Javier Milei ratificó que se tomará tiempo para definir los candidatos que propondrá para cubrir las dos vacantes existentes en la Corte Suprema de Justicia. El Presidente evitó establecer plazos y aseguró que realizará las nominaciones «cuando llegue el momento que considere apropiado».
En una entrevista radial, Milei explicó que actualmente analiza más de cinco nombres y que revisa sus antecedentes, trabajos, contribuciones y fallos antes de avanzar con una decisión.
«Estoy estudiando sus trabajos, contribuciones y fallos. Me estoy tomando un trabajo profundo, mientras que el ministro Juan Bautista Mahiques sigue con la tarea de solucionar los problemas de las vacantes (de jueces y fiscales) que están pendientes en la Justicia», señaló el mandatario.
Una decisión atravesada por el antecedente del Senado
El jefe de Estado evitó confirmar si las postulaciones podrían concretarse durante este año y remarcó que se trata de una decisión institucional de gran importancia.
«Es una decisión muy fuerte, muy importante institucionalmente, que requiere de un trabajo serio», sostuvo Milei al referirse al proceso de selección.
Las definiciones del Presidente llegan después del rechazo del Senado a sus anteriores candidatos para integrar el máximo tribunal: Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Ambos nombres habían sido impulsados por el Ejecutivo, pero sus pliegos finalmente no lograron la aprobación legislativa.
Actualmente, la Corte Suprema está integrada por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, luego de las salidas de Juan Carlos Maqueda y Elena Highton, que dejaron dos lugares vacantes.
El Gobierno busca evitar otro revés político
El proceso anterior generó una fuerte tensión política dentro del oficialismo. La estrategia de buscar apoyos legislativos durante el tratamiento de los pliegos no consiguió los consensos necesarios y terminó con el rechazo de ambas propuestas en el Senado.
El Gobierno había intentado avanzar incluso con una designación por decreto, pero la maniobra generó cuestionamientos políticos y judiciales. García-Mansilla llegó a asumir en el cargo, mientras que Lijo no aceptó hacerlo porque no renunció previamente a su juzgado federal.
Tras ese episodio, el Ejecutivo modificó su estrategia y decidió avanzar con mayor cautela. Según Milei, la prioridad ahora es realizar una evaluación exhaustiva de los candidatos antes de enviar nuevas propuestas al Senado.
En paralelo, el ministro Juan Bautista Mahiques trabaja en la cobertura de otras vacantes judiciales, mientras la Casa Rosada busca definir una nueva fórmula que permita completar la integración del máximo tribunal.
El presidente Javier Milei confirmó que no apurará la designación de los candidatos para cubrir las dos vacantes de la Corte Suprema. Aseguró que analiza más de cinco nombres y que realizará las propuestas cuando considere que sea el momento adecuado, luego del rechazo del Senado a sus anteriores postulaciones.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La Corte Suprema tiene dos sillas vacías y Javier Milei decidió no correr para llenarlas. El Presidente analiza nombres, revisa antecedentes y mantiene la lapicera guardada, como quien tiene la llave de una puerta importante pero todavía está mirando si la cerradura funciona.
Después del tropiezo con los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, el Gobierno eligió bajar la velocidad. La estrategia ahora parece menos parecida a una carrera de Fórmula 1 y más a un trámite de registro civil: papeles, paciencia y una fila que nadie quiere admitir que existe.
Milei asegura que estudia más de cinco candidatos y que la decisión requiere un trabajo profundo. Mientras tanto, la Corte continúa funcionando con tres integrantes, esperando que el Ejecutivo encuentre nombres que puedan atravesar la siempre complicada aduana política del Senado.
La experiencia anterior dejó una marca en la Casa Rosada. Los votos que parecían aparecer en la negociación terminaron evaporándose y el oficialismo descubrió que en el Congreso las mayorías no se compran con discurso: vienen con acuerdos, llamados y una paciencia que cotiza más que el dólar.
