La sesión del Senado convocada para este jueves quedó sin efecto por falta de quórum, luego de que senadores de La Libertad Avanza y algunos aliados evitaran ocupar sus bancas pese a encontrarse dentro del recinto. La decisión impidió el inicio del debate, cuyo primer punto era la discusión sobre los proyectos que impulsan la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La reunión estaba prevista para las 11:00 y, una vez transcurridos los 30 minutos reglamentarios, el presidente provisional de la Cámara, Bartolomé Abdala, levantó la sesión al constatar que apenas unos 20 legisladores figuraban registrados, muy por debajo de los 37 necesarios para habilitar el tratamiento.
El oficialismo evitó el debate sobre Adorni
Aunque había alrededor de 38 senadores oficialistas y aliados dentro del recinto, varios optaron por permanecer de pie y no ocupar sus escaños, evitando así que su presencia contara para el quórum. La propia Patricia Bullrich explicó la estrategia al señalar: «No quisimos sentarnos porque si ellos (el peronismo), que querían discutir la interpelación, no se sientan no nos vamos a sentar nosotros».
La decisión significó que el propio oficialismo dejara caer una sesión que había convocado para avanzar, entre otros temas, con el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada, iniciativa que contempla modificaciones al régimen vigente para la venta de tierras a extranjeros.
Según reconocieron desde el bloque libertario, permitir el inicio de la sesión implicaba abrir varias horas de debate político centradas en la situación de Adorni, cuya continuidad enfrenta cuestionamientos de la oposición y también de sectores dialoguistas.
El PRO cuestionó la maniobra y crecieron las sospechas
La caída de la sesión generó malestar en el PRO, donde algunos dirigentes interpretaron que existió un entendimiento tácito entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo para impedir que prosperara la discusión sobre la interpelación.
El senador Martín Goerling, autor de uno de los proyectos, sostuvo en la red social X: «Ni La Libertad Avanza ni el kirchnerismo dieron quórum para tratar nuestro proyecto de interpelación a Manuel Adorni. Vamos a seguir insistiendo para que los argentinos tengan las explicaciones que merecen».
En paralelo, Unión por la Patria también decidió no bajar al recinto. Desde ese espacio sostienen que la habilitación del tratamiento requería una mayoría simple de 37 votos y no los dos tercios que planteaba el oficialismo. José Mayans cuestionó la postura libertaria y afirmó que «tienen vergüenza de presentarse al recinto para hacer una interpretación tan torcida de la Constitución».
La discusión seguirá en comisión
Horas antes del frustrado encuentro, el oficialismo convocó a la Comisión de Asuntos Constitucionales para el próximo miércoles con el objetivo de comenzar allí el análisis de los proyectos de interpelación contra Adorni. La medida buscó ofrecer una salida institucional al conflicto y evitar que el debate se desarrollara directamente en el recinto.
Mientras tanto, distintos bloques advierten que la situación del jefe de Gabinete continúa condicionando la actividad legislativa. Desde la UCR señalaron que «la agenda legislativa del Senado no puede seguir paralizada por disputas políticas ajenas a las urgencias del país», aunque algunos de sus propios legisladores también evitaron aportar al quórum.
Con este escenario, la discusión sobre la continuidad de Adorni seguirá abierta y promete volver a ocupar el centro de la escena cuando los proyectos comiencen a tratarse en comisión la próxima semana.
La sesión del Senado convocada para este jueves fracasó por falta de quórum luego de que senadores de La Libertad Avanza evitaran ocupar sus bancas, pese a estar presentes en el recinto. La maniobra buscó impedir que avanzara el debate sobre los proyectos de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y generó cuestionamientos tanto del PRO como de la oposición.
Había senadores suficientes para arrancar la sesión. El problema fue que varios eligieron practicar el deporte legislativo de estar sin estar. Como cuando llegás al asado, saludás a todos, pero jurás que no comiste porque nunca tocaste la parrilla.
La escena tuvo algo de trámite público: la fila está hecha, el sistema funciona, los números cierran, pero alguien desenchufa la computadora justo cuando te toca el turno. El Senado quedó convertido en una versión institucional del cartel de «vuelva mañana», aunque todos ya estaban adentro.
La Libertad Avanza decidió no aportar el quórum para una sesión que el propio oficialismo había convocado. El motivo era evitar que las primeras horas quedaran monopolizadas por la discusión sobre la interpelación a Manuel Adorni, un tema que ya dejó de ser una incomodidad para transformarse en un agujero negro capaz de absorber cualquier otro proyecto que intente acercarse al recinto.
La explicación de Patricia Bullrich fue tan sencilla como reveladora: si el peronismo no se sentaba, ellos tampoco. Una lógica que convierte al Senado en un patio de escuela donde nadie quiere empezar el partido hasta que el otro equipo patee primero. Mientras tanto, los proyectos esperan como esas promociones del supermercado que vencen antes de que alguien alcance la góndola.
El PRO aprovechó para marcar distancia y habló de un posible entendimiento entre oficialismo y kirchnerismo. Unión por la Patria, por su parte, quedó descolocado por una jugada que le quitó la posibilidad de instalar el debate que buscaba. Todos acusaron a todos. Lo único que no apareció fue el quórum.
Ahora la discusión se trasladará a la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde el oficialismo intentará administrar los tiempos. Porque cuando una sesión termina antes de empezar, el calendario pasa a ser el principal aliado de la política. El Senado descubrió una nueva forma de sesionar: faltar estando presente.