Facundo Leal, expresidente de ARSAT y extitular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), dejó el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza luego de que la Justicia Federal le concediera el arresto domiciliario. La medida fue dispuesta por el juez federal subrogante Sebastián Ramos, con el aval del fiscal Guillermo Marijuan, tras determinar que el Servicio Penitenciario Federal no contaba con un tratamiento adecuado para la severa dependencia a las drogas que presenta el exfuncionario.
Leal permanecerá detenido en un departamento del barrio porteño de Palermo, con tobillera electrónica y estrictas condiciones de control. La decisión judicial no modifica su situación procesal en las investigaciones que lo involucran por presuntas maniobras de corrupción durante su paso por ARSAT y ORSNA, ni por los estupefacientes encontrados durante uno de los allanamientos realizados en el marco de la causa.
El argumento médico y la postura del fiscal
El fiscal federal Guillermo Marijuan consideró que correspondía otorgar el beneficio luego de analizar la situación clínica del exfuncionario. En su dictamen sostuvo que la acusación por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización «luce endeble» y afirmó que «nos encontramos frente a una persona que tiene una adicción a los estupefacientes».
Marijuan también señaló que, hasta el momento, la investigación no habría acreditado una hipótesis de tráfico de drogas ni una cantidad de sustancias que permitiera sostener esa imputación. En ese sentido, indicó que si la acusación no logra fortalecerse con nuevas pruebas «tendrá que escogerse una figura penal más benigna, que contempla precisamente los casos».
La salida del penal se concretó luego de que el Cuerpo Médico Forense elaborara informes donde diagnosticó un cuadro de dependencia que requiere tratamiento interdisciplinario. Ante esa situación, el juez consultó al Servicio Penitenciario Federal sobre la posibilidad de incorporarlo a un Centro de Rehabilitación para Drogadependientes.
El organismo respondió que no podía incluirlo debido a las restricciones previstas para internos procesados por determinados delitos contemplados en la Ley de Estupefacientes. Esa respuesta fue uno de los elementos centrales para que Ramos autorizara el cambio de modalidad de detención.
La causa por corrupción y el hallazgo de dinero y drogas
La detención de Leal ocurrió el 28 de mayo, luego de una serie de allanamientos ordenados en una investigación por presuntas irregularidades en contrataciones de ARSAT. Los procedimientos se realizaron en propiedades ubicadas en Palermo y Mendoza.
Durante los operativos, los investigadores secuestraron más de 2,5 millones de dólares en efectivo, además de otras divisas extranjeras cuyo origen deberá ser justificado por el exfuncionario.
En uno de los domicilios allanados también fueron encontradas distintas sustancias estupefacientes, entre ellas ketamina, MDMA en cristal y pastillas, cocaína y elementos vinculados al consumo. Ese hallazgo derivó inicialmente en una imputación por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
La declaración indagatoria
Mientras permanecía detenido, Leal fue trasladado el 16 de julio desde Ezeiza para prestar declaración indagatoria ante el juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, en la causa que investiga presuntas irregularidades en contrataciones de ARSAT.
El exfuncionario decidió no responder preguntas y presentó un escrito en el que sostuvo que, durante su gestión como presidente de la empresa estatal, no intervenía en los procesos licitatorios que son investigados.
Su defensa, encabezada por el abogado Marcelo Rocchetti, había solicitado la prisión domiciliaria en Comodoro Py con base en los informes médicos que recomendaron un tratamiento especializado. Finalmente, el 23 de julio, tras el informe del Servicio Penitenciario Federal sobre la falta de un programa adecuado, el juez Sebastián Ramos autorizó que Leal dejara el penal de Ezeiza para continuar detenido en su domicilio de Palermo.
El ex presidente de ARSAT y extitular del ORSNA, Facundo Leal, dejó el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza para cumplir prisión domiciliaria en un departamento de Palermo. La Justicia Federal otorgó el beneficio tras informes médicos que acreditaron una severa adicción a las drogas y luego de que el Servicio Penitenciario Federal informara que no contaba con un tratamiento especializado.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Una tobillera electrónica, un departamento en Palermo y una causa con millones de dólares en efectivo: Facundo Leal cambió la celda de Ezeiza por la modalidad domiciliaria después de que la Justicia considerara que el sistema penitenciario no tenía la herramienta adecuada para tratar su problema de adicción.
La escena tiene una lógica tan particular que parece escrita por alguien que mezcló un expediente judicial con una temporada de una serie argentina: un exfuncionario de empresas estatales, dólares escondidos, sustancias secuestradas y una salida que no termina en libertad, sino en una especie de “modo vigilancia premium” con restricciones estrictas. Ni Netflix se animó a tanto guion administrativo.
El Servicio Penitenciario Federal informó que no podía incorporarlo a un programa especializado de rehabilitación por las condiciones procesales de la causa. La Justicia tomó ese informe y decidió que el tratamiento debía continuar fuera del penal, bajo control electrónico y con autorización judicial para cualquier salida médica.
Mientras la investigación sigue abierta por presuntas irregularidades en contrataciones y por los elementos encontrados durante los allanamientos, Leal dejó atrás los muros de Ezeiza para instalarse en Palermo. Un cambio de paisaje que no modifica la causa, pero sí transforma el escenario: de la puerta de una celda a la puerta de un departamento custodiado por tecnología.