La Corte espera nuevos jueces. El Gobierno espera el momento indicado. Y el Senado espera que nadie le pida resolver una ecuación sin todos los números sobre la mesa.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Javier Milei ratificó que se tomará tiempo para definir los candidatos que propondrá para cubrir las dos vacantes existentes en la Corte Suprema de Justicia. El Presidente evitó establecer plazos y aseguró que realizará las nominaciones «cuando llegue el momento que considere apropiado».
En una entrevista radial, Milei explicó que actualmente analiza más de cinco nombres y que revisa sus antecedentes, trabajos, contribuciones y fallos antes de avanzar con una decisión.
«Estoy estudiando sus trabajos, contribuciones y fallos. Me estoy tomando un trabajo profundo, mientras que el ministro Juan Bautista Mahiques sigue con la tarea de solucionar los problemas de las vacantes (de jueces y fiscales) que están pendientes en la Justicia», señaló el mandatario.
Una decisión atravesada por el antecedente del Senado
El jefe de Estado evitó confirmar si las postulaciones podrían concretarse durante este año y remarcó que se trata de una decisión institucional de gran importancia.
«Es una decisión muy fuerte, muy importante institucionalmente, que requiere de un trabajo serio», sostuvo Milei al referirse al proceso de selección.
Las definiciones del Presidente llegan después del rechazo del Senado a sus anteriores candidatos para integrar el máximo tribunal: Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Ambos nombres habían sido impulsados por el Ejecutivo, pero sus pliegos finalmente no lograron la aprobación legislativa.
Actualmente, la Corte Suprema está integrada por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, luego de las salidas de Juan Carlos Maqueda y Elena Highton, que dejaron dos lugares vacantes.
El Gobierno busca evitar otro revés político
El proceso anterior generó una fuerte tensión política dentro del oficialismo. La estrategia de buscar apoyos legislativos durante el tratamiento de los pliegos no consiguió los consensos necesarios y terminó con el rechazo de ambas propuestas en el Senado.
El Gobierno había intentado avanzar incluso con una designación por decreto, pero la maniobra generó cuestionamientos políticos y judiciales. García-Mansilla llegó a asumir en el cargo, mientras que Lijo no aceptó hacerlo porque no renunció previamente a su juzgado federal.
Tras ese episodio, el Ejecutivo modificó su estrategia y decidió avanzar con mayor cautela. Según Milei, la prioridad ahora es realizar una evaluación exhaustiva de los candidatos antes de enviar nuevas propuestas al Senado.
En paralelo, el ministro Juan Bautista Mahiques trabaja en la cobertura de otras vacantes judiciales, mientras la Casa Rosada busca definir una nueva fórmula que permita completar la integración del máximo tribunal.
El presidente Javier Milei confirmó que no apurará la designación de los candidatos para cubrir las dos vacantes de la Corte Suprema. Aseguró que analiza más de cinco nombres y que realizará las propuestas cuando considere que sea el momento adecuado, luego del rechazo del Senado a sus anteriores postulaciones.
La Corte Suprema tiene dos sillas vacías y Javier Milei decidió no correr para llenarlas. El Presidente analiza nombres, revisa antecedentes y mantiene la lapicera guardada, como quien tiene la llave de una puerta importante pero todavía está mirando si la cerradura funciona.
Después del tropiezo con los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, el Gobierno eligió bajar la velocidad. La estrategia ahora parece menos parecida a una carrera de Fórmula 1 y más a un trámite de registro civil: papeles, paciencia y una fila que nadie quiere admitir que existe.
Milei asegura que estudia más de cinco candidatos y que la decisión requiere un trabajo profundo. Mientras tanto, la Corte continúa funcionando con tres integrantes, esperando que el Ejecutivo encuentre nombres que puedan atravesar la siempre complicada aduana política del Senado.
La experiencia anterior dejó una marca en la Casa Rosada. Los votos que parecían aparecer en la negociación terminaron evaporándose y el oficialismo descubrió que en el Congreso las mayorías no se compran con discurso: vienen con acuerdos, llamados y una paciencia que cotiza más que el dólar.
La Corte espera nuevos jueces. El Gobierno espera el momento indicado. Y el Senado espera que nadie le pida resolver una ecuación sin todos los números sobre la mesa.