El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro transitan las últimas horas antes de las elecciones generales de este domingo 4 de octubre, en las que más de 158 millones de ciudadanos están habilitados para votar. Además de la Presidencia, se elegirán gobernadores, senadores y diputados federales y estaduales o distritales.
Los dos principales candidatos cerraron el jueves la etapa central de la campaña con estrategias diferentes. Esa jornada marcó, de acuerdo con el calendario del Tribunal Superior Electoral, el final de la propaganda gratuita en radio y televisión, de los comicios y de los debates correspondientes a la primera vuelta.
Flávio Bolsonaro apostó por un mensaje personal
El senador del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro apareció de traje en un video centrado en el cambio y en el vínculo construido durante sus recorridos por distintas regiones del país. Las imágenes lo mostraron junto a madres, trabajadores, jóvenes y adultos mayores.
«Yo me sumergí de cuerpo y alma en este gran Brasil», afirmó. También aseguró haber observado de cerca el esfuerzo de las familias para «llenar el carrito de mercado».
Sin mencionar directamente a Lula, Bolsonaro cerró su mensaje con una declaración personal: «Yo nunca recibí tanto amor en toda mi vida». Además, presentó una eventual llegada a la Presidencia como una «misión» para superar el «viejo sistema» y prometió cuidar del pueblo brasileño.
Lula habló de su último gobierno
Lula, por su parte, utilizó su tramo final de campaña para repasar aspectos de su gestión y plantear propuestas para un eventual nuevo mandato. Entre ellas mencionó la reducción de la jornada laboral con el objetivo de eliminar el trabajo de los sábados.
«Esta es mi última elección. Mi último gobierno será el más importante de todos», dijo el mandatario, que busca alcanzar un cuarto período presidencial no consecutivo.
Durante los últimos días de la campaña también surgió una controversia vinculada con la religión. Circuló en redes la interpretación de que una declaración de Flávio Bolsonaro suponía cuestionar el lugar de Nuestra Señora Aparecida como patrona de Brasil. Bolsonaro rechazó esa interpretación y sostuvo que se trataba de una acusación falsa.
Qué se vota y cuándo podría haber balotaje
La primera vuelta se realizará este domingo 4 de octubre. El Tribunal Superior Electoral informó que 158.745.463 personas están habilitadas para votar en las elecciones generales de 2026. Además de presidente y vicepresidente, se definirán gobernadores, dos representantes al Senado por cada estado y el Distrito Federal, diputados federales y legisladores estaduales o distritales.
Si ningún candidato presidencial consigue más del 50% de los votos válidos, la segunda vuelta se realizará el 25 de octubre.
Las mediciones difundidas en la recta final muestran una competencia ajustada. Una encuesta de Datafolha publicada el 2 de octubre ubicó a Lula con 45% de los votos válidos y a Flávio Bolsonaro con 40% para la primera vuelta. Como ocurre con cualquier sondeo, se trata de una medición previa a la votación y no de un resultado electoral.
Mientras tanto, el calendario permite hasta las 22 del sábado 3 de octubre la realización de caminatas, caravanas, paseatas y distribución de material gráfico. El domingo, la definición quedará en manos de los electores.
Brasil entra en las últimas horas antes de las elecciones generales del domingo 4 de octubre. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro cerraron el jueves la etapa central de sus campañas con mensajes diferenciados. Más de 158 millones de electores están habilitados para votar y, si ningún candidato supera el 50% de los votos válidos, habrá balotaje el 25 de octubre.
Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar este domingo y la Presidencia es apenas uno de los cargos en juego. Brasil llega a las urnas después de una campaña en la que Lula y Flávio Bolsonaro eligieron cierres diferentes y evitaron enfrentarse en el último debate televisivo previsto antes de la elección.
La política brasileña entra así en esas horas donde cada gesto parece calculado con la precisión de quien acomoda la valija arriba del asiento de un colectivo lleno. Ya no quedan demasiados discursos para inventar ni jingles para descubrir: quedan los votos, que suelen tener la mala costumbre de no respetar el PowerPoint.
Flávio Bolsonaro apostó en su mensaje final por una construcción personal centrada en sus recorridos por el país, mientras Lula puso el acento en su gestión y en las propuestas para un eventual nuevo mandato. Dos maneras distintas de llegar a la misma puerta: una elección en la que las encuestas muestran una competencia estrecha entre los principales candidatos.
El calendario electoral también puso límites bastante concretos. El jueves 1 de octubre terminó la propaganda gratuita en radio y televisión y fue el último día habilitado para realizar comicios y debates; las caminatas, caravanas y distribución de material pueden continuar hasta las 22 del sábado. La democracia brasileña tiene pasión, multitudes y hasta horario de cierre.
Si nadie consigue más de la mitad de los votos válidos, el asunto seguirá el 25 de octubre con una segunda vuelta. Hasta entonces, Brasil hará lo que hacen las democracias cuando se termina la campaña: apagar los parlantes y contar.