La senadora nacional de Unión por la Patria, Anabel Fernández Sagasti, solicitó al Senado de la Nación que le permita participar y votar de manera remota en la sesión donde se debatirá la reforma de la Ley de Tierras, al asegurar que una restricción médica derivada de su embarazo le impide viajar desde Mendoza hasta la Ciudad de Buenos Aires.
La legisladora explicó que cursa más de ocho meses de embarazo y que recibió indicaciones médicas para evitar desplazamientos de larga distancia, tanto por vía terrestre como aérea.
«Estoy cursando arriba de las treinta y dos semanas, es decir, tengo más de ocho meses de embarazo y tengo restricción médica para viajar tanto por tierra o por aire hasta la ciudad de Buenos Aires«, afirmó.
El pedido para votar a distancia
Fernández Sagasti sostuvo que la imposibilidad de trasladarse afecta no solo sus derechos como legisladora, sino también la representación institucional de la provincia de Mendoza en una sesión considerada clave.
«Lo único que a mí me impide estar en esa sesión es la distancia. Si fuera una mujer de la Ciudad de Buenos Aires o de la provincia de Buenos Aires, podría estar en el recinto. Lo que no puedo hacer es recorrer largas distancias», expresó.
Además, recordó antecedentes en los que legislaturas provinciales autorizaron la participación virtual de representantes con embarazos de riesgo y planteó que el Senado nacional debería garantizar ese mismo criterio.
«El Senado tiene que ser un faro de protección a la maternidad y a los derechos de las mujeres«, sostuvo.
Su postura sobre la Ley de Tierras
Durante sus declaraciones, la senadora también reiteró su rechazo al proyecto que busca modificar la Ley de Tierras y ampliar el límite permitido para la adquisición de campos por parte de extranjeros.
Según explicó, la normativa vigente establece un tope del 15% para la propiedad extranjera de tierras rurales y afirmó que actualmente ese porcentaje ronda el 5%, equivalente a aproximadamente 13 millones de hectáreas.
Fernández Sagasti sostuvo que la ley sancionada en 2011 respondió a una preocupación social por el crecimiento de las compras de tierras estratégicas por parte de inversores extranjeros.
«Esta ley del 2011 no nació de un repollo, sino que respondió al reclamo que existía porque muchos extranjeros estaban comprando las mejores tierras del país», manifestó.
Soberanía y recursos estratégicos
La legisladora advirtió que el interés de los inversores extranjeros se concentra especialmente en zonas con recursos naturales considerados estratégicos, como acuíferos, áreas ribereñas, la Patagonia y regiones vinculadas a la actividad minera.
En ese sentido, afirmó que el debate trasciende la simple compra de tierras y alcanza cuestiones relacionadas con la soberanía nacional y el aprovechamiento de los recursos naturales.
«La ley no prohíbe que los extranjeros inviertan o compren tierras; simplemente establece límites mediante el ejercicio del poder de reglamentación del Estado«, explicó.
Críticas al modelo económico
Fernández Sagasti también cuestionó la política económica del Gobierno nacional y sostuvo que, pese a las medidas adoptadas para atraer inversiones, la Argentina registra bajos niveles de inversión extranjera privada.
Además, criticó el funcionamiento del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y consideró que genera beneficios para grandes empresas mientras deja afuera a las pequeñas y medianas compañías nacionales.
Finalmente, insistió en que el Senado debe garantizar mecanismos que permitan la participación de legisladores que, por razones de salud o distancia, no puedan asistir físicamente al recinto.
«Si en el Senado no permiten que una senadora elegida por su pueblo pueda votar cuando existen herramientas virtuales para hacerlo, imaginemos lo que ocurre con una trabajadora del sector privado«, concluyó.
La senadora nacional Anabel Fernández Sagasti solicitó al Senado poder participar de manera remota en la sesión que debatirá la reforma de la Ley de Tierras, debido a una restricción médica vinculada a su embarazo de más de ocho meses. La legisladora sostuvo que la medida garantizaría la representación de Mendoza y cuestionó la iniciativa oficial para ampliar el límite de compra de tierras por parte de extranjeros.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Más de ocho meses de embarazo, una restricción médica para viajar y una sesión que promete ser de las más calientes del año. El problema ya no pasa solamente por los votos, sino también por los kilómetros.
Anabel Fernández Sagasti pidió poder votar de manera remota porque los médicos le prohibieron trasladarse desde Mendoza hasta Buenos Aires. La tecnología existe, los antecedentes también y el debate quedó servido: si una reunión de trabajo puede hacerse por videollamada, ¿hasta dónde puede llegar la virtualidad en el Congreso?
La discusión apareció justo cuando el Senado debe tratar la reforma de la Ley de Tierras. La senadora sostiene que impedirle participar afecta tanto sus derechos políticos como la representación de los mendocinos. No es un reclamo nuevo: recordó que legislaturas provinciales ya habilitaron mecanismos similares para embarazos de riesgo.
Mientras tanto, el debate de fondo sigue girando alrededor de la extranjerización de tierras. El oficialismo busca ampliar el límite permitido para la compra de campos por parte de extranjeros y la oposición advierte sobre el impacto que eso podría tener en zonas con recursos estratégicos como acuíferos, áreas ribereñas y regiones mineras.
La discusión mezcla maternidad, federalismo, tecnología, soberanía y reglamentos parlamentarios. Una combinación que demuestra que, en política, un simple botón para votar puede terminar pesando tanto como el contenido mismo de la ley.
