La Policía de San Juan busca a Francisco Pelaitay, un adolescente de 16 años domiciliado en Villa Yanelli, en el departamento 25 de Mayo, que se perdió campo adentro después de salir a cabalgar con un grupo de amigos. Según informaron medios locales a partir de declaraciones policiales, el joven es diabético e insulinodependiente y no tenía teléfono celular.
Qué pasó
De acuerdo con el comisario Marcelo Llanos, de la Unidad de Asistencia al Poder Judicial, el grupo salió a caballo hacia el campo y, en el regreso, los amigos lo perdieron de vista. Lo buscaron sin encontrarlo y dieron aviso cerca de las 20 del jueves. Su madre radicó la denuncia en la comisaría de la zona e intervino la Unidad Fiscal Genérica. Francisco iba en su propio caballo y con su equipo; el grupo llevaba alimentos al salir, pero no se sabe si a él le quedan agua o provisiones.
El operativo
La búsqueda empezó cerca de las 6.30 de este viernes, cuando la luz permitió avanzar sobre sectores de difícil acceso. Participan unidades de rescate, la Policía Rural, la Policía Montada, equipos con drones y un helicóptero. El rastrillaje se concentra en una zona rural a la que el grupo ingresó desde la Ruta 20, a la altura del kilómetro 4, con terreno seco, vegetación silvestre y relieve complicado.
«Existen en la zona tres puestos, donde llegaron a dos, y el tercero es de muy difícil acceso; serían alrededor de 30 kilómetros campo adentro», explicó Llanos en una entrevista radial. Llegar a ese puesto es una de las prioridades.
La Policía de San Juan busca desde la mañana de este viernes 16 de octubre a Francisco Pelaitay, un adolescente de 16 años de Villa Yanelli, en 25 de Mayo, que salió a cabalgar con amigos y se perdió campo adentro. Es diabético e insulinodependiente y no llevaba celular. En el rastrillaje trabajan la Policía Montada, la Rural, equipos de rescate, drones y un helicóptero.
Un chico de 16 años, un caballo y treinta kilómetros de campo. Francisco salió a cabalgar con amigos y no volvió. Ahora lo buscan con todo lo que hay: policías a caballo, drones, rescatistas y un helicóptero. En un departamento chico, todos miran al mismo cielo y esperan el mismo llamado.
Lo que más preocupa es que Francisco es diabético e insulinodependiente, y no tenía celular. En el campo sanjuanino no hay señal ni almacén a la vuelta: hay monte, tierra seca y puestos aislados donde la próxima persona puede estar a kilómetros.
Los amigos contaron que lo perdieron de vista en el regreso y que lo buscaron sin encontrarlo. Avisaron, la madre hizo la denuncia y el operativo arrancó a primera hora del viernes, apenas hubo luz para meterse en la zona. De noche, en el monte, hasta el que conoce el camino se pierde: por eso cada hora de sol vale doble.
La clave, según el comisario a cargo, está en tres puestos a unos 30 kilómetros: a dos ya llegaron, el tercero es de muy difícil acceso. A veces el mapa dice que hay un camino; el terreno dice otra cosa.
Por ahora, lo único que importa es encontrarlo. Cualquier dato que pueda ayudar, aunque parezca chico, sirve: un caballo suelto, un rastro, alguien que lo vio. En el campo, la ayuda llega mejor cuando la trae un vecino, y en 25 de Mayo los vecinos se conocen por el nombre y por el caballo. Que esta vez también alcance.
