El gobernador Marcelo Orrego encabezó la entrega de 118 escrituras a familias de distintos departamentos de San Juan, en un acto que representó un paso clave para fortalecer la seguridad jurídica y consolidar el derecho a la propiedad de cientos de vecinos de la provincia.
La actividad contó con la participación de la ministra de Gobierno, Laura Palma, y del secretario General de la Gobernación, Emilio Achem. La iniciativa se desarrolló en el marco del trabajo que realiza la Unidad Ejecutora Provincial para la Regulación Dominial (UEPREDO), organismo encargado de regularizar la situación de viviendas construidas sobre terrenos fiscales provinciales.
Un paso hacia la seguridad jurídica
Durante el acto, Orrego destacó la importancia que tiene para las familias acceder al título de propiedad de sus hogares. “Me pone muy feliz poder acceder a ese título de propiedad que es tan importante, tan soñado. No solo se trata de un documento que permite transferir derechos en el futuro, sino también de la posibilidad de sentirse estable y tener previsibilidad”, expresó.
El mandatario sostuvo que la regularización dominial constituye una de las prioridades de la gestión provincial y remarcó el desafío que implica avanzar sobre una importante cantidad de expedientes pendientes.
En ese sentido, señaló que existen más de 12.000 viviendas que aún deben ser regularizadas y destacó el trabajo técnico y profesional que desarrolla diariamente la UEPREDO para agilizar los procesos y garantizar que cada familia pueda obtener la documentación correspondiente.
La distribución de las escrituras
Asimismo, Orrego afirmó que el Gobierno provincial continúa trabajando para generar soluciones habitacionales y sostener la construcción de viviendas, entendiendo que el acceso a la casa propia y la obtención de la escritura forman parte de una misma política destinada a brindar estabilidad y mejores condiciones de vida.
“Hoy es un sueño cumplido, porque ese título de propiedad ya es de ustedes”, afirmó el gobernador al dirigirse a los beneficiarios.
En esta oportunidad, las 118 escrituras fueron distribuidas de la siguiente manera: 41 en Rivadavia, 28 en Chimbas, 28 en Pocito, 12 en Rawson, 6 en Santa Lucía, 1 en Capital, 1 en Caucete y 1 en Jáchal.
Trabajo conjunto para la regularización dominial
La entrega fue coordinada entre el Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía y la Escribanía Mayor de Gobierno. A través de la UEPREDO, la Provincia continúa avanzando en la regularización dominial de viviendas pertenecientes a programas como Lote Hogar, Villas y otros inmuebles del dominio provincial.
El objetivo es garantizar que las familias puedan convertirse formalmente en propietarias de las viviendas que habitan, otorgándoles respaldo legal y previsibilidad sobre su patrimonio.
<p>El gobernador Marcelo Orrego encabezó la entrega de 118 escrituras a familias de ocho departamentos de San Juan, en el marco del programa de regularización dominial que impulsa la Provincia. El acto reafirmó el compromiso oficial de avanzar sobre más de 12.000 trámites pendientes para garantizar seguridad jurídica y consolidar el acceso formal a la propiedad de viviendas construidas en terrenos fiscales.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
118 familias se fueron a casa con una escritura bajo el brazo. Un papel que ocupa menos espacio que una boleta de servicios, pero que vale bastante más cuando se trata de demostrar que el techo donde vivís también te pertenece en los papeles.
La provincia todavía tiene más de 12.000 viviendas por regularizar. Es como descubrir que después de terminar una maratón todavía faltan varias vueltas a la pista. O como abrir un placard para ordenar una carpeta y encontrar toda una década de trámites esperando turno.
La escena tuvo algo de reparación administrativa, una especialidad poco celebrada porque no corta cintas, no inaugura edificios y difícilmente aparezca en una postal turística. Sin embargo, pocas cosas cambian tanto la vida cotidiana como dejar de ser ocupante para convertirse formalmente en propietario.
Durante años, miles de familias habitaron viviendas construidas sobre terrenos fiscales con una situación pendiente. La casa estaba. Las paredes estaban. El techo resistía inviernos, veranos y aumentos. Lo único que faltaba era que el Estado terminara de escribir lo que ya existía en la práctica.
Por eso la escritura tiene algo de documento y algo de certificado de paciencia. Detrás de cada carpeta suele haber relevamientos, verificaciones, expedientes y firmas que avanzan a una velocidad que no siempre compite con la ansiedad de quienes esperan.
En ese contexto, la entrega de 118 títulos puede parecer una cifra modesta frente a los más de 12.000 casos pendientes. Pero también funciona como una señal de un proceso que busca recuperar terreno después de años en los que los expedientes parecían reproducirse con la misma facilidad que los formularios.
La regularización dominial tiene además una particularidad: nadie la celebra hasta que le toca. Ese día deja de ser un concepto técnico para convertirse en algo bastante más concreto. Porque la propiedad no cambia de lugar, pero cambia de condición.
