La audiencia de control de acusación contra los empresarios Mariano Tomsig y Martín Quiroga Massa, acusados como presuntos autores intelectuales de la golpiza al empresario de la noche Juan Manuel Salvalaggio, se suspendió este viernes 16 de octubre en Tribunales. En esa audiencia, a cargo del juez de Garantías Diego Sanz, debía definirse si la causa pasaba a juicio oral, según informaron medios locales.

La suspensión llegó después de que la defensa de Tomsig, a cargo de los abogados Rodrigo Aguirre, Martín Torcivia e Ivana Salas, pidiera la suspensión del juicio a prueba, conocida como probation. La propuesta contempla una reparación económica, tareas comunitarias y el cumplimiento de las reglas de conducta que fije el juez. Con esa salida, la acción penal puede extinguirse sin que haya juicio ni condena.

La fiscal Daniela Pringles, de la UFI Genérica, rechazó el pedido. Según esos reportes, sostuvo que por la gravedad del hecho la responsabilidad de los imputados debe discutirse en un juicio público.

Qué sigue

La defensa pidió que la negativa sea revisada por un fiscal superior, y hasta que esa instancia se resuelva la audiencia no puede continuar. No hay una nueva fecha confirmada. Por la defensa de Quiroga Massa interviene el abogado Leonardo Miranda y la querella está a cargo de Marcelo Fernández.

La audiencia de control de acusación se había pedido en julio, pero se fue postergando: primero por la incorporación de Salvalaggio como querellante y después, el 2 de octubre, por el cambio de abogado de Quiroga Massa, cuyo nuevo defensor recibió cinco días hábiles para estudiar el expediente.

El ataque

Salvalaggio, dueño de una productora y de locales nocturnos de la Capital, fue atacado en abril de 2025 por tres hombres en la puerta del edificio donde vive, sobre calle Santa Fe, entre España y Salta. Sufrió fracturas en la nariz, el pómulo y la mandíbula. La intervención de vecinos frenó la agresión y los atacantes fueron detenidos poco después cerca del Centro Cívico.

Los tres, oriundos de la provincia de Buenos Aires, fueron condenados en Flagrancia a seis años de prisión por lesiones graves agravadas, una pena que después fue reducida por un juez de Impugnación, según informaron medios locales. La investigación siguió por quienes habrían encargado el ataque.