En el Senado se debatirá quién puede comprar la tierra. Antes, habrá que resolver quién puede apretar el botón para votar.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La senadora nacional de Unión por la Patria, Anabel Fernández Sagasti, solicitó al Senado de la Nación que le permita participar y votar de manera remota en la sesión donde se debatirá la reforma de la Ley de Tierras, al asegurar que una restricción médica derivada de su embarazo le impide viajar desde Mendoza hasta la Ciudad de Buenos Aires.
La legisladora explicó que cursa más de ocho meses de embarazo y que recibió indicaciones médicas para evitar desplazamientos de larga distancia, tanto por vía terrestre como aérea.
«Estoy cursando arriba de las treinta y dos semanas, es decir, tengo más de ocho meses de embarazo y tengo restricción médica para viajar tanto por tierra o por aire hasta la ciudad de Buenos Aires«, afirmó.
El pedido para votar a distancia
Fernández Sagasti sostuvo que la imposibilidad de trasladarse afecta no solo sus derechos como legisladora, sino también la representación institucional de la provincia de Mendoza en una sesión considerada clave.
«Lo único que a mí me impide estar en esa sesión es la distancia. Si fuera una mujer de la Ciudad de Buenos Aires o de la provincia de Buenos Aires, podría estar en el recinto. Lo que no puedo hacer es recorrer largas distancias», expresó.
Además, recordó antecedentes en los que legislaturas provinciales autorizaron la participación virtual de representantes con embarazos de riesgo y planteó que el Senado nacional debería garantizar ese mismo criterio.
«El Senado tiene que ser un faro de protección a la maternidad y a los derechos de las mujeres«, sostuvo.
Su postura sobre la Ley de Tierras
Durante sus declaraciones, la senadora también reiteró su rechazo al proyecto que busca modificar la Ley de Tierras y ampliar el límite permitido para la adquisición de campos por parte de extranjeros.
Según explicó, la normativa vigente establece un tope del 15% para la propiedad extranjera de tierras rurales y afirmó que actualmente ese porcentaje ronda el 5%, equivalente a aproximadamente 13 millones de hectáreas.
Fernández Sagasti sostuvo que la ley sancionada en 2011 respondió a una preocupación social por el crecimiento de las compras de tierras estratégicas por parte de inversores extranjeros.
«Esta ley del 2011 no nació de un repollo, sino que respondió al reclamo que existía porque muchos extranjeros estaban comprando las mejores tierras del país», manifestó.
Soberanía y recursos estratégicos
La legisladora advirtió que el interés de los inversores extranjeros se concentra especialmente en zonas con recursos naturales considerados estratégicos, como acuíferos, áreas ribereñas, la Patagonia y regiones vinculadas a la actividad minera.
En ese sentido, afirmó que el debate trasciende la simple compra de tierras y alcanza cuestiones relacionadas con la soberanía nacional y el aprovechamiento de los recursos naturales.
«La ley no prohíbe que los extranjeros inviertan o compren tierras; simplemente establece límites mediante el ejercicio del poder de reglamentación del Estado«, explicó.
Críticas al modelo económico
Fernández Sagasti también cuestionó la política económica del Gobierno nacional y sostuvo que, pese a las medidas adoptadas para atraer inversiones, la Argentina registra bajos niveles de inversión extranjera privada.
Además, criticó el funcionamiento del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y consideró que genera beneficios para grandes empresas mientras deja afuera a las pequeñas y medianas compañías nacionales.
Finalmente, insistió en que el Senado debe garantizar mecanismos que permitan la participación de legisladores que, por razones de salud o distancia, no puedan asistir físicamente al recinto.
«Si en el Senado no permiten que una senadora elegida por su pueblo pueda votar cuando existen herramientas virtuales para hacerlo, imaginemos lo que ocurre con una trabajadora del sector privado«, concluyó.
La senadora nacional Anabel Fernández Sagasti solicitó al Senado poder participar de manera remota en la sesión que debatirá la reforma de la Ley de Tierras, debido a una restricción médica vinculada a su embarazo de más de ocho meses. La legisladora sostuvo que la medida garantizaría la representación de Mendoza y cuestionó la iniciativa oficial para ampliar el límite de compra de tierras por parte de extranjeros.
Más de ocho meses de embarazo, una restricción médica para viajar y una sesión que promete ser de las más calientes del año. El problema ya no pasa solamente por los votos, sino también por los kilómetros.
Anabel Fernández Sagasti pidió poder votar de manera remota porque los médicos le prohibieron trasladarse desde Mendoza hasta Buenos Aires. La tecnología existe, los antecedentes también y el debate quedó servido: si una reunión de trabajo puede hacerse por videollamada, ¿hasta dónde puede llegar la virtualidad en el Congreso?
La discusión apareció justo cuando el Senado debe tratar la reforma de la Ley de Tierras. La senadora sostiene que impedirle participar afecta tanto sus derechos políticos como la representación de los mendocinos. No es un reclamo nuevo: recordó que legislaturas provinciales ya habilitaron mecanismos similares para embarazos de riesgo.
Mientras tanto, el debate de fondo sigue girando alrededor de la extranjerización de tierras. El oficialismo busca ampliar el límite permitido para la compra de campos por parte de extranjeros y la oposición advierte sobre el impacto que eso podría tener en zonas con recursos estratégicos como acuíferos, áreas ribereñas y regiones mineras.
La discusión mezcla maternidad, federalismo, tecnología, soberanía y reglamentos parlamentarios. Una combinación que demuestra que, en política, un simple botón para votar puede terminar pesando tanto como el contenido mismo de la ley.
En el Senado se debatirá quién puede comprar la tierra. Antes, habrá que resolver quién puede apretar el botón para votar.