Empresas, fondos de inversión y grandes magnates de Estados Unidos avanzan con distintas apuestas sobre activos vinculados a Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales que se consolidó como uno de los principales motores energéticos de Argentina.
En los últimos meses, compañías y capitales estadounidenses realizaron movimientos tácticos sobre áreas, acciones y proyectos relacionados con la reserva, considerada la segunda mayor acumulación mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo de este tipo.
Uno de los movimientos más recientes fue protagonizado por Thiel Macro, fondo de inversión creado por el magnate germano-estadounidense Peter Thiel. La firma reveló que incorporó a su cartera acciones por 75,9 millones de dólares de la petrolera argentina Vista, la mayor exportadora de petróleo de Vaca Muerta.
La operación tuvo repercusión en el mercado financiero y se suma a una serie de inversiones y desembarcos de compañías estadounidenses en la formación, que concentra buena parte de las expectativas sobre el futuro energético argentino.
El avance de empresas estadounidenses
A fines de 2025, Continental Resources, fundada por el magnate Harold Hamm y una de las principales productoras de crudo no convencional de Estados Unidos, ingresó a Vaca Muerta mediante la compra a Pluspetrol del bloque Los Toldos II Oeste.
La compañía aceleró luego su presencia en la zona. En mayo, Continental se asoció con la petrolera argentina Pan American Energy para desarrollar cuatro áreas dentro de la formación.
La atención del sector también está puesta en la inminente apertura de ofertas del proceso de licitación impulsado por la provincia de Neuquén para concesionar 15 bloques en Vaca Muerta.
Durante un foro de energía organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina, el secretario argentino de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, señaló que en el concurso internacional «hay participación de compañías norteamericanas independientes».
Fuentes del sector señalaron que Continental es una de las petroleras interesadas en quedarse con alguno de los bloques de la ronda en curso. Entre las compañías mencionadas también aparece Brigham Exploration, dirigida por el estadounidense Bud Brigham, quien ya había manifestado su interés por invertir en Vaca Muerta durante una reunión con autoridades del Gobierno de Neuquén.
Según González, «en la medida en que el stock de pozos productivos en Estados Unidos caiga -algo que está cerca de su límite- y en que se note que Argentina tiene un ‘portfolio’ enorme por delante, se verá una mayor migración» de operadores estadounidenses hacia Vaca Muerta.
Chevron y una inversión millonaria
La principal inversión estadounidense en Vaca Muerta corresponde a Chevron, petrolera que opera en Argentina desde 1999.
En junio, la multinacional anunció una inversión de 13.800 millones de dólares para desarrollar el área El Trapial, también ubicada en Vaca Muerta, y solicitó que su plan sea incorporado al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).
El RIGI es el mecanismo con el que el Gobierno de Javier Milei busca atraer grandes desembolsos para sectores estratégicos como la minería y los hidrocarburos.
Chevron también posee una participación no operativa del 50% en las concesiones Loma Campana y Narambuena, a través de una asociación con YPF, la principal productora de hidrocarburos del país.
Vaca Muerta, entre el presente y el futuro energético
El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, destacó el peso estratégico de la formación durante el foro de AmCham. «La pregunta ya no es si Argentina va a convertirse en una potencia energética, sino quién va a ser parte de esta transformación. En los próximos 30 años la energía que va a mover el mundo vendrá de Vaca Muerta», afirmó.
Con epicentro en Neuquén, Vaca Muerta comenzó a ser explotada por YPF en 2013 y desde entonces recibió inversiones por alrededor de 52.000 millones de dólares para su desarrollo masivo.
El crecimiento de la producción permitió que Argentina revirtiera el déficit en su balanza energética y que distintas petroleras activaran proyectos destinados a exportar hidrocarburos.
Entre esos proyectos se destaca el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una obra estimada en casi 3.000 millones de dólares y de la que participan, entre otras compañías, Chevron y Vista.
La combinación de inversiones, licitaciones y asociaciones empresarias muestra que Vaca Muerta se mantiene como uno de los activos más observados por el capital estadounidense, en un escenario donde Argentina busca consolidarse como proveedor energético de largo plazo.
Empresas, fondos de inversión y magnates de Estados Unidos profundizan su presencia en Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales ubicada principalmente en Neuquén. Las apuestas incluyen acciones de Vista, compras de bloques, asociaciones con petroleras locales, licitaciones en marcha y una inversión millonaria de Chevron bajo el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones.
75,9 millones de dólares en acciones de Vista y una fila de petroleras estadounidenses mirando Vaca Muerta como quien descubre que en el fondo de la casa había una estación de servicio. Peter Thiel, Chevron, Continental Resources y otros jugadores del norte ya pusieron fichas sobre la formación que Argentina presenta como la gran caja fuerte energética del futuro.
Vaca Muerta se convirtió en esa joya familiar que todos decían conocer, pero que recién empezó a recibir visitas cuando aparecieron los dólares, los fondos de inversión y los discursos con palabras como “portfolio”, “migración” y “transformación”. Una especie de Monopoly petrolero, pero con Neuquén en lugar de la calle más cara del tablero.
El movimiento no viene de un solo lado. Thiel Macro compró acciones de Vista, Continental desembarcó con un bloque y luego se asoció con Pan American Energy, mientras Chevron pidió ingresar al RIGI con un plan de 13.800 millones de dólares para El Trapial. La épica energética ya no cabe en una presentación de PowerPoint: necesita oleoductos, concesiones y una calculadora que no se quede sin pilas.
El Gobierno mira la escena con la expectativa de quien ve entrar inversores al salón justo cuando la música parecía haber bajado. Del otro lado, las compañías estadounidenses observan que sus pozos tienen límites y que Argentina todavía exhibe una formación con décadas por delante, como si el subsuelo hubiese decidido guardar la parte más interesante para cuando todos ya estaban cansados de discutir déficit energético.
También asoma una nueva ronda de licitación en Neuquén, con 15 bloques en juego y participación de compañías norteamericanas independientes. En criollo institucional: hay terreno, hay interés y hay varios sacándose la lapicera del saco antes de que otro firme primero.
La pregunta ya no parece ser si Vaca Muerta atrae capital extranjero, sino cuántos jugadores más entrarán antes de que la foto quede demasiado llena. El país que durante años buscó dólares debajo del colchón ahora los ve aparecer mirando hacia abajo, pero bastante más profundo.