El rescate de cuatro trabajadores que permanecieron aislados durante cuatro días y tres noches por una intensa tormenta de nieve en la puna de Catamarca abrió cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad de Río Tinto, empresa operadora del proyecto de litio Fénix, en Antofagasta de la Sierra.
Los mineros quedaron varados en una zona ubicada a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, con caminos bloqueados por importantes acumulaciones de nieve y temperaturas que descendieron hasta valores cercanos a los 24 grados bajo cero. Los cuatro fueron encontrados con vida durante la mañana del miércoles, luego de un amplio operativo.
La denuncia de la esposa de uno de los trabajadores
Horas después del rescate, Vilma Carrizo, esposa de uno de los operarios, responsabilizó a la compañía por no haber adoptado las medidas necesarias para prevenir la emergencia y cuestionó la demora de la asistencia.
La mujer relató que el domingo por la noche recibió una llamada procedente de un teléfono satelital y que, inicialmente, creyó que podía tratarse de un intento de estafa.
“Pensé que era una estafa. De tanta insistencia, atendí y era él pidiendo que no le corte porque no tenía comunicación con la empresa”, relató.
Carrizo aseguró que comunicó de inmediato la situación a un responsable de la minera y recibió la promesa de que se pondría en marcha un operativo. Sin embargo, al día siguiente su esposo volvió a contactarla y le informó que las máquinas de auxilio todavía no habían llegado.
Ante la falta de asistencia, el trabajador y uno de sus compañeros decidieron abandonar el vehículo para intentar encontrar refugio o localizar una máquina que, según les habían indicado, avanzaba hacia el sector.
“Por supervivencia, salió a buscar una máquina que supuestamente iba en esa dirección”, explicó Carrizo.
Los otros dos operarios permanecieron dentro de la camioneta. Según los relatos de los rescatistas, uno de los trabajadores que salió a pie debió enterrarse parcialmente en la nieve durante las noches para protegerse del viento y evitar una hipotermia.
Un operativo entre caminos bloqueados y temperaturas extremas
El rescate se concretó después de varias jornadas de trabajo en caminos cubiertos por acumulaciones de nieve que alcanzaban los dos metros y registraban niveles superiores en algunos sectores.
Del operativo participaron Bomberos Voluntarios de Santa María, fuerzas de seguridad, personal de Protección Civil, organismos provinciales, el municipio, empresas mineras y baqueanos de la zona.
Los equipos localizaron primero la camioneta en la que permanecían dos de los trabajadores. Poco después encontraron a los otros dos operarios a pocos kilómetros de distancia.
Los socorristas calificaron el desenlace como “un milagro”, debido al tiempo de exposición, la altura, la falta de alimentos y agua y las temperaturas extremas que debieron soportar los trabajadores.
Uno de los mineros fue trasladado para recibir atención médica por las lesiones provocadas por el frío.
“Tiene congelamiento de miembros internos que le impide apoyar sus pies”, lamentó Carrizo sobre el estado de salud de su esposo.
La mujer sostuvo que los trabajadores permanecieron sin comunicación directa con la empresa durante las horas más críticas y cuestionó la decisión de mantener las operaciones pese a las condiciones meteorológicas.
Carrizo apuntó contra Río Tinto por decidir “seguir operando pese a las inclemencias climáticas” y reclamó la aplicación de protocolos de “invierno y de alerta temprana” por parte de las empresas y las autoridades provinciales y municipales.
“Trabajar con 15 grados bajo cero no es humano para nadie, sobrevivieron tres días a la intemperie refugiados en un vehículo” expresó y continuó diciendo: “Me gustaría saber qué van decir las mineras como justificación”.
AOMA pidió explicaciones y Jalil anunció una investigación
El secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina en Catamarca, Gustavo Molina, confirmó que los cuatro trabajadores fueron puestos bajo observación médica después del rescate.
El dirigente indicó que el gremio evalúa solicitar explicaciones formales a la empresa sobre las circunstancias en las que los mineros quedaron aislados y la demora registrada en el operativo de asistencia.
AOMA también reclamó que se investigue el cumplimiento de los protocolos de seguridad, debido a que existían alertas previas sobre la llegada del temporal a la zona minera.
Por su parte, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, evitó anticipar responsabilidades y aseguró que el episodio será revisado por las autoridades provinciales.
“Vamos a tener una investigación de lo sucedido”, indicó.
El caso volvió a instalar el debate sobre las condiciones laborales y los sistemas de prevención en los emprendimientos mineros de alta montaña, donde las bajas temperaturas, la altura, el viento blanco y el aislamiento pueden transformar rápidamente una dificultad operativa en una emergencia mortal.
