no puedo creer que Jairo seis horas antes del terremoto me haya dicho que la canción Siempre alegre le gustaba tanto, que el día que se muriera la quería en su lápida”, contó.
El DJ relató además: “Puse la canción, él sacó a bailar a la esposa. Terminó la canción y me agradeció. Me dijo que era una de sus canciones favoritas. Esa canción me gusta mucho hace más de 20 años”.
La conversación continuó con una respuesta que posteriormente quedó marcada por lo ocurrido pocas horas después: “Vos todavía no te vas a ir, Jairo, no jodas, nos vemos aquí dentro de 15 días”, le respondió, sin imaginar que el padre de las trillizas quedaría atrapado junto a su esposa e hijas tras el colapso de la estructura.
DJ Prilla también participó de las tareas de remoción de escombros y durante la búsqueda encontró una caja con discos de salsa que atribuyó a Jairo.
“Estoy segurísimo de que es de Jairito. Como buen salsero, buen coleccionista, tenía a Héctor Lavoe, Sonora Ponceña”, relató.
Ana María, la única sobreviviente
La confirmación de la muerte de Isabella dejó a Ana María como única sobreviviente de las tres hermanas y cerró la búsqueda que familiares, allegados y rescatistas sostuvieron durante varios días.
Mientras continúa internada, personas cercanas a la familia impulsan una campaña de ayuda económica destinada a afrontar sus tratamientos y acompañar la reconstrucción material y personal después del terremoto.
Entre los mensajes difundidos durante la campaña, Camila Martínez Sierra recordó a Sofía: “Toti (Sofía) era una niña llena de amor, rodeada de una familia que la amaba profundamente”.
Las fotografías compartidas después de la catástrofe muestran a los Saavedra Caicedo durante celebraciones familiares y distintos momentos compartidos por las trillizas desde su infancia.
El hallazgo de Isabella puso fin a la incertidumbre sobre su paradero, pero confirmó el desenlace más doloroso: Ana María perdió a sus padres y a sus dos hermanas en el derrumbe. Ahora permanece bajo atención médica mientras atraviesa las consecuencias físicas y personales de una de las historias más dramáticas que dejó el terremoto en Cali.
Los rescatistas encontraron entre los escombros del edificio María Alvira, en Cali, el cuerpo de Isabella Saavedra Caicedo, la última de las trillizas que permanecía desaparecida tras el terremoto del 10 de agosto. El hallazgo confirmó la muerte de cuatro integrantes de la familia. Ana María, única sobreviviente de las hermanas, permanece internada y enfrenta una prolongada recuperación.
Cuatro integrantes de una misma familia murieron y una de las trillizas permanece internada después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Cali. El hallazgo del cuerpo de Isabella Saavedra Caicedo cerró días de búsqueda entre los restos del edificio María Alvira y confirmó uno de los dramas familiares que dejó una catástrofe con más de 284 víctimas fatales.
Jairo Hernán Saavedra, Blanca Victoria Caicedo y sus hijas Sofía e Isabella fueron encontrados sin vida. Ana María, la tercera de las hermanas, logró ser rescatada y continúa en terapia intensiva después de sufrir fracturas y heridas que requirieron una cirugía de pelvis.
En tragedias de esta dimensión, las cifras suelen crecer tan rápido que corren el riesgo de convertirse en una pared de números: más de 3.000 heridos, 43.000 familias afectadas, edificios derrumbados. La historia de los Saavedra devuelve esas estadísticas a su dimensión real: detrás de cada número había una mesa familiar, una canción favorita, estudios compartidos y planes que existían apenas unas horas antes.
Una de las últimas escenas conocidas ocurrió la noche previa al terremoto. Jairo bailó con su esposa en un bar después de pedir una canción que apreciaba especialmente. Seis horas más tarde, el edificio donde estaba su familia se vino abajo.
La búsqueda terminó, pero para Ana María comienza otra etapa: recuperación física, duelo y reconstrucción después de haber perdido a sus padres y a sus dos hermanas.
Los terremotos se miden en magnitud. Lo que dejan atrás no entra en ninguna escala.