Al final, la ceremonia giró alrededor de un conjunto de hojas firmadas. Hojas que no levantan paredes ni colocan techos. Pero que transforman una vivienda en patrimonio. El país donde a veces el trámite tarda más que la construcción.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El gobernador Marcelo Orrego encabezó la entrega de 118 escrituras a familias de distintos departamentos de San Juan, en un acto que representó un paso clave para fortalecer la seguridad jurídica y consolidar el derecho a la propiedad de cientos de vecinos de la provincia.
La actividad contó con la participación de la ministra de Gobierno, Laura Palma, y del secretario General de la Gobernación, Emilio Achem. La iniciativa se desarrolló en el marco del trabajo que realiza la Unidad Ejecutora Provincial para la Regulación Dominial (UEPREDO), organismo encargado de regularizar la situación de viviendas construidas sobre terrenos fiscales provinciales.
Un paso hacia la seguridad jurídica
Durante el acto, Orrego destacó la importancia que tiene para las familias acceder al título de propiedad de sus hogares. “Me pone muy feliz poder acceder a ese título de propiedad que es tan importante, tan soñado. No solo se trata de un documento que permite transferir derechos en el futuro, sino también de la posibilidad de sentirse estable y tener previsibilidad”, expresó.
El mandatario sostuvo que la regularización dominial constituye una de las prioridades de la gestión provincial y remarcó el desafío que implica avanzar sobre una importante cantidad de expedientes pendientes.
En ese sentido, señaló que existen más de 12.000 viviendas que aún deben ser regularizadas y destacó el trabajo técnico y profesional que desarrolla diariamente la UEPREDO para agilizar los procesos y garantizar que cada familia pueda obtener la documentación correspondiente.
La distribución de las escrituras
Asimismo, Orrego afirmó que el Gobierno provincial continúa trabajando para generar soluciones habitacionales y sostener la construcción de viviendas, entendiendo que el acceso a la casa propia y la obtención de la escritura forman parte de una misma política destinada a brindar estabilidad y mejores condiciones de vida.
“Hoy es un sueño cumplido, porque ese título de propiedad ya es de ustedes”, afirmó el gobernador al dirigirse a los beneficiarios.
En esta oportunidad, las 118 escrituras fueron distribuidas de la siguiente manera: 41 en Rivadavia, 28 en Chimbas, 28 en Pocito, 12 en Rawson, 6 en Santa Lucía, 1 en Capital, 1 en Caucete y 1 en Jáchal.
Trabajo conjunto para la regularización dominial
La entrega fue coordinada entre el Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía y la Escribanía Mayor de Gobierno. A través de la UEPREDO, la Provincia continúa avanzando en la regularización dominial de viviendas pertenecientes a programas como Lote Hogar, Villas y otros inmuebles del dominio provincial.
El objetivo es garantizar que las familias puedan convertirse formalmente en propietarias de las viviendas que habitan, otorgándoles respaldo legal y previsibilidad sobre su patrimonio.
118 familias se fueron a casa con una escritura bajo el brazo. Un papel que ocupa menos espacio que una boleta de servicios, pero que vale bastante más cuando se trata de demostrar que el techo donde vivís también te pertenece en los papeles.
La provincia todavía tiene más de 12.000 viviendas por regularizar. Es como descubrir que después de terminar una maratón todavía faltan varias vueltas a la pista. O como abrir un placard para ordenar una carpeta y encontrar toda una década de trámites esperando turno.
La escena tuvo algo de reparación administrativa, una especialidad poco celebrada porque no corta cintas, no inaugura edificios y difícilmente aparezca en una postal turística. Sin embargo, pocas cosas cambian tanto la vida cotidiana como dejar de ser ocupante para convertirse formalmente en propietario.
Durante años, miles de familias habitaron viviendas construidas sobre terrenos fiscales con una situación pendiente. La casa estaba. Las paredes estaban. El techo resistía inviernos, veranos y aumentos. Lo único que faltaba era que el Estado terminara de escribir lo que ya existía en la práctica.
Por eso la escritura tiene algo de documento y algo de certificado de paciencia. Detrás de cada carpeta suele haber relevamientos, verificaciones, expedientes y firmas que avanzan a una velocidad que no siempre compite con la ansiedad de quienes esperan.
En ese contexto, la entrega de 118 títulos puede parecer una cifra modesta frente a los más de 12.000 casos pendientes. Pero también funciona como una señal de un proceso que busca recuperar terreno después de años en los que los expedientes parecían reproducirse con la misma facilidad que los formularios.
La regularización dominial tiene además una particularidad: nadie la celebra hasta que le toca. Ese día deja de ser un concepto técnico para convertirse en algo bastante más concreto. Porque la propiedad no cambia de lugar, pero cambia de condición.
Al final, la ceremonia giró alrededor de un conjunto de hojas firmadas. Hojas que no levantan paredes ni colocan techos. Pero que transforman una vivienda en patrimonio. El país donde a veces el trámite tarda más que la construcción.