La Justicia argentina tiene expedientes donde conviven millones de dólares, funcionarios, drogas y tobilleras como si fueran piezas de un rompecabezas armado en una mesa de oficina pública un lunes a primera hora. El país donde hasta la prisión domiciliaria necesita más trámites que abrir una cuenta bancaria.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Facundo Leal, expresidente de ARSAT y extitular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), dejó el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza luego de que la Justicia Federal le concediera el arresto domiciliario. La medida fue dispuesta por el juez federal subrogante Sebastián Ramos, con el aval del fiscal Guillermo Marijuan, tras determinar que el Servicio Penitenciario Federal no contaba con un tratamiento adecuado para la severa dependencia a las drogas que presenta el exfuncionario.
Leal permanecerá detenido en un departamento del barrio porteño de Palermo, con tobillera electrónica y estrictas condiciones de control. La decisión judicial no modifica su situación procesal en las investigaciones que lo involucran por presuntas maniobras de corrupción durante su paso por ARSAT y ORSNA, ni por los estupefacientes encontrados durante uno de los allanamientos realizados en el marco de la causa.
El argumento médico y la postura del fiscal
El fiscal federal Guillermo Marijuan consideró que correspondía otorgar el beneficio luego de analizar la situación clínica del exfuncionario. En su dictamen sostuvo que la acusación por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización «luce endeble» y afirmó que «nos encontramos frente a una persona que tiene una adicción a los estupefacientes».
Marijuan también señaló que, hasta el momento, la investigación no habría acreditado una hipótesis de tráfico de drogas ni una cantidad de sustancias que permitiera sostener esa imputación. En ese sentido, indicó que si la acusación no logra fortalecerse con nuevas pruebas «tendrá que escogerse una figura penal más benigna, que contempla precisamente los casos».
La salida del penal se concretó luego de que el Cuerpo Médico Forense elaborara informes donde diagnosticó un cuadro de dependencia que requiere tratamiento interdisciplinario. Ante esa situación, el juez consultó al Servicio Penitenciario Federal sobre la posibilidad de incorporarlo a un Centro de Rehabilitación para Drogadependientes.
El organismo respondió que no podía incluirlo debido a las restricciones previstas para internos procesados por determinados delitos contemplados en la Ley de Estupefacientes. Esa respuesta fue uno de los elementos centrales para que Ramos autorizara el cambio de modalidad de detención.
La causa por corrupción y el hallazgo de dinero y drogas
La detención de Leal ocurrió el 28 de mayo, luego de una serie de allanamientos ordenados en una investigación por presuntas irregularidades en contrataciones de ARSAT. Los procedimientos se realizaron en propiedades ubicadas en Palermo y Mendoza.
Durante los operativos, los investigadores secuestraron más de 2,5 millones de dólares en efectivo, además de otras divisas extranjeras cuyo origen deberá ser justificado por el exfuncionario.
En uno de los domicilios allanados también fueron encontradas distintas sustancias estupefacientes, entre ellas ketamina, MDMA en cristal y pastillas, cocaína y elementos vinculados al consumo. Ese hallazgo derivó inicialmente en una imputación por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
La declaración indagatoria
Mientras permanecía detenido, Leal fue trasladado el 16 de julio desde Ezeiza para prestar declaración indagatoria ante el juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, en la causa que investiga presuntas irregularidades en contrataciones de ARSAT.
El exfuncionario decidió no responder preguntas y presentó un escrito en el que sostuvo que, durante su gestión como presidente de la empresa estatal, no intervenía en los procesos licitatorios que son investigados.
Su defensa, encabezada por el abogado Marcelo Rocchetti, había solicitado la prisión domiciliaria en Comodoro Py con base en los informes médicos que recomendaron un tratamiento especializado. Finalmente, el 23 de julio, tras el informe del Servicio Penitenciario Federal sobre la falta de un programa adecuado, el juez Sebastián Ramos autorizó que Leal dejara el penal de Ezeiza para continuar detenido en su domicilio de Palermo.
El ex presidente de ARSAT y extitular del ORSNA, Facundo Leal, dejó el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza para cumplir prisión domiciliaria en un departamento de Palermo. La Justicia Federal otorgó el beneficio tras informes médicos que acreditaron una severa adicción a las drogas y luego de que el Servicio Penitenciario Federal informara que no contaba con un tratamiento especializado.
Una tobillera electrónica, un departamento en Palermo y una causa con millones de dólares en efectivo: Facundo Leal cambió la celda de Ezeiza por la modalidad domiciliaria después de que la Justicia considerara que el sistema penitenciario no tenía la herramienta adecuada para tratar su problema de adicción.
La escena tiene una lógica tan particular que parece escrita por alguien que mezcló un expediente judicial con una temporada de una serie argentina: un exfuncionario de empresas estatales, dólares escondidos, sustancias secuestradas y una salida que no termina en libertad, sino en una especie de “modo vigilancia premium” con restricciones estrictas. Ni Netflix se animó a tanto guion administrativo.
El Servicio Penitenciario Federal informó que no podía incorporarlo a un programa especializado de rehabilitación por las condiciones procesales de la causa. La Justicia tomó ese informe y decidió que el tratamiento debía continuar fuera del penal, bajo control electrónico y con autorización judicial para cualquier salida médica.
Mientras la investigación sigue abierta por presuntas irregularidades en contrataciones y por los elementos encontrados durante los allanamientos, Leal dejó atrás los muros de Ezeiza para instalarse en Palermo. Un cambio de paisaje que no modifica la causa, pero sí transforma el escenario: de la puerta de una celda a la puerta de un departamento custodiado por tecnología.
La Justicia argentina tiene expedientes donde conviven millones de dólares, funcionarios, drogas y tobilleras como si fueran piezas de un rompecabezas armado en una mesa de oficina pública un lunes a primera hora. El país donde hasta la prisión domiciliaria necesita más trámites que abrir una cuenta bancaria.