El mercado financiero recibió este martes una señal inesperada del Banco Central (BCRA): la autoridad monetaria no compró divisas y puso fin a una racha de 135 jornadas financieras consecutivas acumulando dólares, en una rueda atravesada por versiones sobre posibles maniobras oficiales destinadas a contener la presión alcista sobre el tipo de cambio.
La interrupción se produjo, además, durante la visita de Kristalina Georgieva al país y después de que la directora del FMI recomendara expresamente a Santiago Bausili mantener las compras de dólares.
La acumulación de reservas venía cumpliendo un papel central para reforzar la posición del BCRA y colaborar con el Tesoro frente a sus vencimientos de deuda. En lo que va del año, la entidad compró u$s13.132 millones, a un promedio de u$s1.876 millones mensuales, un ritmo superior a los requerimientos planteados por el FMI.
Entre los analistas todavía no existe consenso respecto de si la interrupción responde a una demanda excepcional del sector privado o si constituye la primera señal de un cambio de tendencia.
Las sospechas sobre una intervención oficial
Las primeras señales de una jornada fuera de lo habitual aparecieron desde temprano. El mercado registró una demanda superior a la acostumbrada y posturas vendedoras que impedían que el dólar oficial superara los $1.500. Esa dinámica alimentó inicialmente las sospechas sobre una eventual venta de divisas por parte del Central.
Sin embargo, los indicios observados por los analistas apuntaron hacia otro mecanismo de intervención: las posiciones oficiales en el mercado de futuros y la venta de bonos «dólar linked». Se trata de una situación similar a la registrada un mes atrás, cuando los inversores buscaron impulsar el tipo de cambio ante un vencimiento de bonos.
El BCRA y la tasa del dólar futuro
Otro dato que llamó la atención fue el nivel de las tasas implícitas en los contratos del mercado de futuros A3 -ex Rofex-. Para la posición de julio, la tasa cayó al 8,12% nominal anual, con un tipo de cambio pactado en $1.499 para fin de mes.
Esta tasa representa el costo de la cobertura que utiliza un inversor para protegerse frente a una devaluación inesperada. Cuando ese costo resulta bajo frente al rendimiento disponible en instrumentos denominados en pesos, aumenta el incentivo para desprenderse de dólares, colocar los pesos a tasa y, simultáneamente, contratar una cobertura cambiaria.
La diferencia entre el rendimiento obtenido en pesos y el costo de esa cobertura constituye lo que en la jerga financiera se denomina «tasa sintética». Si el BCRA influye para reducir la tasa implícita de los futuros, el mercado puede responder vendiendo dólares en el segmento spot, colocando posteriormente los pesos obtenidos y tomando cobertura en A3.
Ese mecanismo puede contribuir a contener o incluso reducir la cotización del dólar sin necesidad de que la autoridad monetaria venda directamente reservas.
La pulseada con los bonistas
El volumen de cobertura también mostró un incremento significativo. El mercado de futuros alcanzó los 4,3 millones de contratos abiertos, un 35% más que el mes anterior, una señal de mayor demanda de protección frente al riesgo cambiario.
Los analistas vinculan este comportamiento con el próximo vencimiento de un remanente importante de bonos en pesos emitidos por el Tesoro y ajustados según la cotización del dólar.
Este martes quedó determinada la cotización que se utilizará para convertir esos bonos y establecer cuántos pesos recibirán sus tenedores. En este escenario suele producirse una «pulseada» entre los inversores, interesados en impulsar al alza el tipo de cambio, y el BCRA, que busca contener su precio.
La estrategia también puede facilitarle al Tesoro la licitación prevista para el miércoles, en la que intentará refinanciar los compromisos y colocar una nueva serie de instrumentos entre los inversores.
Los vencimientos totales ascienden a $8,4 billones. Entre los títulos que ofrecerá Luis Caputo aparece un nuevo bono dual, que permitirá optar entre la tasa Tamar o el dólar linked. El instrumento apunta a ofrecer cobertura tanto frente al riesgo inflacionario como ante una eventual variación del tipo de cambio.
El Banco Central interrumpió una racha de 135 jornadas financieras consecutivas con compras de divisas, tras no sumar dólares en una rueda marcada por una mayor demanda privada. En el mercado surgieron versiones sobre una posible intervención oficial mediante futuros y bonos dólar linked para contener el tipo de cambio, mientras el Tesoro enfrenta vencimientos por $8,4 billones.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
135 jornadas comprando dólares y, de pronto, cero. El Banco Central cortó una racha que ya parecía más estable que el trámite para renovar el DNI y dejó al mercado mirando la pantalla como quien descubre que la promoción tenía letra chica.
