Por decreto, Chile realizará un nuevo ajuste horario durante la noche del sábado 5 de septiembre de 2026, cuando la mayoría de los relojes del país deberán adelantarse 60 minutos.
Desde el pasado 5 de abril, gran parte del territorio chileno se encontraba bajo el horario de invierno, lo que implicaba una diferencia de una hora respecto del horario que comenzará a regir nuevamente en septiembre.
Cómo será el cambio de hora en Chile
Con la modificación prevista, cuando los relojes estén por marcar las 00:00 del domingo 6 de septiembre deberán adelantarse directamente a la 01:00.
A partir de ese momento comenzará a regir nuevamente el horario de verano en buena parte del país, lo que permitirá que el sol se ponga más tarde en comparación con los meses anteriores.
Sin embargo, no todo el territorio chileno aplicará el cambio bajo las mismas condiciones.
En Rapa Nui y la isla Salas y Gómez, la modificación se realizará a las 22:00 del sábado 5 de septiembre. En ese momento, los relojes deberán adelantarse directamente hasta las 23:00.
Las regiones que no cambiarán la hora
Existen zonas del país que no tendrán ninguna modificación. La región de Magallanes y la Antártica chilena mantienen desde hace años un horario único, por lo que sus habitantes no deberán realizar ajustes.
A esa modalidad se sumó en 2025 la región de Aysén, cuyos habitantes permanecieron durante todo el año bajo el horario de verano.
De esta manera, mientras gran parte de Chile deberá adelantar sus relojes una hora durante la noche del 5 de septiembre, Magallanes, la Antártica chilena y Aysén continuarán sin modificaciones.
Chile realizará un nuevo cambio de hora durante la noche del sábado 5 de septiembre de 2026. La mayor parte del país adelantará los relojes 60 minutos, mientras que Rapa Nui y la isla Salas y Gómez tendrán un horario específico. Magallanes, la Antártica chilena y Aysén no modificarán sus relojes.
Chile volverá a protagonizar ese pequeño ritual semestral en el que millones de personas miran el reloj, miran el celular y finalmente confían en que algún dispositivo conectado a internet tenga más claro que ellas qué hora es. Durante la noche del sábado 5 de septiembre, buena parte del país adelantará los relojes 60 minutos y entrará nuevamente en horario de verano. Una hora desaparecerá del calendario con una eficiencia administrativa que cualquier trámite público podría observar con sana envidia.
La operación será sencilla en los papeles: cuando llegue la medianoche, no serán las 00:00 sino directamente la 01:00 del domingo 6. El premio será contar con tardes más extensas y una puesta de sol más tardía. El costo inmediato, en cambio, será esa hora que alguien seguramente intentará reclamar el domingo por la mañana al descubrir que el despertador actuó siguiendo instrucciones oficiales.
Como toda regulación horaria respetable, existen excepciones. Rapa Nui y la isla Salas y Gómez harán el cambio a las 22:00, momento en el que deberán pasar directamente a las 23:00. Y luego están Magallanes, la Antártica chilena y Aysén, territorios que observarán el operativo desde una distancia prudente porque mantienen un horario único durante todo el año.
Así, mientras buena parte de Chile avanzará una hora en apenas un segundo, algunas regiones seguirán exactamente donde estaban. El resultado será otro capítulo de esa batalla permanente entre geografía, luz solar y relojes, en la que el verdadero desafío no parece ser mover las agujas, sino recordar al día siguiente cuáles había que mover y cuáles no.