Las lluvias de comienzos de octubre mejoraron las perspectivas del trigo en la región núcleo, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Para el agro, El Niño también abre expectativas favorables sobre la soja y el maíz de la campaña 2026/27, aunque los excesos de agua pueden perjudicar los cultivos y dificultar las tareas.
La disponibilidad de humedad beneficia a los lotes que venían atravesando déficits. En áreas con suelos saturados, en cambio, nuevas precipitaciones pueden provocar anegamientos, pérdida de nutrientes y problemas para circular o trabajar con maquinaria.
La actualización de la Organización Meteorológica Mundial del 8 de octubre prevé que el fenómeno continúe intensificándose y alcance su pico hacia diciembre. El organismo estima una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027.
Las lluvias dieron alivio al trigo
El informe de la Guía Estratégica para el Agro de la BCR del 8 de octubre señaló una recuperación de las expectativas donde los acumulados superaron los 40 milímetros. Los cultivos venían afectados por la falta de agua y las heladas de principios de septiembre.
Las precipitaciones llegaron durante etapas que definen el rendimiento y aportaron humedad para frenar el deterioro. La recuperación posible depende del daño previo y de las condiciones de cada lote.
En Aldao, al sur de Santa Fe, los técnicos citados por la entidad destacaron la oportunidad de las lluvias, aunque mantuvieron la atención sobre el fusarium. La evolución sanitaria del trigo será uno de los factores que determinarán cuánto del potencial recuperado llegará a la cosecha.
Qué muestran los antecedentes de soja y maíz
Una herramienta desarrollada por investigadores del CONICET y el INTA, llamada AgroENSO, compara rendimientos y condiciones climáticas de los últimos 35 años. El análisis corrige la tendencia asociada a mejoras tecnológicas para estudiar la señal de El Niño.
En las 12 campañas con El Niño incluidas en esa serie, el maíz nacional superó su rendimiento medio en 10 y la soja de primera en 11. La respuesta favorable se concentró en esos cultivos de verano; a escala nacional, trigo, cebada y girasol no mostraron una respuesta climática significativa.
Los resultados también cambiaron entre departamentos. Los investigadores destacan que la información histórica debe combinarse con mediciones del agua disponible, las napas y las características del terreno.
En la campaña 2026/27, el seguimiento de los lotes permitirá evaluar si las nuevas lluvias aportan humedad aprovechable o agravan los excesos. La distribución de las precipitaciones y su coincidencia con las etapas críticas de cada cultivo definirán el resultado productivo.
Las lluvias de octubre mejoraron las perspectivas del trigo en la región núcleo, según la Bolsa de Comercio de Rosario. El fortalecimiento de El Niño también abre expectativas favorables para la soja y el maíz de la campaña 2026/27. Sin embargo, los excesos de agua pueden provocar anegamientos y complicar las tareas agrícolas, con resultados distintos según cada zona.
El agro necesita agua, pero todavía no consiguió contratarla con entrega programada. Las lluvias de octubre mejoraron las perspectivas del trigo en la región núcleo y renovaron las expectativas para la soja y el maíz. El Niño aparece como un aliado posible, aunque tiene esa costumbre incómoda de llegar con toda la familia cuando solamente lo habían invitado a tomar un café.
La Bolsa de Comercio de Rosario informó que los lotes con más de 40 milímetros podían recuperar parte de su potencial después de la falta de agua. Es una buena noticia concreta para cultivos que venían perdiendo expectativas. El problema es que la lluvia carece de botón para marcar «gracias, con esto estamos» y cerrar la canilla desde el teléfono.
Los antecedentes relevados por investigadores del CONICET y el INTA muestran resultados favorables para los cultivos de verano durante muchos años de El Niño. Pero la respuesta cambia según la región, el suelo y el agua disponible. El promedio nacional sirve para orientarse; pedirle que describa cada lote sería como mirar la temperatura de todo el país para decidir si salir de casa con campera.
En el Litoral y la región pampeana, el exceso de precipitaciones también puede traer anegamientos, pérdida de nutrientes y dificultades para entrar a los campos. En el trigo, los técnicos mantienen la atención sobre el fusarium. La misma agua que mejora las cuentas puede complicar el acceso al lote: el beneficio llega por arriba y la discusión empieza debajo de las botas.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño siga fortaleciéndose, con un pico hacia diciembre. Para la campaña, importará cuánto llueva, dónde y en qué momento del desarrollo de los cultivos. El campo tiene motivos para ilusionarse; la cosecha, por suerte, todavía se pesa en la balanza y no en el entusiasmo del pronóstico.
