Entre las personas encargadas de cargar el féretro de Miguel Zavaleta estuvo Cachorro López, quien compartió con el músico la escena argentina de los años 80, aunque ambos no integraron una misma formación.
También participó del sepelio Willy Iturri, baterista de G.I.T y colaborador de Charly García, quien se acercó para despedir al fundador de Suéter.
Visiblemente conmovido por la situación, “Zorrito” Von Quintiero se abrazó con la reconocida fotógrafa Andy Cherniavsky durante la ceremonia. Quintiero formó parte de Suéter entre 1984 y 1985.
La despedida a Miguel Zavaleta
Zavaleta murió el pasado lunes a los 71 años y la noticia fue comunicada por su familia a través de las redes sociales. A partir de ese anuncio, numerosos artistas expresaron públicamente su dolor y respeto por el cantante.
Miguel Zavaleta había nacido en febrero de 1955 y fue una de las figuras destacadas del rock nacional durante la década del 80.
En 1981 fundó Suéter, en un período especialmente fértil para la música joven argentina, cuando la escena under impulsó a grupos y artistas que luego serían fundamentales para el desarrollo del rock nacional.
En aquella etapa convivieron nombres como Los Abuelos de la Nada, Los Twist, Virus, Soda Stereo, Los Redondos y Zas, entre otros referentes que marcaron una generación.
El legado de Suéter
Suéter renovó el panorama del género local a partir de una propuesta que combinaba energía, letras con humor y un estilo bailable.
La banda incorporó influencias de la new wave y las combinó con elementos de rock, pop y reggae, construyendo una identidad propia dentro de la escena argentina.
Entre sus canciones más recordadas aparecen “Elefantes en el techo”, “Amanece en la ruta”, “Vía México”, “El anda diciendo” y “Extraño ser”, además de otros temas que tuvieron una fuerte circulación radial y permanecieron asociados a la historia musical de los años 80.
La muerte de Zavaleta generó numerosas muestras de reconocimiento hacia una trayectoria estrechamente vinculada con una de las etapas más recordadas del rock argentino.
Familiares, amigos y referentes del rock argentino despidieron a Miguel Zavaleta, fundador de Suéter, quien murió el lunes a los 71 años. Entre los presentes estuvieron Cachorro López, Willy Iturri y “Zorrito” Von Quintiero. El músico fue una de las figuras destacadas de la escena nacional de los años 80 y dejó una extensa lista de canciones emblemáticas.
La despedida de Miguel Zavaleta reunió a varias figuras de una generación que convirtió los años 80 argentinos en una mezcla irrepetible de sintetizadores, peinados imposibles, escenarios pequeños y canciones que terminaron quedándose durante décadas. Entre quienes acompañaron el féretro estuvo Cachorro López, mientras que Willy Iturri también participó del sepelio. No hizo falta demasiada escenografía: alcanzaba con observar quiénes estaban presentes para entender que se despedía una parte importante de la historia del rock nacional.
También estuvo “Zorrito” Von Quintiero, quien integró Suéter entre 1984 y 1985 y fue visto abrazándose con la fotógrafa Andy Cherniavsky. En una ceremonia atravesada por la emoción, la escena tuvo poco lugar para cualquier solemnidad impostada. Al final, quienes durante décadas construyeron parte de la banda sonora del país terminan encontrándose en esos momentos donde ya no hay luces, bises ni pedidos de otra canción.
Zavaleta había fundado Suéter en 1981, cuando el under argentino parecía funcionar como una incubadora bastante desordenada pero extraordinariamente eficiente: de allí surgieron o se consolidaron nombres como Los Abuelos de la Nada, Los Twist, Virus, Soda Stereo, Los Redondos y Zas. Era una época en la que una banda podía mezclar new wave, rock, pop, reggae y humor sin necesidad de convocar una reunión de marketing para decidir en qué casillero entrar.
Suéter dejó canciones que todavía circulan como si las décadas fueran apenas un detalle administrativo. “Elefantes en el techo”, “Amanece en la ruta”, “Vía México”, “El anda diciendo” y “Extraño ser” forman parte de ese repertorio que hizo del grupo una referencia de su tiempo. La despedida de Zavaleta cerró una vida, pero no consiguió hacer algo bastante más difícil: sacar esas canciones de la memoria colectiva.