La pausa llegó, además, con Kristalina Georgieva en el país y después de que la directora del FMI recomendara expresamente seguir acumulando divisas. Una coordinación temporal comparable con llevar el auto al lavadero cinco minutos antes de una tormenta.
Pero el verdadero espectáculo apareció en los futuros. Las tasas implícitas quedaron fuertemente negativas y la posición de julio cayó al 8,12% nominal anual, con un dólar pactado en $1.499 para fin de mes. En términos financieros: cubrirse frente a una devaluación quedó suficientemente barato como para que los pesos recuperaran, por unas horas, el atractivo de una heladera en enero.
La sospecha del mercado es que el Central estaría usando futuros y bonos dólar linked para contener la presión sin vender reservas directamente. No sería una novedad: cuando el costo de cubrirse baja y las tasas en pesos ofrecen una diferencia conveniente, aparecen inversores dispuestos a vender dólares, colocar los pesos y contratar el seguro cambiario. Ingeniería financiera con más pasos que un trámite que exige fotocopia del DNI para demostrar que llevaste el DNI.
El contexto tampoco ayuda a la tranquilidad: hay 4,3 millones de contratos abiertos en futuros, un 35% más que el mes anterior, mientras se aproxima un vencimiento importante de títulos vinculados al dólar. Los inversores quieren una cotización; el Central, otra. El mercado argentino descubrió hace tiempo que incluso el precio de una moneda puede convertirse en una pulseada.
Y detrás aparece el Tesoro, que debe afrontar vencimientos por $8,4 billones y necesita conseguir que buena parte de esos pesos vuelva a los bonos. Para eso ofrecerá, entre otros instrumentos, un nuevo título dual que permite optar entre tasa Tamar o dólar linked: inflación por una puerta, devaluación por la otra y el inversor eligiendo salida de emergencia.
Después de 135 ruedas de tranquilidad estadística, alcanzó un cero para que todos volvieran a mirar el dólar.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El mercado financiero recibió este martes una señal inesperada del Banco Central (BCRA): la autoridad monetaria no compró divisas y puso fin a una racha de 135 jornadas financieras consecutivas acumulando dólares, en una rueda atravesada por versiones sobre posibles maniobras oficiales destinadas a contener la presión alcista sobre el tipo de cambio.
La interrupción se produjo, además, durante la visita de Kristalina Georgieva al país y después de que la directora del FMI recomendara expresamente a Santiago Bausili mantener las compras de dólares.
La acumulación de reservas venía cumpliendo un papel central para reforzar la posición del BCRA y colaborar con el Tesoro frente a sus vencimientos de deuda. En lo que va del año, la entidad compró u$s13.132 millones, a un promedio de u$s1.876 millones mensuales, un ritmo superior a los requerimientos planteados por el FMI.
Entre los analistas todavía no existe consenso respecto de si la interrupción responde a una demanda excepcional del sector privado o si constituye la primera señal de un cambio de tendencia.
Las sospechas sobre una intervención oficial
Las primeras señales de una jornada fuera de lo habitual aparecieron desde temprano. El mercado registró una demanda superior a la acostumbrada y posturas vendedoras que impedían que el dólar oficial superara los $1.500. Esa dinámica alimentó inicialmente las sospechas sobre una eventual venta de divisas por parte del Central.
Sin embargo, los indicios observados por los analistas apuntaron hacia otro mecanismo de intervención: las posiciones oficiales en el mercado de futuros y la venta de bonos «dólar linked». Se trata de una situación similar a la registrada un mes atrás, cuando los inversores buscaron impulsar el tipo de cambio ante un vencimiento de bonos.
El BCRA y la tasa del dólar futuro
Otro dato que llamó la atención fue el nivel de las tasas implícitas en los contratos del mercado de futuros A3 -ex Rofex-. Para la posición de julio, la tasa cayó al 8,12% nominal anual, con un tipo de cambio pactado en $1.499 para fin de mes.
Esta tasa representa el costo de la cobertura que utiliza un inversor para protegerse frente a una devaluación inesperada. Cuando ese costo resulta bajo frente al rendimiento disponible en instrumentos denominados en pesos, aumenta el incentivo para desprenderse de dólares, colocar los pesos a tasa y, simultáneamente, contratar una cobertura cambiaria.
