El equipo cerró la fase regular del Clausura el jueves 5 de noviembre. La opción de entrar a la Libertadores por la tabla anual también puede seguir abierta, pero depende de las posiciones definitivas y de las reasignaciones previstas por la AFA.
Qué plazas reparte la AFA para la Libertadores
El reglamento asigna seis plazas argentinas ordinarias para la Libertadores: una para cada campeón del Apertura, el Clausura y la Copa Argentina, y tres para los mejores de la tabla anual que no hayan clasificado por esos títulos.
Por eso, ganar el Clausura le daría a River una plaza para la Libertadores 2027. La tabla anual es otra vía posible, pero su alcance depende de cómo terminen las posiciones y de qué equipos ganen los torneos que entregan cupos.
Cómo se reasignan los lugares
Las seis plazas argentinas ordinarias para la Sudamericana corresponden a los mejores ubicados en la tabla anual que no hayan obtenido un lugar en la Libertadores. River ya aseguró al menos una plaza en ese torneo.
El reglamento de la AFA contempla distintas reasignaciones. Si el campeón del Apertura también gana el Clausura, la plaza de este último pasa al siguiente equipo que corresponda según la tabla anual. Si el ganador de la Copa Argentina ya obtuvo una plaza para la Libertadores por el Apertura o el Clausura, su lugar en la Copa Argentina se asigna al siguiente equipo de Primera mejor ubicado en esa competencia.
Además, un club argentino que gane la Libertadores o la Sudamericana de 2026 obtiene una plaza adicional para la Libertadores 2027. La AFA también establece cómo reasignar los cupos que ese equipo ya hubiera conseguido por otras vías.
La reglamentación de los torneos de Primera División 2026 define el reparto y las reasignaciones. La Libertadores 2027 comenzará en febrero y la Sudamericana, en marzo, según el calendario publicado por la AFA.
River aseguró una plaza en la Copa Sudamericana 2027 tras cerrar la fase regular del Clausura el jueves 5 de noviembre. Si gana el Clausura, también clasificará a la Libertadores. Además, la tabla anual puede abrirle otra vía, aunque su posición definitiva y las reasignaciones dependen de los resultados y campeones.
El simpatizante de River se acostó el jueves 5 de noviembre con taquicardia aritmética tras cerrar la fase regular del Clausura: la calculadora científica arrojó que el pasaporte para la Copa Sudamericana 2027 ya está sellado, aunque el alma reclame la Libertadores. En Núñez celebran el consuelo de viajar por el continente en marzo, mientras la parcialidad intenta descifrar si una consagración en el actual certamen les permitirá esquivar ese torneo secundario y meterse de lleno en la gran cita que comenzará en febrero.
El dilema no radica en el césped, sino en el laberinto cuántico diseñado en la calle Viamonte. La casa madre reparte seis boletos ordinarios para la máxima competencia continental: tres para los campeones del Apertura, el Clausura y la Copa Argentina, más otros tres cupos para los sobrevivientes mejor ubicados en la tabla anual. Para la institución millonaria, la vía directa es alzar el trofeo del Clausura; la alternativa es entregarse a las plegarias de la tabla acumulada, un tablero donde cada casillero depende de combinaciones matemáticas complejas y resultados ajenos.
La verdadera pesadilla reside en el protocolo de reasignaciones reglamentarias, redactado con el suspenso de una novela de espionaje. Si el monarca del Apertura repite vuelta olímpica en el Clausura, la plaza se corre al siguiente de la tabla anual; si el vencedor de la Copa Argentina ya tenía pasaje asegurado por liga, el premio consuelo salta al siguiente club de Primera en esa copa; y si un conjunto nacional conquista la Libertadores o la Sudamericana de 2026, se destraban cupos adicionales. En los pasillos del Monumental ya no se consultan esquemas tácticos, sino a los más avezados doctores en jurisprudencia deportiva.