Cuatro trabajadores mineros fueron rescatados con vida después de permanecer cuatro días aislados por una tormenta de nieve en la puna catamarqueña. Tras el operativo, familiares y AOMA reclamaron explicaciones a Río Tinto por la demora del auxilio y exigieron protocolos de invierno, mientras el Gobierno provincial anunció una investigación.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En la puna catamarqueña, cuatro trabajadores sobrevivieron durante días a temperaturas extremas, caminos sepultados y un temporal capaz de convertir una camioneta en una cápsula de supervivencia. Mientras ellos buscaban refugio, señal y una posibilidad concreta de regresar con vida, los protocolos empresariales parecieron tomar una ruta alternativa, probablemente menos nevada y bastante más confortable.
La emergencia había sido comunicada mediante un teléfono satelital, ese artefacto que en una operación minera debería servir para activar inmediatamente un rescate y no para iniciar una competencia administrativa destinada a descubrir quién recibió el aviso. Vilma Carrizo atendió pensando que se trataba de una estafa y terminó comprobando que la llamada era real, aunque la respuesta prometida por la empresa parecía pertenecer al terreno de la ficción.
Dos trabajadores permanecieron dentro de la camioneta y otros dos salieron a buscar ayuda a pie, una decisión tomada cuando esperar comenzaba a ser tan peligroso como internarse en la tormenta. Uno de ellos debió enterrarse parcialmente en la nieve durante las noches para conservar temperatura. El trabajador aplicó conocimientos de supervivencia; la estructura preventiva, en cambio, aparentemente estaba realizando una capacitación a distancia.
El rescate terminó con vida, pero el desenlace no convierte la secuencia anterior en una historia tranquilizadora. Que cuatro personas regresen después de soportar frío extremo puede ser considerado un milagro por los rescatistas. Que una actividad desarrollada a más de 4.000 metros dependa de milagros para completar un turno debería figurar, como mínimo, entre los asuntos pendientes de cualquier protocolo serio.
Ahora habrá pedidos de informes, investigaciones y discusiones sobre responsabilidades. Es el momento institucional en el que todos descubren que el invierno existe, que la nieve puede bloquear caminos y que trabajar en la Puna exige algo más que maquinaria, litio y presentaciones corporativas sobre seguridad. Los trabajadores sobrevivieron al temporal; resta saber si las explicaciones lograrán sobrevivir a las preguntas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El rescate de cuatro trabajadores que permanecieron aislados durante cuatro días y tres noches por una intensa tormenta de nieve en la puna de Catamarca abrió cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad de Río Tinto, empresa operadora del proyecto de litio Fénix, en Antofagasta de la Sierra.
Los mineros quedaron varados en una zona ubicada a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, con caminos bloqueados por importantes acumulaciones de nieve y temperaturas que descendieron hasta valores cercanos a los 24 grados bajo cero. Los cuatro fueron encontrados con vida durante la mañana del miércoles, luego de un amplio operativo.
La denuncia de la esposa de uno de los trabajadores
Horas después del rescate, Vilma Carrizo, esposa de uno de los operarios, responsabilizó a la compañía por no haber adoptado las medidas necesarias para prevenir la emergencia y cuestionó la demora de la asistencia.
La mujer relató que el domingo por la noche recibió una llamada procedente de un teléfono satelital y que, inicialmente, creyó que podía tratarse de un intento de estafa.
“Pensé que era una estafa. De tanta insistencia, atendí y era él pidiendo que no le corte porque no tenía comunicación con la empresa”, relató.
Carrizo aseguró que comunicó de inmediato la situación a un responsable de la minera y recibió la promesa de que se pondría en marcha un operativo. Sin embargo, al día siguiente su esposo volvió a contactarla y le informó que las máquinas de auxilio todavía no habían llegado.
Ante la falta de asistencia, el trabajador y uno de sus compañeros decidieron abandonar el vehículo para intentar encontrar refugio o localizar una máquina que, según les habían indicado, avanzaba hacia el sector.
“Por supervivencia, salió a buscar una máquina que supuestamente iba en esa dirección”, explicó Carrizo.
Los otros dos operarios permanecieron dentro de la camioneta. Según los relatos de los rescatistas, uno de los trabajadores que salió a pie debió enterrarse parcialmente en la nieve durante las noches para protegerse del viento y evitar una hipotermia.
Un operativo entre caminos bloqueados y temperaturas extremas
El rescate se concretó después de varias jornadas de trabajo en caminos cubiertos por acumulaciones de nieve que alcanzaban los dos metros y registraban niveles superiores en algunos sectores.
Del operativo participaron Bomberos Voluntarios de Santa María, fuerzas de seguridad, personal de Protección Civil, organismos provinciales, el municipio, empresas mineras y baqueanos de la zona.
