La Cámara de Diputados quedó convocada para deliberar el miércoles 24 a partir de las 12, en sesión especial, para debatir la creación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI) y otros proyectos.
Con la firma de su secretario parlamentario, Adrián Pagan, se convocó a la Cámara para intentar aprobar la creación del Súper RIGI, que amplía los beneficios impositivos del RIGI para lograr “una mayor industrialización de los recursos del país y promover el desarrollo de nuevas cadenas de valor”.
Los proyectos incluidos en el temario
La agenda parlamentaria contempla además el tratamiento de acuerdos bilaterales para evitar la doble imposición y la evasión fiscal con Francia; un acuerdo con Italia para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal; y convenios sobre seguridad social con Suiza y la República de San Marino.
La sesión especial buscará avanzar sobre estos expedientes junto con la iniciativa económica que concentra la mayor atención dentro del temario.
Qué propone el Súper RIGI
El proyecto establece un régimen de incentivos para mega inversiones en Argentina, otorgando beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios superiores a los contemplados por el RIGI original, creado por el Gobierno nacional para atraer capitales y desarrollar industrias estratégicas o tecnológicas que actualmente no existen en el país.
La propuesta fue anunciada en una conferencia de prensa realizada en mayo y contempla la promoción de actividades vinculadas a la cadena de valor del litio, la manufactura de baterías, el hidrógeno verde o de bajas emisiones, el GNL on shore, los SMR (reactores nucleares pequeños y medianos), así como la producción de paneles solares y turbinas eólicas.
También se incluyen dentro de los beneficios los vehículos 100% eléctricos, nuevos productos petroquímicos, desarrollos para la industria aeroespacial, la cadena de valor del uranio, productos industriales derivados de la pesca y fertilizantes de potasio o fósforo, entre otras actividades.
Beneficios tributarios ampliados
En materia tributaria, el Súper RIGI prevé una tasa del impuesto a las ganancias del 15%, frente al 25% establecido en el RIGI vigente.
Asimismo, contempla una amortización acelerada de las inversiones del 60% durante el primer año y del 20% en cada uno de los dos años siguientes. En comparación, el régimen actual establece un mínimo de dos cuotas iguales o una vida útil equivalente al 60% del activo, según corresponda.
La iniciativa busca consolidar un esquema más competitivo para captar inversiones de gran escala y acelerar el desarrollo de nuevas cadenas productivas vinculadas a sectores estratégicos de la economía.
<p>La Cámara de Diputados fue convocada a una sesión especial para el miércoles 24 a las 12 con el objetivo de debatir la creación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI). La iniciativa busca ampliar los beneficios del RIGI vigente para promover la industrialización de recursos estratégicos, atraer inversiones de gran escala y desarrollar nuevas cadenas de valor en sectores tecnológicos y energéticos.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Impuesto a las ganancias del 15%, amortización acelerada y beneficios cambiarios ampliados. El menú del Súper RIGI llega al Congreso con una lista de incentivos que parece escrita por alguien que confundió una ley de inversiones con una promoción de electrodomésticos de fin de temporada.
La apuesta es atraer proyectos multimillonarios para industrias que todavía no existen o apenas asoman en el país. Litio, hidrógeno verde, reactores nucleares pequeños, baterías, paneles solares y vehículos eléctricos aparecen en la misma enumeración, como si alguien hubiera mezclado una feria tecnológica del futuro con un catálogo industrial de ciencia ficción.
La sesión especial fue convocada para el miércoles 24 al mediodía y el proyecto llega con una promesa ambiciosa: lograr una industrialización más profunda de los recursos nacionales. La lógica es sencilla sobre el papel. Si el RIGI ofrecía beneficios para atraer inversiones, el Súper RIGI propone subir la apuesta y correr la mesa unos metros más adelante.
En los números concretos está la diferencia. La tasa del impuesto a las ganancias bajaría al 15%, frente al 25% previsto en el régimen original. También se acelera la amortización de las inversiones, una ventaja que busca mejorar la rentabilidad de proyectos que requieren desembolsos gigantescos y plazos largos para empezar a producir.
La lista de sectores alcanzados tampoco se caracteriza por la modestia. Desde la cadena de valor del litio hasta productos para la industria aeroespacial, pasando por fertilizantes, uranio, petroquímica avanzada y manufactura vinculada a la pesca. Una especie de selección ideal de la economía que Argentina aspira a tener dentro de algunos años.
Mientras tanto, el Congreso deberá decidir si esos beneficios extraordinarios son la herramienta adecuada para atraer capitales o si el incentivo termina siendo tan grande que obliga a mirar dos veces la letra chica. Porque cuando una ley necesita el prefijo “Súper”, es porque alguien entendió que “muy importante” ya no alcanzaba.
