La Justicia puso fin este miércoles al proceso judicial por la muerte de Lucía Rubiño, la adolescente que falleció tras ser embestida por un vehículo en octubre de 2023, en el barrio Profesional, departamento Rivadavia. El juez de Menores Jorge Toro condenó a N.M. a dos años de prisión de cumplimiento condicional y lo inhabilitó por cuatro años para conducir vehículos.
La resolución fue conocida alrededor de las 18:30, en las inmediaciones de la sede de Flagrancia, donde familiares y allegados de la joven recibieron el fallo entre lágrimas, bronca y muestras de indignación. La audiencia se desarrolló sin la presencia del público, de la prensa ni de los seres queridos de la víctima.
Tras conocerse la sentencia, Jorge Rubiño, padre de Lucía, manifestó su descontento con el desenlace del proceso y cuestionó el accionar de la Justicia. El mismo sentimiento fue compartido por otros familiares y amigos que se concentraron en el lugar.
Horas antes de la resolución, allegados a la víctima habían impulsado una convocatoria a través de redes sociales bajo la consigna «La última instancia del proceso judicial», ante la posibilidad de que ese día se conociera la sentencia. Incluso, el propio padre de Lucía había señalado que no tenía precisiones sobre si la audiencia correspondía a alegatos finales o al dictado del fallo.
El caso
La tragedia ocurrió cuando Lucía Rubiño se encontraba sobre la vereda de la vivienda de una amiga y fue atropellada por un Renault Sandero conducido por N.M. De acuerdo con la investigación, instantes antes del hecho vecinos habían advertido a la Policía sobre la realización de presuntas picadas entre vehículos en la zona.
Durante la instrucción de la causa, distintos testimonios indicaron que una camioneta Toyota Hilux, conducida por Juan Pablo Echegaray, habría participado en una maniobra de competencia con el automóvil que manejaba N.M., situación que derivó en la pérdida de control del vehículo y el posterior impacto que terminó con la vida de la adolescente.
En cuanto a Echegaray, quien fue investigado en un expediente separado, el fiscal Iván Grassi solicitó su sobreseimiento al considerar que no existían pruebas suficientes para vincularlo de manera directa con el hecho. La decisión fue apelada por la familia Rubiño, aunque posteriormente el Tribunal de Impugnación confirmó el sobreseimiento.
El juez de Menores Jorge Toro condenó este miércoles a N.M. a dos años de prisión condicional y cuatro años de inhabilitación para conducir por la muerte de Lucía Rubiño, ocurrida en octubre de 2023 en Rivadavia. La familia de la adolescente rechazó con dolor e indignación la resolución judicial.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Dos años de prisión condicional y cuatro sin manejar por la muerte de una adolescente. La Justicia cerró el expediente con una pena que, para la familia de Lucía Rubiño, sonó menos a sentencia que a trámite municipal con sello frío y lapicera prestada.
El fallo se conoció cerca de las 18:30, afuera de Flagrancia, mientras familiares y amigos esperaban una respuesta que no llegara envuelta en papel carbónico. Adentro, sin público, sin prensa y sin los seres queridos de la víctima, el sistema hizo lo suyo: hablar en voz baja cuando afuera todos estaban gritando.
Lucía estaba en la vereda de la casa de una amiga. No en una ruta, no en una curva imposible, no en una escena de película con persecución y música dramática. En una vereda, ese territorio que cualquier vecino todavía insiste en considerar seguro, como quien cree que el calefón va a aguantar un invierno más.
Según la investigación, antes del impacto ya había vecinos que alertaban sobre presuntas picadas en la zona. La postal es conocida: autos, velocidad, imprudencia y después un expediente tratando de ordenar el desastre como si fuera una planilla de Excel después de un corte de luz.
La familia recibió la resolución entre lágrimas, bronca e indignación. No hubo metáfora judicial que alcanzara para explicar cómo una muerte termina convertida en una condena condicional y una inhabilitación con fecha de vencimiento.
También estuvo el capítulo paralelo: la camioneta Hilux, el otro conductor mencionado en la causa, el pedido de sobreseimiento, la apelación familiar y la confirmación posterior del Tribunal de Impugnación. Un camino procesal largo, lleno de puertas, pasillos y palabras solemnes, donde cada resolución parece escrita para que el dolor tenga que pedir permiso antes de entrar.