Los equipos localizaron primero la camioneta en la que permanecían dos de los trabajadores. Poco después encontraron a los otros dos operarios a pocos kilómetros de distancia.
Los socorristas calificaron el desenlace como “un milagro”, debido al tiempo de exposición, la altura, la falta de alimentos y agua y las temperaturas extremas que debieron soportar los trabajadores.
Uno de los mineros fue trasladado para recibir atención médica por las lesiones provocadas por el frío.
“Tiene congelamiento de miembros internos que le impide apoyar sus pies”, lamentó Carrizo sobre el estado de salud de su esposo.
La mujer sostuvo que los trabajadores permanecieron sin comunicación directa con la empresa durante las horas más críticas y cuestionó la decisión de mantener las operaciones pese a las condiciones meteorológicas.
Carrizo apuntó contra Río Tinto por decidir “seguir operando pese a las inclemencias climáticas” y reclamó la aplicación de protocolos de “invierno y de alerta temprana” por parte de las empresas y las autoridades provinciales y municipales.
“Trabajar con 15 grados bajo cero no es humano para nadie, sobrevivieron tres días a la intemperie refugiados en un vehículo” expresó y continuó diciendo: “Me gustaría saber qué van decir las mineras como justificación”.
AOMA pidió explicaciones y Jalil anunció una investigación
El secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina en Catamarca, Gustavo Molina, confirmó que los cuatro trabajadores fueron puestos bajo observación médica después del rescate.
El dirigente indicó que el gremio evalúa solicitar explicaciones formales a la empresa sobre las circunstancias en las que los mineros quedaron aislados y la demora registrada en el operativo de asistencia.
AOMA también reclamó que se investigue el cumplimiento de los protocolos de seguridad, debido a que existían alertas previas sobre la llegada del temporal a la zona minera.
Por su parte, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, evitó anticipar responsabilidades y aseguró que el episodio será revisado por las autoridades provinciales.
“Vamos a tener una investigación de lo sucedido”, indicó.
El caso volvió a instalar el debate sobre las condiciones laborales y los sistemas de prevención en los emprendimientos mineros de alta montaña, donde las bajas temperaturas, la altura, el viento blanco y el aislamiento pueden transformar rápidamente una dificultad operativa en una emergencia mortal.
Cuatro trabajadores mineros fueron rescatados con vida después de permanecer cuatro días aislados por una tormenta de nieve en la puna catamarqueña. Tras el operativo, familiares y AOMA reclamaron explicaciones a Río Tinto por la demora del auxilio y exigieron protocolos de invierno, mientras el Gobierno provincial anunció una investigación.
En la puna catamarqueña, cuatro trabajadores sobrevivieron durante días a temperaturas extremas, caminos sepultados y un temporal capaz de convertir una camioneta en una cápsula de supervivencia. Mientras ellos buscaban refugio, señal y una posibilidad concreta de regresar con vida, los protocolos empresariales parecieron tomar una ruta alternativa, probablemente menos nevada y bastante más confortable.
La emergencia había sido comunicada mediante un teléfono satelital, ese artefacto que en una operación minera debería servir para activar inmediatamente un rescate y no para iniciar una competencia administrativa destinada a descubrir quién recibió el aviso. Vilma Carrizo atendió pensando que se trataba de una estafa y terminó comprobando que la llamada era real, aunque la respuesta prometida por la empresa parecía pertenecer al terreno de la ficción.
Dos trabajadores permanecieron dentro de la camioneta y otros dos salieron a buscar ayuda a pie, una decisión tomada cuando esperar comenzaba a ser tan peligroso como internarse en la tormenta. Uno de ellos debió enterrarse parcialmente en la nieve durante las noches para conservar temperatura. El trabajador aplicó conocimientos de supervivencia; la estructura preventiva, en cambio, aparentemente estaba realizando una capacitación a distancia.
El rescate terminó con vida, pero el desenlace no convierte la secuencia anterior en una historia tranquilizadora. Que cuatro personas regresen después de soportar frío extremo puede ser considerado un milagro por los rescatistas. Que una actividad desarrollada a más de 4.000 metros dependa de milagros para completar un turno debería figurar, como mínimo, entre los asuntos pendientes de cualquier protocolo serio.
Ahora habrá pedidos de informes, investigaciones y discusiones sobre responsabilidades. Es el momento institucional en el que todos descubren que el invierno existe, que la nieve puede bloquear caminos y que trabajar en la Puna exige algo más que maquinaria, litio y presentaciones corporativas sobre seguridad. Los trabajadores sobrevivieron al temporal; resta saber si las explicaciones lograrán sobrevivir a las preguntas.