La diferencia entre el rendimiento obtenido en pesos y el costo de esa cobertura constituye lo que en la jerga financiera se denomina «tasa sintética». Si el BCRA influye para reducir la tasa implícita de los futuros, el mercado puede responder vendiendo dólares en el segmento spot, colocando posteriormente los pesos obtenidos y tomando cobertura en A3.
Ese mecanismo puede contribuir a contener o incluso reducir la cotización del dólar sin necesidad de que la autoridad monetaria venda directamente reservas.
La pulseada con los bonistas
El volumen de cobertura también mostró un incremento significativo. El mercado de futuros alcanzó los 4,3 millones de contratos abiertos, un 35% más que el mes anterior, una señal de mayor demanda de protección frente al riesgo cambiario.
Los analistas vinculan este comportamiento con el próximo vencimiento de un remanente importante de bonos en pesos emitidos por el Tesoro y ajustados según la cotización del dólar.
Este martes quedó determinada la cotización que se utilizará para convertir esos bonos y establecer cuántos pesos recibirán sus tenedores. En este escenario suele producirse una «pulseada» entre los inversores, interesados en impulsar al alza el tipo de cambio, y el BCRA, que busca contener su precio.
La estrategia también puede facilitarle al Tesoro la licitación prevista para el miércoles, en la que intentará refinanciar los compromisos y colocar una nueva serie de instrumentos entre los inversores.
Los vencimientos totales ascienden a $8,4 billones. Entre los títulos que ofrecerá Luis Caputo aparece un nuevo bono dual, que permitirá optar entre la tasa Tamar o el dólar linked. El instrumento apunta a ofrecer cobertura tanto frente al riesgo inflacionario como ante una eventual variación del tipo de cambio.
El Banco Central interrumpió una racha de 135 jornadas financieras consecutivas con compras de divisas, tras no sumar dólares en una rueda marcada por una mayor demanda privada. En el mercado surgieron versiones sobre una posible intervención oficial mediante futuros y bonos dólar linked para contener el tipo de cambio, mientras el Tesoro enfrenta vencimientos por $8,4 billones.
135 jornadas comprando dólares y, de pronto, cero. El Banco Central cortó una racha que ya parecía más estable que el trámite para renovar el DNI y dejó al mercado mirando la pantalla como quien descubre que la promoción tenía letra chica.
La pausa llegó, además, con Kristalina Georgieva en el país y después de que la directora del FMI recomendara expresamente seguir acumulando divisas. Una coordinación temporal comparable con llevar el auto al lavadero cinco minutos antes de una tormenta.
Pero el verdadero espectáculo apareció en los futuros. Las tasas implícitas quedaron fuertemente negativas y la posición de julio cayó al 8,12% nominal anual, con un dólar pactado en $1.499 para fin de mes. En términos financieros: cubrirse frente a una devaluación quedó suficientemente barato como para que los pesos recuperaran, por unas horas, el atractivo de una heladera en enero.
La sospecha del mercado es que el Central estaría usando futuros y bonos dólar linked para contener la presión sin vender reservas directamente. No sería una novedad: cuando el costo de cubrirse baja y las tasas en pesos ofrecen una diferencia conveniente, aparecen inversores dispuestos a vender dólares, colocar los pesos y contratar el seguro cambiario. Ingeniería financiera con más pasos que un trámite que exige fotocopia del DNI para demostrar que llevaste el DNI.
El contexto tampoco ayuda a la tranquilidad: hay 4,3 millones de contratos abiertos en futuros, un 35% más que el mes anterior, mientras se aproxima un vencimiento importante de títulos vinculados al dólar. Los inversores quieren una cotización; el Central, otra. El mercado argentino descubrió hace tiempo que incluso el precio de una moneda puede convertirse en una pulseada.
Y detrás aparece el Tesoro, que debe afrontar vencimientos por $8,4 billones y necesita conseguir que buena parte de esos pesos vuelva a los bonos. Para eso ofrecerá, entre otros instrumentos, un nuevo título dual que permite optar entre tasa Tamar o dólar linked: inflación por una puerta, devaluación por la otra y el inversor eligiendo salida de emergencia.
Después de 135 ruedas de tranquilidad estadística, alcanzó un cero para que todos volvieran a mirar el dólar.