El Congreso redujo su planta de personal en más de 2.600 trabajadores durante los últimos dos años y medio, una caída del 25% respecto de la dotación existente al cierre de 2023. La reducción se dio en el marco de la política de ajuste del gasto impulsada por el Gobierno nacional y alcanzó tanto a la Cámara de Diputados como al Senado.
Según los datos relevados sobre ambas cámaras, el Poder Legislativo pasó de contar con 10.275 agentes a 7.657 empleados. Aunque Diputados mantiene una cantidad de legisladores muy superior al Senado —257 frente a 72 senadores—, ambas cámaras terminaron con estructuras de personal similares.
El recorte en Diputados
En la Cámara baja, la disminución alcanzó a 1.457 trabajadores, lo que representa una reducción del 28% de la planta. El ajuste se concentró principalmente en los contratos de locación de servicios, que bajaron cerca de un 80%, y en la planta transitoria, integrada por asesores y colaboradores de los legisladores, que cayó un 39%.
La planta permanente fue la única modalidad que registró un incremento, con 70 cargos más respecto de 2023. Desde la presidencia de la Cámara, encabezada por Martín Menem, señalaron que durante el primer año de gestión se alcanzó un ahorro de $7.000 millones mediante la reducción de personal, la eliminación de cargos jerárquicos y la venta de vehículos oficiales.
Las autoridades indicaron además que la continuidad del presupuesto prorrogado y la asignación de partidas por debajo de la inflación obligaron a sostener una política de reducción de gastos durante los años siguientes.
Actualmente, cerca de cuatro de cada diez empleados de Diputados cumplen tareas vinculadas a los bloques políticos. El resto se distribuye entre comisiones, áreas de seguridad, servicios generales y dependencias administrativas.
La Cámara también modificó la información pública disponible sobre su personal y dejó de detallar la vinculación de cada agente con legisladores o bloques. Según las autoridades, la decisión busca adaptarse a los cambios frecuentes en la conformación política y preservar la trayectoria laboral del personal permanente.
La reducción en el Senado
En la Cámara alta, la baja fue de 1.161 empleados, equivalente a un recorte del 23% respecto de 2023. A diferencia de Diputados, la reducción alcanzó a todas las modalidades de contratación: personal permanente, transitorio y contratado.
Desde la presidencia del Senado, a cargo de Victoria Villarruel, explicaron que las bajas respondieron a jubilaciones, retiros anticipados y renuncias. Además, destacaron un ahorro acumulado de $27.000 millones durante la actual gestión.
Mientras la estructura de empleados se redujo, las remuneraciones de los legisladores continúan actualizándose. Actualmente, los diputados perciben una dieta cercana a $6,1 millones brutos mensuales, mientras que los senadores superan los $12,2 millones, debido al mecanismo que vincula sus aumentos con las paritarias del personal legislativo.
El Congreso redujo su planta de empleados en más de 2.600 personas durante los últimos dos años y medio, en el marco de la política de ajuste del Gobierno nacional. Diputados y el Senado pasaron de 10.275 agentes a 7.657, una baja del 25% respecto de diciembre de 2023, con recortes principalmente en contratos y plantas transitorias.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
2.618 empleados menos en el Congreso. La motosierra llegó al edificio donde sobran pasillos, faltan cafés y cada recorte necesita una conferencia de prensa para explicar que una tijera también puede tener épica.
La estructura legislativa pasó de parecer un shopping con oficinas a una administración más flaca, aunque todavía con suficientes despachos para que cualquiera que busque un trámite sienta que entró a un laberinto de la AFIP con moquette. El ajuste bajó contratos y cargos políticos, como quien limpia el baúl de un Renault 12 después de años de guardar cosas que “algún día van a servir”.
En Diputados desaparecieron principalmente contratos de locación de servicios y puestos transitorios, mientras la planta permanente tuvo una curiosa excepción: creció. Es decir, la puerta giratoria cerró para algunos, pero encontró una ventana abierta para otros.
Desde la conducción de la Cámara baja aseguran que el recorte permitió ahorrar miles de millones y que la reducción forma parte de una política de ordenamiento del gasto. En el Senado también hubo una poda importante, con bajas atribuidas a jubilaciones, retiros anticipados y renuncias.
