El Relevamiento de Expectativas de Mercado, elaborado mensualmente por el Banco Central de la República Argentina, reunió las estimaciones de bancos y consultoras sobre las principales variables de la economía argentina. Según los resultados difundidos, la inflación terminaría el año en torno al 30%, mientras que el dólar oficial se ubicaría por encima de los 1.600 pesos.
Inflación: una baja gradual en la segunda mitad del año
En cuanto a la dinámica inflacionaria, los analistas relevados por el BCRA señalaron que el Índice de Precios al Consumidor mostraría una tendencia levemente descendente durante la segunda mitad del año.
Las proyecciones ubican la inflación mensual en 2% para junio y julio. Luego, el indicador descendería a 1,8% en agosto y septiembre, alcanzaría 1,7% en octubre y noviembre, y registraría una tenue suba a 1,8% en diciembre.
El promedio de los analistas participantes estima que la inflación de todo 2026 llegará al 30%. El grupo denominado Top 10, integrado por quienes históricamente mostraron mayor precisión en sus pronósticos, proyecta una inflación de 1,9% en junio y una trayectoria muy similar para los meses siguientes.
El índice de inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, también muestra una tendencia a la baja. Para junio, la previsión es de 1,9%, idéntica a la estimación del Top 10, con leves ajustes descendentes respecto del relevamiento anterior.
El dólar oficial, por encima de los $1.600 a fin de año
En relación con el tipo de cambio, las previsiones marcan una pauta de incrementos moderados para el dólar oficial durante la segunda mitad del año. Las estimaciones ubican la cotización en $1.482 para julio, $1.513 en agosto, $1.548 en septiembre y $1.589 en octubre.
Para noviembre, el valor esperado es de $1.621, mientras que el año cerraría con el dólar en $1.673. En el promedio de los pronósticos más acertados, el tipo de cambio finalizaría 2026 en $1.621.
A doce meses, la mediana de las proyecciones se eleva a $1.805, mientras que el Top 10 la ubica en $1.766.
Actividad, desocupación y comercio exterior
En cuanto a la actividad económica, el Producto Interno Bruto desestacionalizado habría tenido un crecimiento de 0,6% en el segundo trimestre de 2026. Esa cifra representa una corrección a la baja de 0,6 puntos en comparación con el informe anterior.
Para el tercer y cuarto trimestre, la suba prevista es de 0,9% en ambos casos, apenas 0,1 puntos por debajo de la medición previa. El promedio de las respuestas sitúa el crecimiento económico anual en 3,0% respecto de 2025.
El Top 10 coincide en ese nivel de crecimiento y lo mejora en 0,2 puntos en relación con el relevamiento pasado.
Respecto del mercado laboral, la tasa de desocupación proyectada para el segundo trimestre de 2026 es de 7,7% de la población económicamente activa. Para el cuarto trimestre, la cifra estimada es de 7,5%.
El Top 10 prevé una desocupación de 7,6% para el segundo trimestre y de 7,5% para el cuarto. Estas cifras reflejan un escenario de estabilidad en el empleo, sin modificaciones notorias en el corto plazo.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyectó que la inflación de 2026 cerrará en torno al 30%, con una trayectoria mensual levemente descendente durante la segunda mitad del año. Los analistas también estimaron que el dólar oficial finalizará diciembre en $1.673, mientras prevén un crecimiento económico anual del 3%.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El Banco Central volvió a reunir a bancos y consultoras para mirar el futuro económico argentino, ese deporte nacional que combina cálculo estadístico, fe religiosa y una dosis de resignación comparable a esperar que el ascensor llegue rápido cuando uno ya está tarde. El Relevamiento de Expectativas de Mercado proyecta una inflación anual del 30% y un dólar por encima de los 1.600 pesos, dos datos que en cualquier país serían motivo de debate técnico, pero acá también funcionan como tema de conversación en la fila del supermercado, en el taxi y en ese grupo familiar donde siempre alguien manda un audio de tres minutos diciendo que “esto ya lo vivió”.
Según los analistas, la inflación mensual tendría una curva levemente descendente durante la segunda mitad del año. Nada de fuegos artificiales, pero sí una especie de caminata prudente hacia porcentajes algo más bajos, como quien baja una escalera con una bandeja llena de vasos. Junio y julio se ubicarían en el 2%, agosto y septiembre en 1,8%, octubre y noviembre en 1,7%, y diciembre volvería a 1,8%, porque incluso las estadísticas argentinas parecen necesitar un pequeño gesto dramático antes de cerrar el telón.
El dólar oficial, por su parte, seguiría su propio itinerario turístico por la planilla: $1.482 en julio, $1.513 en agosto, $1.548 en septiembre, $1.589 en octubre y $1.673 en diciembre. Una progresión prolija, casi elegante, que no por eso deja de recordarle al bolsillo que la estabilidad, en estas pampas, suele venir con letra chica, margen de error y un mate al lado para digerir los números.
La actividad económica, mientras tanto, aparece con signos de crecimiento, aunque sin ánimo de salir corriendo a festejar en caravana. El PIB desestacionalizado habría subido 0,6% en el segundo trimestre y se espera un avance de 0,9% tanto en el tercero como en el cuarto. El año terminaría con una mejora del 3% frente a 2025, una cifra que permite respirar, aunque todavía no alcanza para que nadie imprima remeras conmemorativas. En el mercado laboral, la desocupación rondaría el 7,7% en el segundo trimestre y el 7,5% hacia fin de año: estabilidad, sí, pero de esa clase que se mira con cuidado, como una silla que parece firme hasta que uno decide sentarse.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Relevamiento de Expectativas de Mercado, elaborado mensualmente por el Banco Central de la República Argentina, reunió las estimaciones de bancos y consultoras sobre las principales variables de la economía argentina. Según los resultados difundidos, la inflación terminaría el año en torno al 30%, mientras que el dólar oficial se ubicaría por encima de los 1.600 pesos.