La política descubrió que al RIGI se le podía agregar una capa más. Como si fuera una hamburguesa que todavía tenía espacio para otro piso.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Cámara de Diputados quedó convocada para deliberar el miércoles 24 a partir de las 12, en sesión especial, para debatir la creación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI) y otros proyectos.
Con la firma de su secretario parlamentario, Adrián Pagan, se convocó a la Cámara para intentar aprobar la creación del Súper RIGI, que amplía los beneficios impositivos del RIGI para lograr “una mayor industrialización de los recursos del país y promover el desarrollo de nuevas cadenas de valor”.
Los proyectos incluidos en el temario
La agenda parlamentaria contempla además el tratamiento de acuerdos bilaterales para evitar la doble imposición y la evasión fiscal con Francia; un acuerdo con Italia para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal; y convenios sobre seguridad social con Suiza y la República de San Marino.
La sesión especial buscará avanzar sobre estos expedientes junto con la iniciativa económica que concentra la mayor atención dentro del temario.
Qué propone el Súper RIGI
El proyecto establece un régimen de incentivos para mega inversiones en Argentina, otorgando beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios superiores a los contemplados por el RIGI original, creado por el Gobierno nacional para atraer capitales y desarrollar industrias estratégicas o tecnológicas que actualmente no existen en el país.
La propuesta fue anunciada en una conferencia de prensa realizada en mayo y contempla la promoción de actividades vinculadas a la cadena de valor del litio, la manufactura de baterías, el hidrógeno verde o de bajas emisiones, el GNL on shore, los SMR (reactores nucleares pequeños y medianos), así como la producción de paneles solares y turbinas eólicas.
También se incluyen dentro de los beneficios los vehículos 100% eléctricos, nuevos productos petroquímicos, desarrollos para la industria aeroespacial, la cadena de valor del uranio, productos industriales derivados de la pesca y fertilizantes de potasio o fósforo, entre otras actividades.
Beneficios tributarios ampliados
En materia tributaria, el Súper RIGI prevé una tasa del impuesto a las ganancias del 15%, frente al 25% establecido en el RIGI vigente.
Asimismo, contempla una amortización acelerada de las inversiones del 60% durante el primer año y del 20% en cada uno de los dos años siguientes. En comparación, el régimen actual establece un mínimo de dos cuotas iguales o una vida útil equivalente al 60% del activo, según corresponda.
La iniciativa busca consolidar un esquema más competitivo para captar inversiones de gran escala y acelerar el desarrollo de nuevas cadenas productivas vinculadas a sectores estratégicos de la economía.
Impuesto a las ganancias del 15%, amortización acelerada y beneficios cambiarios ampliados. El menú del Súper RIGI llega al Congreso con una lista de incentivos que parece escrita por alguien que confundió una ley de inversiones con una promoción de electrodomésticos de fin de temporada.
La apuesta es atraer proyectos multimillonarios para industrias que todavía no existen o apenas asoman en el país. Litio, hidrógeno verde, reactores nucleares pequeños, baterías, paneles solares y vehículos eléctricos aparecen en la misma enumeración, como si alguien hubiera mezclado una feria tecnológica del futuro con un catálogo industrial de ciencia ficción.
La sesión especial fue convocada para el miércoles 24 al mediodía y el proyecto llega con una promesa ambiciosa: lograr una industrialización más profunda de los recursos nacionales. La lógica es sencilla sobre el papel. Si el RIGI ofrecía beneficios para atraer inversiones, el Súper RIGI propone subir la apuesta y correr la mesa unos metros más adelante.
En los números concretos está la diferencia. La tasa del impuesto a las ganancias bajaría al 15%, frente al 25% previsto en el régimen original. También se acelera la amortización de las inversiones, una ventaja que busca mejorar la rentabilidad de proyectos que requieren desembolsos gigantescos y plazos largos para empezar a producir.
La lista de sectores alcanzados tampoco se caracteriza por la modestia. Desde la cadena de valor del litio hasta productos para la industria aeroespacial, pasando por fertilizantes, uranio, petroquímica avanzada y manufactura vinculada a la pesca. Una especie de selección ideal de la economía que Argentina aspira a tener dentro de algunos años.
Mientras tanto, el Congreso deberá decidir si esos beneficios extraordinarios son la herramienta adecuada para atraer capitales o si el incentivo termina siendo tan grande que obliga a mirar dos veces la letra chica. Porque cuando una ley necesita el prefijo “Súper”, es porque alguien entendió que “muy importante” ya no alcanzaba.
La política descubrió que al RIGI se le podía agregar una capa más. Como si fuera una hamburguesa que todavía tenía espacio para otro piso.