La vicepresidenta Victoria Villarruel y la titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, mantuvieron un fuerte intercambio por WhatsApp en torno a la sesión convocada para debatir la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, iniciativa que el oficialismo considera estratégica dentro de su agenda legislativa.
Según trascendió, la discusión comenzó cuando Villarruel intentó postergar la sesión prevista para este jueves. La vicepresidenta planteó que, tras la clasificación de la Selección argentina a la final del Mundial, no era oportuno realizar el debate ese mismo día. Bullrich rechazó esa posibilidad y defendió la continuidad de la agenda parlamentaria.
La discusión por la ley de tierras
El intercambio rápidamente dejó de girar en torno al calendario legislativo y se centró en el contenido del proyecto. Villarruel cuestionó especialmente el capítulo referido a las tierras rurales y sostuvo que la iniciativa implicaba «vender el país», además de considerar que afectaba la integridad territorial.
Durante la conversación también afirmó que el Gobierno vive «en Narnia», cuestionó la situación económica y sostuvo que el oficialismo pretende «rifar» la Argentina mientras continúan cerrando pequeñas y medianas empresas.
Por su parte, Bullrich defendió el proyecto y aseguró que la iniciativa busca promover el desarrollo del país. Además, rechazó la interpretación de la vicepresidenta sobre la eventual venta de tierras y sostuvo que el objetivo de la reforma es impulsar inversiones sin comprometer la soberanía nacional.
El cruce escaló a lo personal
Con el correr de los mensajes, la discusión tomó un tono cada vez más duro. Bullrich le manifestó a Villarruel que, si no compartía el rumbo del Gobierno, debería renunciar a su cargo.
La vicepresidenta respondió recordando que también fue elegida por el voto popular y acusó a la dirigente oficialista de impulsar la iniciativa «por obsecuente». Luego llegaron los agravios personales, con referencias a Karina Milei y cuestionamientos cruzados sobre el recorrido político de ambas.
El intercambio concluyó con nuevas descalificaciones. Villarruel calificó a Bullrich como «parásito» y parte de la «casta», mientras que la jefa del bloque oficialista le respondió que nunca había pensado que fuera «tan mal educada».
Las diferencias sobre el proyecto
Más allá del tono de la conversación, el episodio volvió a poner de manifiesto las diferencias entre la vicepresidenta y el Gobierno respecto del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Desde el Poder Ejecutivo sostienen que la iniciativa no habilita la compra de tierras rurales por parte de Estados extranjeros, mantiene la prohibición para ese tipo de operaciones y establece mecanismos de control tanto provinciales como nacionales cuando intervienen empresas con participación estatal extranjera. Además, aseguran que se preserva el régimen especial para las zonas de seguridad de frontera.
La interpretación de Villarruel es distinta. La vicepresidenta considera que la reforma elimina restricciones vigentes y facilita la adquisición de tierras por parte de extranjeros, motivo por el cual expresó su rechazo al tratamiento del proyecto.
Una interna que sigue creciendo
En la Casa Rosada interpretan que la postura de Villarruel terminó coincidiendo con la estrategia de los bloques opositores que buscan demorar el tratamiento de la iniciativa, una lectura que incrementó el malestar dentro del oficialismo.
El episodio también volvió a reflejar el deterioro de la relación política entre la vicepresidenta y el presidente Javier Milei, así como la ausencia de diálogo fluido con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
En ese contexto, el Senado avanzará con el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, mientras el oficialismo intenta reunir el quórum necesario para otorgarle media sanción a uno de los proyectos centrales de su agenda legislativa.
La vicepresidenta Victoria Villarruel y la titular del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, protagonizaron un fuerte cruce por WhatsApp a raíz del intento de postergar la sesión convocada para debatir la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La discusión expuso nuevas diferencias entre la vicepresidenta y el Gobierno de Javier Milei sobre una iniciativa considerada prioritaria por la Casa Rosada.
Una sesión del Senado terminó pareciéndose más a un grupo de WhatsApp familiar que a una discusión parlamentaria. El disparador fue un proyecto de ley, pero en el camino aparecieron el Mundial, las Malvinas, Karina Milei, la «casta», Narnia y hasta consejos para renunciar.
Todo comenzó con una propuesta para postergar la sesión porque la Selección argentina acababa de clasificarse a la final del Mundial. Duró poco el clima futbolero. En cuestión de minutos el debate pasó de los festejos a la política, y de la política a una colección de mensajes que hicieron volar por el aire cualquier protocolo institucional.
La discusión de fondo fue la ley sobre la propiedad privada y el régimen de tierras rurales. Villarruel sostuvo que el proyecto pone en riesgo la integridad territorial y cuestionó que el oficialismo avance con la iniciativa. Bullrich defendió la reforma, negó que implique vender tierras argentinas y aseguró que el objetivo es impulsar el desarrollo del país. Hasta ahí, una diferencia política. Después llegaron los calificativos personales y el intercambio tomó la velocidad de una discusión que ya venía acumulando varios capítulos.
El episodio volvió a dejar en evidencia una relación que hace tiempo dejó de ser simplemente fría. La distancia entre Villarruel y la Casa Rosada ya no pasa únicamente por cuestiones de poder o funcionamiento interno, sino también por el contenido de proyectos considerados centrales para la gestión de Javier Milei.
Mientras tanto, el Senado se prepara para debatir una ley que ya consiguió algo antes de ser votada: profundizar una interna que parece tener más temporadas que una serie de streaming. Porque algunas leyes dividen opiniones. Otras dividen directamente al oficialismo.
El Congreso donde los proyectos llegan al recinto después de pasar primero por WhatsApp.