El Gobierno Nacional oficializó la apertura a nuevos planes de retiro voluntario y desvinculación laboral en la administración pública y empresas estatales, como parte del plan de ajuste impulsado por el presidente Javier Milei. La medida fue establecida mediante la Resolución Conjunta 50/2025, firmada por Carlos Jorge Guberman (secretario de Hacienda) y Maximiliano Fariña (secretario de Transformación del Estado y Función Pública).
Un proceso con doble filtro
Según lo dispuesto en el texto oficial, cada organismo o empresa estatal que desee implementar un plan de retiros deberá obtener previamente el visto bueno de dos áreas clave:
- La Subsecretaría de Presupuesto del Ministerio de Economía, que evaluará la suficiencia presupuestaria para afrontar las desvinculaciones.
- La Subsecretaría de Desarrollo y Modernización del Empleo Público, dependiente del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que verificará los aspectos administrativos y laborales.
La normativa enmarca la medida dentro del proceso de “simplificación y reducción del Estado”, con el objetivo declarado de mejorar la eficiencia administrativa y disminuir el gasto en personal. En los hechos, se trata del primer paso formal para habilitar nuevos programas de retiro voluntario en el sector público nacional, bajo un sistema de control económico y político centralizado.
Detalles del procedimiento
Los organismos interesados deberán presentar un proyecto formal que incluya:
- Dotación afectada
- Condiciones de acceso
- Modalidades de pago
- Beneficios adicionales
- Costos estimados
Una vez aprobado el plan, deberán notificar en un plazo de cinco días hábiles los datos de cada trabajador adherido, incluyendo nombre, CUIL, remuneración, fecha y monto de la desvinculación. Todo deberá presentarse en formato digital.
Alcance del programa
El esquema abarca a la Administración Pública Nacional, tanto centralizada como descentralizada, además de a empresas con participación estatal mayoritaria. Esto permitirá extender la medida a múltiples niveles del Estado.
En el caso de los ministerios y dependencias nacionales, los planes deberán ser diseñados y aprobados por la Secretaría de Transformación del Estado, con la intervención obligatoria de la Secretaría de Hacienda.
El Gobierno Nacional habilitó oficialmente la implementación de nuevos planes de retiro voluntario y desvinculación laboral en la administración pública y empresas estatales, como parte del proceso de ajuste impulsado por el presidente Javier Milei. La medida, instrumentada por resolución conjunta de Hacienda y Transformación del Estado, establece que cada plan deberá ser aprobado por dos áreas clave: la Subsecretaría de Presupuesto y la Subsecretaría de Desarrollo y Modernización del Empleo Público. La resolución apunta a reducir el tamaño del Estado y controlar el gasto en personal.
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Zappo te lo cuenta
El Estado argentino, ese ente místico que durante décadas engordó como buffet libre en casamiento sindical, ahora se enfrenta a la dieta más estricta de su historia. Pero no hablamos de lechuga y agua con limón, sino de “retiros voluntarios”, ese eufemismo elegante para decir: “gracias por todo, pero si querés irte, mejor”.
A través de la Resolución Conjunta 50/2025, el gobierno de Javier Milei —que ya le puso candado a varias oficinas y cambió el café por mate cocido— avanza con el plan de achique. La idea no es nueva, pero sí más prolija: cada organismo público que quiera deshacerse de personal deberá presentar su plan a dos comités de guardianes tecnocráticos que dirán si se puede soltar lastre o si hay que seguir remando con el barco lleno.
La Subsecretaría de Presupuesto verá si hay dinero suficiente para la despedida, mientras que la de Modernización del Empleo Público evaluará si el trámite está bien presentado y no les colaron un PowerPoint de 2003. Todo en formato digital, por supuesto, porque si hay algo que no se negocia es la eficiencia, aunque se esté desmantelando al Estado desde adentro.
Y si bien la palabra “voluntario” suena linda, no faltará el que se sienta como en una rifa donde el premio es el desempleo. Mientras tanto, en los pasillos de la administración pública se empieza a escuchar con más fuerza la frase: “¿Y vos, te vas o te quedás?”. Porque en esta nueva etapa, cada escritorio vacío es una victoria contable… y cada Excel actualizado, una lágrima de burócrata menos.
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