La Marina de Rusia alcanzó un nuevo hito dentro de su programa de modernización militar con el inicio de las pruebas de mar del Khabarovsk, un submarino de propulsión nuclear concebido específicamente para operar como plataforma de lanzamiento del dron submarino Poseidón.
El comienzo de los ensayos fue informado este 18 de agosto de 2026 y representa un paso relevante para las capacidades de disuasión estratégica de Moscú, que continúa incorporando nuevos sistemas navales a su estructura militar.
Un submarino diseñado para operar el Poseidón
El Khabarovsk fue desarrollado con una misión específica: servir como plataforma para el dron submarino Poseidón, uno de los sistemas estratégicos promovidos por Rusia dentro de la renovación de sus capacidades militares.
El Kremlin ha bautizado al Poseidón como el ‘Arma del Apocalipsis’, una denominación que refleja la importancia que Moscú le atribuye dentro de su estrategia de disuasión.
Las pruebas de mar permitirán evaluar el comportamiento del submarino y sus sistemas antes de avanzar hacia nuevas etapas de su incorporación a la Marina rusa.
El inicio de estos ensayos coloca al Khabarovsk entre los proyectos más relevantes del actual proceso de modernización naval de Rusia, particularmente por su vinculación directa con el Poseidón y por su función específica dentro de las capacidades estratégicas del país.
La Marina de Rusia comenzó este 18 de agosto las pruebas de mar del Khabarovsk, un submarino de propulsión nuclear desarrollado específicamente para operar el dron submarino Poseidón. La incorporación representa un nuevo paso dentro del proceso de modernización de las capacidades estratégicas rusas y refuerza el papel de este sistema en la arquitectura de disuasión militar del Kremlin.
Rusia decidió que un submarino nuclear convencional ya no era suficientemente inquietante y puso en pruebas al Khabarovsk, una nave diseñada para transportar el Poseidón, ese artefacto submarino que el Kremlin promociona con la discreción habitual de una película de catástrofes: el ‘Arma del Apocalipsis’. Porque, aparentemente, cuando el objetivo es reforzar la disuasión estratégica, ponerle a un sistema militar un sobrenombre que parece elegido por el departamento de marketing del fin del mundo ayuda a transmitir el concepto.
El nuevo submarino inicia ahora sus pruebas de mar, una etapa crucial antes de determinar hasta qué punto la ingeniería rusa consiguió convertir toneladas de acero, energía nuclear y ambición geopolítica en una plataforma operativa. El Khabarovsk no fue concebido simplemente para recorrer océanos con sigilo: su misión específica es llevar al Poseidón, lo que lo convierte en una pieza especialmente relevante dentro de la modernización naval impulsada por Moscú.
La imagen estratégica resulta difícil de superar: un submarino nuclear transportando drones submarinos con capacidad de operar bajo el agua mientras las principales potencias intentan mantener una conversación razonablemente serena sobre disuasión. La Guerra Fría dejó teléfonos rojos, refugios y décadas de tensión; el siglo XXI decidió agregar vehículos autónomos submarinos porque, evidentemente, el catálogo todavía tenía espacio.
Por ahora, el acontecimiento concreto es menos cinematográfico pero militarmente significativo: el Khabarovsk comenzó sus ensayos en el mar. Rusia deberá comprobar sistemas, navegación y funcionamiento antes de avanzar en su incorporación plena. El apocalipsis, al menos en esta fase, todavía tiene que superar las pruebas técnicas correspondientes.