El Congreso quedó más chico en cantidad de empleados, pero mantiene una vieja tradición argentina: discutir el tamaño del Estado mientras todos calculan cuánto espacio ocupa cada escritorio. La motosierra cortó ramas, pero el árbol sigue dando sombra.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Congreso redujo su planta de personal en más de 2.600 trabajadores durante los últimos dos años y medio, una caída del 25% respecto de la dotación existente al cierre de 2023. La reducción se dio en el marco de la política de ajuste del gasto impulsada por el Gobierno nacional y alcanzó tanto a la Cámara de Diputados como al Senado.
Según los datos relevados sobre ambas cámaras, el Poder Legislativo pasó de contar con 10.275 agentes a 7.657 empleados. Aunque Diputados mantiene una cantidad de legisladores muy superior al Senado —257 frente a 72 senadores—, ambas cámaras terminaron con estructuras de personal similares.
El recorte en Diputados
En la Cámara baja, la disminución alcanzó a 1.457 trabajadores, lo que representa una reducción del 28% de la planta. El ajuste se concentró principalmente en los contratos de locación de servicios, que bajaron cerca de un 80%, y en la planta transitoria, integrada por asesores y colaboradores de los legisladores, que cayó un 39%.
La planta permanente fue la única modalidad que registró un incremento, con 70 cargos más respecto de 2023. Desde la presidencia de la Cámara, encabezada por Martín Menem, señalaron que durante el primer año de gestión se alcanzó un ahorro de $7.000 millones mediante la reducción de personal, la eliminación de cargos jerárquicos y la venta de vehículos oficiales.
Las autoridades indicaron además que la continuidad del presupuesto prorrogado y la asignación de partidas por debajo de la inflación obligaron a sostener una política de reducción de gastos durante los años siguientes.
Actualmente, cerca de cuatro de cada diez empleados de Diputados cumplen tareas vinculadas a los bloques políticos. El resto se distribuye entre comisiones, áreas de seguridad, servicios generales y dependencias administrativas.
La Cámara también modificó la información pública disponible sobre su personal y dejó de detallar la vinculación de cada agente con legisladores o bloques. Según las autoridades, la decisión busca adaptarse a los cambios frecuentes en la conformación política y preservar la trayectoria laboral del personal permanente.
La reducción en el Senado
En la Cámara alta, la baja fue de 1.161 empleados, equivalente a un recorte del 23% respecto de 2023. A diferencia de Diputados, la reducción alcanzó a todas las modalidades de contratación: personal permanente, transitorio y contratado.
Desde la presidencia del Senado, a cargo de Victoria Villarruel, explicaron que las bajas respondieron a jubilaciones, retiros anticipados y renuncias. Además, destacaron un ahorro acumulado de $27.000 millones durante la actual gestión.
Mientras la estructura de empleados se redujo, las remuneraciones de los legisladores continúan actualizándose. Actualmente, los diputados perciben una dieta cercana a $6,1 millones brutos mensuales, mientras que los senadores superan los $12,2 millones, debido al mecanismo que vincula sus aumentos con las paritarias del personal legislativo.
El Congreso redujo su planta de empleados en más de 2.600 personas durante los últimos dos años y medio, en el marco de la política de ajuste del Gobierno nacional. Diputados y el Senado pasaron de 10.275 agentes a 7.657, una baja del 25% respecto de diciembre de 2023, con recortes principalmente en contratos y plantas transitorias.
2.618 empleados menos en el Congreso. La motosierra llegó al edificio donde sobran pasillos, faltan cafés y cada recorte necesita una conferencia de prensa para explicar que una tijera también puede tener épica.
La estructura legislativa pasó de parecer un shopping con oficinas a una administración más flaca, aunque todavía con suficientes despachos para que cualquiera que busque un trámite sienta que entró a un laberinto de la AFIP con moquette. El ajuste bajó contratos y cargos políticos, como quien limpia el baúl de un Renault 12 después de años de guardar cosas que “algún día van a servir”.
En Diputados desaparecieron principalmente contratos de locación de servicios y puestos transitorios, mientras la planta permanente tuvo una curiosa excepción: creció. Es decir, la puerta giratoria cerró para algunos, pero encontró una ventana abierta para otros.
Desde la conducción de la Cámara baja aseguran que el recorte permitió ahorrar miles de millones y que la reducción forma parte de una política de ordenamiento del gasto. En el Senado también hubo una poda importante, con bajas atribuidas a jubilaciones, retiros anticipados y renuncias.
El Congreso quedó más chico en cantidad de empleados, pero mantiene una vieja tradición argentina: discutir el tamaño del Estado mientras todos calculan cuánto espacio ocupa cada escritorio. La motosierra cortó ramas, pero el árbol sigue dando sombra.