Inflación: una baja gradual en la segunda mitad del año
En cuanto a la dinámica inflacionaria, los analistas relevados por el BCRA señalaron que el Índice de Precios al Consumidor mostraría una tendencia levemente descendente durante la segunda mitad del año.
Las proyecciones ubican la inflación mensual en 2% para junio y julio. Luego, el indicador descendería a 1,8% en agosto y septiembre, alcanzaría 1,7% en octubre y noviembre, y registraría una tenue suba a 1,8% en diciembre.
El promedio de los analistas participantes estima que la inflación de todo 2026 llegará al 30%. El grupo denominado Top 10, integrado por quienes históricamente mostraron mayor precisión en sus pronósticos, proyecta una inflación de 1,9% en junio y una trayectoria muy similar para los meses siguientes.
El índice de inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, también muestra una tendencia a la baja. Para junio, la previsión es de 1,9%, idéntica a la estimación del Top 10, con leves ajustes descendentes respecto del relevamiento anterior.
El dólar oficial, por encima de los $1.600 a fin de año
En relación con el tipo de cambio, las previsiones marcan una pauta de incrementos moderados para el dólar oficial durante la segunda mitad del año. Las estimaciones ubican la cotización en $1.482 para julio, $1.513 en agosto, $1.548 en septiembre y $1.589 en octubre.
Para noviembre, el valor esperado es de $1.621, mientras que el año cerraría con el dólar en $1.673. En el promedio de los pronósticos más acertados, el tipo de cambio finalizaría 2026 en $1.621.
A doce meses, la mediana de las proyecciones se eleva a $1.805, mientras que el Top 10 la ubica en $1.766.
Actividad, desocupación y comercio exterior
En cuanto a la actividad económica, el Producto Interno Bruto desestacionalizado habría tenido un crecimiento de 0,6% en el segundo trimestre de 2026. Esa cifra representa una corrección a la baja de 0,6 puntos en comparación con el informe anterior.
Para el tercer y cuarto trimestre, la suba prevista es de 0,9% en ambos casos, apenas 0,1 puntos por debajo de la medición previa. El promedio de las respuestas sitúa el crecimiento económico anual en 3,0% respecto de 2025.
El Top 10 coincide en ese nivel de crecimiento y lo mejora en 0,2 puntos en relación con el relevamiento pasado.
Respecto del mercado laboral, la tasa de desocupación proyectada para el segundo trimestre de 2026 es de 7,7% de la población económicamente activa. Para el cuarto trimestre, la cifra estimada es de 7,5%.
El Top 10 prevé una desocupación de 7,6% para el segundo trimestre y de 7,5% para el cuarto. Estas cifras reflejan un escenario de estabilidad en el empleo, sin modificaciones notorias en el corto plazo.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyectó que la inflación de 2026 cerrará en torno al 30%, con una trayectoria mensual levemente descendente durante la segunda mitad del año. Los analistas también estimaron que el dólar oficial finalizará diciembre en $1.673, mientras prevén un crecimiento económico anual del 3%.
El Banco Central volvió a reunir a bancos y consultoras para mirar el futuro económico argentino, ese deporte nacional que combina cálculo estadístico, fe religiosa y una dosis de resignación comparable a esperar que el ascensor llegue rápido cuando uno ya está tarde. El Relevamiento de Expectativas de Mercado proyecta una inflación anual del 30% y un dólar por encima de los 1.600 pesos, dos datos que en cualquier país serían motivo de debate técnico, pero acá también funcionan como tema de conversación en la fila del supermercado, en el taxi y en ese grupo familiar donde siempre alguien manda un audio de tres minutos diciendo que “esto ya lo vivió”.
Según los analistas, la inflación mensual tendría una curva levemente descendente durante la segunda mitad del año. Nada de fuegos artificiales, pero sí una especie de caminata prudente hacia porcentajes algo más bajos, como quien baja una escalera con una bandeja llena de vasos. Junio y julio se ubicarían en el 2%, agosto y septiembre en 1,8%, octubre y noviembre en 1,7%, y diciembre volvería a 1,8%, porque incluso las estadísticas argentinas parecen necesitar un pequeño gesto dramático antes de cerrar el telón.
El dólar oficial, por su parte, seguiría su propio itinerario turístico por la planilla: $1.482 en julio, $1.513 en agosto, $1.548 en septiembre, $1.589 en octubre y $1.673 en diciembre. Una progresión prolija, casi elegante, que no por eso deja de recordarle al bolsillo que la estabilidad, en estas pampas, suele venir con letra chica, margen de error y un mate al lado para digerir los números.
La actividad económica, mientras tanto, aparece con signos de crecimiento, aunque sin ánimo de salir corriendo a festejar en caravana. El PIB desestacionalizado habría subido 0,6% en el segundo trimestre y se espera un avance de 0,9% tanto en el tercero como en el cuarto. El año terminaría con una mejora del 3% frente a 2025, una cifra que permite respirar, aunque todavía no alcanza para que nadie imprima remeras conmemorativas. En el mercado laboral, la desocupación rondaría el 7,7% en el segundo trimestre y el 7,5% hacia fin de año: estabilidad, sí, pero de esa clase que se mira con cuidado, como una silla que parece firme hasta que uno decide sentarse.