Cinco empresas avanzaron en la licitación pública de nueve áreas mineras ubicadas entre los departamentos Iglesia y Calingasta, en un proceso impulsado por el Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM) que volvió a poner el foco sobre el potencial cuprífero y aurífero de San Juan.
Este martes se concretó la apertura del primer sobre de la convocatoria, correspondiente a la etapa inicial de presentación de ofertas. A partir de ahora, las autoridades evaluarán la situación financiera, técnica y legal de las firmas interesadas antes de avanzar hacia las siguientes instancias del procedimiento.
Quiénes son las empresas que presentaron ofertas
De acuerdo con la información disponible, las cinco compañías que participaron del proceso son Pampa Exploraciones, Minera del Carmen S.A., Compañía Minera Aguilar San Juan, Las Pailas SRL y Kopano Cobre S.A..
Pampa Exploraciones está vinculada a NGEx Minerals, integrante del grupo Lundin. La compañía desarrolla el proyecto Lunahuasi dentro del Distrito Vicuña, una de las regiones de mayor interés geológico para la exploración de cobre, oro y plata.
Minera del Carmen S.A. es una subsidiaria operativa de Barrick Mining y funciona como brazo de exploración de la compañía canadiense en territorio sanjuanino.
Compañía Minera Aguilar San Juan pertenece al grupo argentino Integra Capital, encabezado por el empresario José Luis Manzano. El holding ya cuenta con presencia en distintas áreas estratégicas de exploración dentro de Iglesia y Calingasta.
Las Pailas SRL, por su parte, presenta un origen societario que no se encuentra plenamente identificado. Existen referencias que la vinculan, aunque sin confirmación oficial, con OCM Mining, firma que desarrolla proyectos en la provincia de La Rioja.
Kopano Cobre S.A. es la filial argentina de Mogotes Metals y mantiene vínculos con el proyecto Filo Sur. Entre sus inversores figuran capitales internacionales, incluida la familia Braun, con participación en los sectores minero y financiero.
Las áreas incluidas en la convocatoria
La licitación lanzada por el IPEEM, organismo dependiente del Ministerio de Minería, comprende 23 derechos mineros distribuidos en nueve áreas localizadas entre Iglesia y Calingasta.
El esquema se desarrolla bajo la modalidad de contrato de riesgo, mediante la cual las empresas financian las tareas iniciales de exploración y pueden avanzar hacia etapas de desarrollo si los resultados obtenidos son favorables.
En el departamento Iglesia, las áreas incluidas son Bordo Atravesado, Josefina, Patri, Arroyo de los Amarillos y Marianela. En Calingasta, en tanto, se encuentran León, Rincones de Araya, Margaritas y Calderón–Calderoncito.
Potencial geológico y continuidad de inversiones
Varias de estas zonas cuentan con antecedentes de exploración realizados por compañías nacionales e internacionales, un factor que incrementa su atractivo para nuevos proyectos. El principal interés se concentra en la presencia de minerales metalíferos, especialmente cobre y oro.
La convocatoria se produce en un contexto de continuidad de inversiones en exploración minera dentro de San Juan. Durante los últimos meses, el IPEEM ya había adjudicado otras áreas a empresas del sector, ampliando el mapa de proyectos y reforzando el interés por los recursos minerales de la provincia.
Cinco empresas participaron este martes en la apertura del primer sobre de la licitación pública impulsada por el IPEEM para nueve áreas mineras ubicadas en Iglesia y Calingasta. Entre los oferentes figuran compañías vinculadas a grupos internacionales como Lundin y Barrick, interesadas en zonas con potencial para cobre, oro y plata, en un proceso que ahora avanzará con la evaluación legal y financiera de las propuestas.
Cinco empresas levantaron la mano por nueve áreas mineras de San Juan. Cobre, oro y plata en la cordillera, y de repente el mapa de Iglesia y Calingasta volvió a parecerse más a una mesa de negociación internacional que a un rincón remoto de los Andes.
Cuando aparecen nombres ligados a gigantes como Lundin y Barrick, la escena cambia de escala. Es como si una cancha de barrio amaneciera un martes con ojeadores de la Champions mirando desde la tribuna de cemento.
La licitación abrió apenas su primera puerta: la presentación de ofertas. Todavía quedan las revisiones legales y financieras, esa instancia donde los proyectos dejan de hablar en promesas geológicas y empiezan a mostrar balances, respaldos y papeles. El equivalente minero a pedir garantía propietaria antes de entregar las llaves.
Entre los interesados aparecen compañías con presencia consolidada en la provincia, otras respaldadas por capitales internacionales y algunas que generan más preguntas que respuestas. Porque en minería, como en las viejas novelas policiales, a veces los nombres conocidos tranquilizan y los desconocidos despiertan la curiosidad del público y de los competidores.
La disputa no es menor. Las áreas licitadas se ubican en una de las franjas geológicas más observadas del continente, donde cada campaña de exploración puede convertirse en un anuncio multimillonario. El cobre, impulsado por la transición energética global, se transformó en una especie de delantero estrella del mercado de minerales. Todos quieren tenerlo en su equipo antes de que empiece el próximo campeonato.
Mientras tanto, el IPEEM administra un proceso que busca transformar potencial geológico en inversión concreta. Las empresas buscan recursos. La provincia busca desarrollo. Los inversores buscan el próximo gran descubrimiento. Y la montaña, fiel a su estilo, sigue guardando silencio mientras todos intentan adivinar qué hay debajo.
La cordillera no firma comunicados. Pero cada vez que cinco empresas compiten por los mismos cerros, alguien ya hizo las cuentas.