Las principales monedas de América Latina operaron con ganancias frente al dólar, impulsadas por el retroceso global de la divisa estadounidense después de conocerse un dato de inflación menor al esperado en Estados Unidos.
El informe modificó las expectativas de los mercados sobre las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y provocó una caída cercana al 0,6% en el índice dólar, que compara al billete verde con una canasta de seis monedas internacionales.
La inflación estadounidense se moderó en junio
El Índice de Precios al Consumidor de Estados Unidos registró en junio un incremento interanual del 3,5%, por debajo del 4,2% observado en mayo. Ese registro había sido el más elevado desde abril de 2023.
Los datos fueron publicados este martes por la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo de Estados Unidos.
Después de conocerse el informe, los operadores estimaron una probabilidad del 15% de una suba de un cuarto de punto porcentual en las tasas durante la próxima reunión de la Reserva Federal, frente al 35% calculado anteriormente.
Sin embargo, los mercados todavía asignaban una probabilidad del 70% a un incremento de tasas durante septiembre.
Cómo cotizaron las monedas latinoamericanas
El peso mexicano operaba en 17,43 unidades por dólar, con una apreciación del 0,50%. El mercado también permanecía atento a las noticias relacionadas con la situación en Medio Oriente.
El índice S&P/BMV IPC, integrado por las 35 empresas más líquidas del mercado mexicano, avanzaba un 0,94%.
El real brasileño encabezaba las ganancias regionales con una mejora del 1,28%, hasta las 5,07 unidades por dólar. En paralelo, el índice Bovespa de la bolsa de São Paulo subía un 0,51%, hasta los 176.616,16 puntos.
En Argentina, el peso mayorista se apreciaba un 0,41% y cotizaba a 1.477 unidades por dólar. Durante la apertura había alcanzado las 1.495 unidades, mientras el Banco Central continuaba incorporando divisas para fortalecer sus reservas internacionales.
El índice S&P Merval avanzaba un 1,03%, impulsado por compras puntuales después de las recientes tomas de ganancias.
El peso chileno registraba una mejora del 0,39% y se ubicaba en 926,20 unidades por dólar. La moneda también recibió el impulso del aumento del precio del cobre, principal producto de exportación de Chile.
El IPSA, principal indicador de la Bolsa de Comercio de Santiago, avanzaba un 0,38%.
Colombia se apartó de la tendencia regional
El peso colombiano fue la excepción entre las principales monedas de la región y se depreciaba un 0,41%, hasta las 3.253 unidades por dólar, aunque permanecía cerca de sus valores máximos de los últimos siete años.
El índice MSCI COLCAP de la bolsa colombiana retrocedía un 0,22%.
En Perú, el sol se apreciaba un 0,29% y cotizaba a 3,3960 unidades por dólar. La Bolsa de Lima, por su parte, registraba una suba del 1,76%.
El retroceso internacional del dólar permitió que la mayoría de las monedas latinoamericanas ganaran terreno, en una jornada marcada por la publicación del dato inflacionario estadounidense y por las nuevas proyecciones sobre el rumbo de las tasas de interés.
Las principales monedas latinoamericanas avanzaron frente al dólar después de que la inflación de Estados Unidos se moderara más de lo esperado en junio. El dato debilitó al billete estadounidense y modificó las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal, mientras las bolsas de México, Brasil, Argentina, Chile y Perú registraron ganancias.
El dólar recibió un dato de inflación más bajo de lo previsto y reaccionó como suele hacerlo el protagonista indiscutido de las finanzas globales cuando descubre que también puede tener una jornada incómoda: retrocedió frente a casi todo lo que encontró en el camino. Las monedas latinoamericanas aprovecharon el momento con la velocidad de quien encuentra una puerta abierta después de meses de pedir autorización al mercado.
La inflación estadounidense bajó al 3,5% interanual y los operadores comenzaron a recalcular las probabilidades sobre las tasas de la Reserva Federal. Wall Street volvió entonces a practicar su disciplina favorita: transformar una décima porcentual en un cambio completo de clima emocional, con gráficos verdes, índices animados y especialistas explicando que todo era previsible apenas unos segundos después de conocer el informe.
El real brasileño encabezó las subas regionales, mientras el peso mexicano, el argentino, el chileno y el sol peruano también ganaron terreno. Colombia quedó afuera de la celebración y su moneda retrocedió, porque incluso en las fiestas cambiarias siempre hay alguien encargado de recordar que América Latina jamás coordina completamente ni siquiera cuando el dólar decide colaborar.
En Argentina, el peso mayorista avanzó mientras el Banco Central continuó acumulando divisas. El mercado accionario también subió por compras puntuales después de recientes tomas de ganancias, demostrando que en la bolsa el dinero puede salir, regresar y volver a salir con una velocidad que cualquier trámite bancario consideraría ofensiva. Por unas horas, el dólar global aflojó y la región respiró; la Fed, mientras tanto, siguió sosteniendo el control remoto de la economía mundial.