Dólar oficial arriba de $1.400: los factores que explican la presión cambiaria

Redacción Cuyo News
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El mercado cambiario atraviesa el inicio de junio con nuevas presiones sobre el dólar, aunque los operadores consideran que el movimiento debería ser transitorio y que la calma podría retomarse en las próximas jornadas. La expectativa predominante es que el tipo de cambio se acomode en un nivel superior, probablemente por encima de la línea de $1.400 en el segmento oficial mayorista, en el marco de la cosecha gruesa del agro.

Un dato que ayudó a moderar la preocupación fue que la presión cambiaria de los últimos días no impidió que el Banco Central mantuviera la compra de reservas. La entidad redujo el ritmo de intervención para no sobrecargar la demanda ni agregar más tensión, pero aun así acumuló u$s392 millones en lo que va de junio y superó la meta anual de u$s10.000 millones.

El cóctel que presionó al dólar en el arranque de junio

Los operadores señalaron que en las últimas ruedas se registraron cierres de posiciones en pesos para tomar ganancias y volver al dólar, aunque sin una dinámica masiva. Este movimiento habría contribuido, junto con otros factores, a ejercer presión sobre el tipo de cambio.

Parte de esos movimientos respondió al cierre de posiciones de carry trade, una estrategia que consiste en vender dólares para ingresar a instrumentos en moneda local, con la expectativa de que el tipo de cambio avance menos que las tasas de interés. Luego, con el resultado obtenido en pesos, los inversores buscan recomprar una mayor cantidad de dólares.

«La suba de estos días podría corresponder a dos cuestiones técnicas, más que a un cambio de fondo. La primera es que el BCRA achicó su posición vendida en dólares: el viernes venció el contrato de futuros de mayo y, al reducirse esa posición vendida total, se genera cierto incentivo que puede presionar a la cotización oficial», explicó Félix Marenco, asesor financiero de Cocos Gold.

El especialista agregó: «La segunda es el pago del cupón del Bonte 2030, que implicó un importante flujo de pesos y, según algunas versiones del mercado, parte de eso se habría volcado a la compra de dólares».

De acuerdo con operadores del mercado, otros factores que habrían contribuido a la presión alcista reciente sobre el tipo de cambio fueron la demanda de dólares de ahorristas, habitual en los primeros días de cada mes tras el cobro de salarios; la reducción en el ritmo de venta de soja, que al cierre de mayo se ubicaba en 19% respecto de la producción, por debajo de las expectativas del sector y de los registros de la campaña anterior; la recompra de dólares por parte de productores del complejo agrícola tras vender stock; y la debilidad de monedas de mercados emergentes, que también habría contribuido al retroceso del peso argentino.

La City espera una presión transitoria

La consultora Outlier estimó que en las próximas jornadas el tipo de cambio deberá reacomodarse para luego retomar una dinámica de mayor calma y mantenerse relativamente estable. Sin embargo, advirtió que podría registrarse una mayor demanda entre fines de junio y comienzos de julio, impulsada por ahorristas tras el cobro del medio aguinaldo.

La firma también señaló que la dinámica de los meses posteriores, durante el segundo semestre, podría ser menos favorable para el peso que la observada en la primera mitad del año. En ese contexto, el Banco Central podría reducir el ritmo de compra de reservas por la caída estacional en el ingreso de dólares.

«En el corto plazo, no veo que el tipo de cambio se aleje demasiado de estos valores. A mediano plazo, la lectura es parecida: no anticipo grandes sobresaltos. Es cierto que en junio empieza a desacelerar la cosecha gruesa del agro, pero el aporte de divisas de Vaca Muerta seguirá creciendo trimestre a trimestre y eso le da sostén y fundamentos al peso. Distinto es el escenario que habría que mirar hacia en 2027, año electoral en el que, casi con certeza, el mercado buscará cobertura cambiaria», sostuvo Marenco.

Reservas, tasas y expectativas bajo la lupa

Por su parte, Maquieyra no descartó que continúen la presión y la volatilidad en las próximas jornadas, aunque estimó que deberían ser transitorias si no se deterioran las expectativas de devaluación y si las tasas de interés conservan cierto atractivo para los inversores.

Hacia adelante, la estrategia en instrumentos en pesos «debería seguir de manera más selectiva y probablemente con mayor cobertura, dependiendo del ritmo de compras del BCRA, la acumulación de reservas y la política monetaria».

En ese escenario, el tipo de cambio podría continuar con «cierta presión táctica, pero sin necesariamente implicar un cambio de tendencia más profundo».

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