La aprobación fue el miércoles 14 de octubre, con 75 votos a favor y uno en contra en cada turno. La ficha de la PEC 221/2019 indica que se convocará una sesión solemne del Congreso para promulgarla.
Qué fija el texto para la semana
El texto aprobado fija un máximo de ocho horas diarias y 40 semanales. También establece dos días de descanso remunerado, uno de ellos de preferencia el domingo, y prohíbe reducir el salario por la baja de la jornada.
La reducción alcanza a los contratos vigentes. Hay una excepción para trabajadores privados con título universitario y salario de al menos 2,5 veces el tope de beneficios del régimen general de previsión social. No rige para los empleados públicos. En regímenes diferenciados se admiten convenios colectivos que repartan la jornada y los descansos dentro de esas garantías.
Desde cuándo corre el plazo
La transición empieza dos meses después de la publicación: el máximo semanal baja primero a 42 horas y, doce meses más tarde, llega a 40. El cambio completo se alcanza 14 meses después de esa publicación.
Al jueves 15 de octubre no había fecha de promulgación ni de publicación, y sin ella no hay día de inicio en el calendario.
Qué peso tuvo la votación
La votación se hizo 11 días antes del balotaje presidencial del 25 de octubre, entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Según informaron medios, el fin de la escala 6×1 es una de las principales banderas electorales de Lula.
Randolfe Rodrigues, senador del Partido de los Trabajadores, dijo: «Los trabajadores brasileños esperaron esto durante casi 40 años».
Cuántos trabajan con la escala 6×1
Un relevamiento del Ministerio de Trabajo estima que unos 14,8 millones de trabajadores registrados cumplen jornadas en el esquema 6×1. Ese esquema es frecuente en comercio, servicios y transporte.
Los sindicatos estiman en unos 22 millones a los trabajadores que tendrían jornadas más cortas.
La Federación de Comercio de São Paulo proyectó un aumento del 22% en el costo de la hora trabajada y un riesgo de hasta 1,2 millones de puestos. La última reducción constitucional comparable, según informaron medios, fue en 1988, cuando el máximo semanal pasó de 48 a 44 horas.
El Senado de Brasil aprobó el miércoles 14 de octubre terminar con la escala 6×1 y bajar la jornada de 44 a 40 horas. Hubo 75 votos a favor y uno en contra en cada una de las dos votaciones. La propuesta todavía no rige: falta promulgarla y publicarla. Dos meses después de esa publicación el máximo baja a 42 horas y, un año más tarde, a 40, sin recorte de sueldo.
75 a favor, uno en contra, y el mismo resultado dos veces. El Senado de Brasil aprobó el miércoles 14 de octubre la PEC 221/2019 para terminar con la escala 6×1 y bajar el máximo de 44 a 40 horas semanales, sin rebaja de salario. Dos votaciones calcadas, como el colectivo que pasa dos veces y no para. El Senado indica que se convocará una sesión solemne del Congreso para promulgarla. Al jueves 15 de octubre la norma no regía: plano aprobado, obra sin habilitación.
El texto fija ocho horas diarias, 40 semanales y dos descansos pagos, uno de preferencia el domingo. Prohíbe bajar el sueldo junto con la jornada, ese arreglo que en cualquier laburo aparece disfrazado de «después lo vemos». Alcanza a los contratos vigentes. La excepción es para privados con título universitario y un salario de al menos 2,5 veces el tope de beneficios del régimen general de previsión social. Los empleados públicos quedan afuera de ese atajo. Si el régimen es distinto, manda el convenio colectivo: cada parte con su calculadora y la Constitución mirando de reojo.
El reloj no sale de la votación. Sale de la publicación. Dos meses después el tope baja a 42 horas; doce meses más tarde, a 40. Todo el cambio tarda 14 meses desde que el texto se publica. Al jueves 15 de octubre no había fecha de promulgación ni de publicación. Es el turno del registro: te felicitan en la ventanilla y la libreta sigue en un cajón.
La votación quedó 11 días antes del balotaje del 25 de octubre entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Según informaron medios, el fin del 6×1 es una de las banderas grandes de Lula. Randolfe Rodrigues, senador del Partido de los Trabajadores, dijo que los trabajadores brasileños esperaron esto durante casi 40 años. Casi 40 años es una temporada de serie que nadie pidió y igual hubo que verla entera.
Un relevamiento del Ministerio de Trabajo estima 14,8 millones de registrados en la escala 6×1, un esquema frecuente en comercio, servicios y transporte. Los sindicatos estiman unos 22 millones con jornadas más cortas. La Federación de Comercio de São Paulo proyectó un 22% más en el costo de la hora y un riesgo de hasta 1,2 millones de puestos. La última reducción constitucional comparable, según informaron medios, fue en 1988, de 48 a 44 horas. En Brasil la semana ya tiene mayoría en el Senado. El almanaque, por ahora, no levantó la mano.