El expediente cerró; la ausencia no.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Justicia puso fin este miércoles al proceso judicial por la muerte de Lucía Rubiño, la adolescente que falleció tras ser embestida por un vehículo en octubre de 2023, en el barrio Profesional, departamento Rivadavia. El juez de Menores Jorge Toro condenó a N.M. a dos años de prisión de cumplimiento condicional y lo inhabilitó por cuatro años para conducir vehículos.
La resolución fue conocida alrededor de las 18:30, en las inmediaciones de la sede de Flagrancia, donde familiares y allegados de la joven recibieron el fallo entre lágrimas, bronca y muestras de indignación. La audiencia se desarrolló sin la presencia del público, de la prensa ni de los seres queridos de la víctima.
Tras conocerse la sentencia, Jorge Rubiño, padre de Lucía, manifestó su descontento con el desenlace del proceso y cuestionó el accionar de la Justicia. El mismo sentimiento fue compartido por otros familiares y amigos que se concentraron en el lugar.
Horas antes de la resolución, allegados a la víctima habían impulsado una convocatoria a través de redes sociales bajo la consigna «La última instancia del proceso judicial», ante la posibilidad de que ese día se conociera la sentencia. Incluso, el propio padre de Lucía había señalado que no tenía precisiones sobre si la audiencia correspondía a alegatos finales o al dictado del fallo.
El caso
La tragedia ocurrió cuando Lucía Rubiño se encontraba sobre la vereda de la vivienda de una amiga y fue atropellada por un Renault Sandero conducido por N.M. De acuerdo con la investigación, instantes antes del hecho vecinos habían advertido a la Policía sobre la realización de presuntas picadas entre vehículos en la zona.
Durante la instrucción de la causa, distintos testimonios indicaron que una camioneta Toyota Hilux, conducida por Juan Pablo Echegaray, habría participado en una maniobra de competencia con el automóvil que manejaba N.M., situación que derivó en la pérdida de control del vehículo y el posterior impacto que terminó con la vida de la adolescente.
En cuanto a Echegaray, quien fue investigado en un expediente separado, el fiscal Iván Grassi solicitó su sobreseimiento al considerar que no existían pruebas suficientes para vincularlo de manera directa con el hecho. La decisión fue apelada por la familia Rubiño, aunque posteriormente el Tribunal de Impugnación confirmó el sobreseimiento.
El juez de Menores Jorge Toro condenó este miércoles a N.M. a dos años de prisión condicional y cuatro años de inhabilitación para conducir por la muerte de Lucía Rubiño, ocurrida en octubre de 2023 en Rivadavia. La familia de la adolescente rechazó con dolor e indignación la resolución judicial.
Dos años de prisión condicional y cuatro sin manejar por la muerte de una adolescente. La Justicia cerró el expediente con una pena que, para la familia de Lucía Rubiño, sonó menos a sentencia que a trámite municipal con sello frío y lapicera prestada.
El fallo se conoció cerca de las 18:30, afuera de Flagrancia, mientras familiares y amigos esperaban una respuesta que no llegara envuelta en papel carbónico. Adentro, sin público, sin prensa y sin los seres queridos de la víctima, el sistema hizo lo suyo: hablar en voz baja cuando afuera todos estaban gritando.
Lucía estaba en la vereda de la casa de una amiga. No en una ruta, no en una curva imposible, no en una escena de película con persecución y música dramática. En una vereda, ese territorio que cualquier vecino todavía insiste en considerar seguro, como quien cree que el calefón va a aguantar un invierno más.
Según la investigación, antes del impacto ya había vecinos que alertaban sobre presuntas picadas en la zona. La postal es conocida: autos, velocidad, imprudencia y después un expediente tratando de ordenar el desastre como si fuera una planilla de Excel después de un corte de luz.
La familia recibió la resolución entre lágrimas, bronca e indignación. No hubo metáfora judicial que alcanzara para explicar cómo una muerte termina convertida en una condena condicional y una inhabilitación con fecha de vencimiento.
También estuvo el capítulo paralelo: la camioneta Hilux, el otro conductor mencionado en la causa, el pedido de sobreseimiento, la apelación familiar y la confirmación posterior del Tribunal de Impugnación. Un camino procesal largo, lleno de puertas, pasillos y palabras solemnes, donde cada resolución parece escrita para que el dolor tenga que pedir permiso antes de entrar.
El expediente cerró; la ausencia no.