Los festejos por la clasificación de la Selección Argentina dejaron un fuerte malestar entre los trabajadores del transporte público en San Juan. Si bien la mayor parte de las celebraciones transcurrió con normalidad, los choferes denunciaron unidades desbordadas, agresiones, robos y daños durante los recorridos realizados por la Red Tulum.
Uno de los hechos más graves tuvo como víctima a un conductor de la empresa Mayo, quien fue atacado mientras cumplía con su servicio. De acuerdo con el testimonio brindado por compañeros del sector, varias personas rodearon la unidad y una de ellas ingresó por la ventanilla ubicada junto al asiento del chofer.
«Lo agredieron físicamente, se le metieron por la ventana donde él va sentado manejando y le robaron sus pertenencias», relataron sobre el episodio.
Imágenes de descontrol en distintas unidades
Las fotografías y videos registrados tras la clasificación argentina muestran colectivos completamente colmados, con personas sobre los techos, colgadas de las ventanillas y asomadas desde el interior de las unidades mientras los vehículos intentaban avanzar entre la multitud.
Desde el sector indicaron que los conductores quedaron prácticamente sin posibilidades de intervenir. La gran cantidad de personas que rodeaba los colectivos impedía continuar con normalidad los recorridos y evitar que los hinchas se subieran a los vehículos.
Una jornada con incidentes y preocupación por la final
El episodio ocurrió durante una jornada que reunió a unas 30.000 personas en las inmediaciones de la Plaza 25 de Mayo. Para el operativo de seguridad, la Policía desplegó más de 200 efectivos. Como resultado, 24 personas fueron demoradas: 20 por disturbios y consumo de alcohol en lugares no habilitados, dos por intentar sustraer mercadería de un comercio y otras dos por conducir bajo los efectos del alcohol.
La inquietud de los colectiveros creció porque el próximo domingo deberán volver a prestar servicio cuando Argentina enfrente a España desde las 16 en la final del Mundial. El temor es que vuelvan a repetirse las concentraciones masivas y que trabajadores y unidades queden nuevamente expuestos a agresiones, robos y daños.
Durante la semifinal, la Red Tulum mantuvo el servicio durante toda la jornada, aunque redujo momentáneamente las frecuencias mientras se disputaba el encuentro. Finalizado el partido, el cronograma habitual coincidió con la salida de miles de personas a las calles para celebrar.
Ante ese escenario, los choferes reclaman que para la final se refuercen las medidas de seguridad con el objetivo de poder cumplir los recorridos sin quedar nuevamente expuestos a situaciones de violencia y vandalismo.
Choferes del transporte público expresaron su preocupación tras los festejos por la clasificación de la Selección Argentina, luego de denunciar colectivos colmados, agresiones, robos y daños durante las celebraciones en San Juan. El sector reclama mayores medidas de seguridad de cara a la final del domingo para evitar nuevos episodios de violencia.
Un colectivo lleno ya es un desafío. Uno con personas sobre el techo, colgadas de las ventanillas y un conductor que además termina agredido y asaltado, directamente cambia de categoría. La clasificación de Argentina dejó una postal de festejo, pero también otra bastante menos fotogénica.
La euforia convirtió algunas unidades de la Red Tulum en una mezcla entre transporte público y carro alegórico improvisado. Como si el reglamento hubiera agregado una nueva modalidad: viajar sentado, parado o haciendo equilibrio sobre el techo mientras el chofer intenta llegar a destino sin convertirse en protagonista involuntario de la celebración.
El problema es que, cuando la multitud rodea un colectivo, el conductor deja de manejar la situación y pasa a intentar sobrevivirla. Hubo quienes decidieron que la mejor forma de festejar era treparse a las unidades, bloquear recorridos o ingresar por la ventanilla del chofer. La alegría colectiva terminó conviviendo con escenas que poco tenían que ver con el deporte y mucho con la ausencia de límites.
Ahora la preocupación mira al domingo. Si la final vuelve a convocar a miles de personas, los choferes saben que les tocará trabajar en el mismo escenario y con el mismo riesgo. Porque un operativo puede ordenar el tránsito, pero difícilmente alcance cuando algunos confunden un colectivo con una tribuna. El transporte público no debería necesitar cinturón de seguridad para el techo.