<div class="semiton-wrapper" data-texto="Finalmente, tras una espera que se sintió más eterna que la fila para renovar el DNI en temporada alta, Metroid Prime 4: Beyond ha decidido salir de su letargo y anunciar su llegada triunfal para el 4 de diciembre en las consolas Switch 1 y, con un guiño al futuro, también en la Switch 2. Porque, claro, ¿qué sería de un lanzamiento tan esperado sin la promesa de que el hardware ‘actual’ no quede obsoleto tan pronto? Nintendo, con su habitual delicadeza para el marketing, ha detallado las ‘innovadoras’ funciones de los amiibo que, para sorpresa de nadie, acompañarán esta entrega, ofreciendo desde ventajas tan prácticas como cambiar el color de un vehículo hasta la sublime posibilidad de comprarse el final alternativo.

La verdadera joyita de esta movida, el punto donde el pragmatismo se fusiona con la desesperación coleccionista, es el amiibo de Sylux, ese antagonista recurrente que, al parecer, merecía un tratamiento VIP. ¿No tenés tiempo para sumergirte en la épica búsqueda del 100% de coleccionables y escanear hasta la última partícula de polvo cósmico? ¡No hay problema! Con un simple toque de la figurita, podrás desbloquear esa ‘película especial’ que promete desentrañar los secretos más profundos de sus motivaciones y su eterna rivalidad con la Federación Galáctica y Samus. Porque, ¿quién necesita el viaje si puede pagar por el destino? Además, como un bonus que raya en lo existencial, cada vez que apoyes a Sylux en la consola, soltará una línea de diálogo aleatoria. Imaginen la conversación: ‘Hola, Sylux’. Silencio. ‘Soy la némesis de Samus’. Silencio. Un deleite para el alma solitaria del gamer.

Para los valientes, los puristas, o simplemente para aquellos que aún creen en la meritocracia virtual, esta misma película puede obtenerse logrando el 100% de exploración y objetos. Un camino largo y tortuoso, sin duda, que exigirá la paciencia de un monje tibetano y una colección de guías online que harán palidecer a la enciclopedia Británica.

Pero no todo es drama y atajos. Los otros dos amiibo también prometen ‘mejorar la experiencia’. El de Samus en la Vi-O-La, ese vehículo flamante que parece salido de un concurso de diseño futurista, permite recargar la energía de impulso una vez al día (porque la energía, claro, no se puede conseguir de ninguna otra forma en un juego espacial), cambiar el color del vehículo (una prioridad absoluta en la exploración intergaláctica) y consultar la distancia recorrida (un dato crucial para la logística espacial y para ganar discusiones en foros). Por otro lado, el amiibo de Samus Aran activa un escudo diario que te restaura la vida y bloquea hasta 99 puntos de daño (un regalo de los dioses para los que siempre se caen al vacío), además de cambiar la música al viajar por Sol Valley. Porque, seamos sinceros, la banda sonora original nunca es tan buena como la que te ofrece una base de plástico.

Y, como un acto de caridad digital, Nintendo confirmó que los amiibo anteriores de Metroid, esos que probablemente ya juntan polvo en algún rincón olvidado, también son ‘compatibles’. ¿Su función? Reproducir sonidos aleatorios del juego. Es decir, hacen ruido. Un aporte invaluable a la inmersión del jugador y un testimonio de que ninguna compra de plástico debe quedar sin una mínima justificación.

Metroid Prime 4: Beyond, para no olvidarnos del juego en sí, marca el ‘esperado’ regreso numerado de la saga tras Metroid Prime 3: Corruption, allá por el lejano 2016. En esta nueva y ‘revolucionaria’ aventura, Samus responderá a una llamada de auxilio de la Federación Galáctica (alguien siempre necesita ayuda, ¿no?) y explorará el misterioso planeta Viewros. Prometen expandir la historia y ofrecer ‘nuevas mecánicas de exploración’. Esperemos que no sea solo un pretexto para el próximo amiibo que revele el verdadero final del verdadero verdadero final.">