La esclavitud que nadie quiere mirar: más de 800 víctimas de trata en Argentina

Redacción Cuyo News
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La trata de personas sigue siendo una de las formas de criminalidad organizada más difíciles de detectar en Argentina. Lejos de la imagen asociada a secuestros o traslados clandestinos, este delito suele comenzar con una propuesta laboral, una promesa de vivienda, una relación afectiva o un contacto aparentemente confiable a través de redes sociales.

De acuerdo con datos oficiales, durante 2025 fueron rescatadas o asistidas 807 personas en procedimientos vinculados con la trata. Del total, 742 eran mayores de edad, 65 menores y 639 tenían nacionalidad argentina. En paralelo, la Línea 145 recibió 2.200 denuncias y brindó 2.237 orientaciones a personas que consultaron por situaciones sospechosas.

Las estadísticas también muestran que entre enero y junio de 2026 otras 369 personas fueron rescatadas o asistidas, mientras se registraron 1.369 denuncias. Sin embargo, las autoridades advierten que estos números representan únicamente los casos identificados y no reflejan la totalidad de las víctimas que permanecen bajo explotación.

Un delito que no necesita secuestrar para existir

La legislación argentina define la trata de personas como el ofrecimiento, captación, traslado, recepción o alojamiento de personas con fines de explotación, tanto dentro del país como a nivel internacional.

La normativa establece que no es necesario que exista un secuestro ni un traslado entre provincias o países para que el delito se configure. La explotación puede desarrollarse en viviendas particulares, establecimientos rurales, talleres textiles, comercios, obras de construcción o locales nocturnos.

Además, desde la sanción de la Ley 26.842, el consentimiento inicial de la víctima no exime de responsabilidad a los explotadores. Aceptar una oferta de empleo o un viaje no implica aceptar situaciones de violencia, amenazas, trabajo forzado, abuso o privación de la libertad.

Las dos principales formas de explotación

Según los datos de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), la explotación sexual concentró el 66,7% de las sentencias dictadas durante 2024. En estos casos, las víctimas son sometidas mediante violencia, engaños, dependencia económica, amenazas o retención de documentos y dinero.

La explotación laboral, por su parte, representó el 30,6% de las condenas. Puede presentarse en actividades rurales, talleres textiles, construcción, comercios o trabajo doméstico, y suele manifestarse mediante jornadas excesivas, salarios retenidos, alojamiento obligatorio en el lugar de trabajo, endeudamiento, retención de documentación o la imposibilidad de abandonar el establecimiento.

Las autoridades remarcan que estas situaciones no siempre son evidentes. En muchos casos, el control sobre la víctima se ejerce mediante la dependencia económica, el aislamiento o el miedo, sin necesidad de mantenerla físicamente encadenada.

Las redes sociales también forman parte del problema

Las plataformas digitales se convirtieron en uno de los canales utilizados para captar potenciales víctimas. Ofertas laborales inexistentes, propuestas de castings, promesas de viajes, alojamiento gratuito o falsas relaciones sentimentales suelen ser algunos de los mecanismos empleados para generar confianza.

Si bien la existencia de una oferta publicada en internet no implica por sí sola un delito, las autoridades recomiendan prestar atención cuando se prometen ingresos desproporcionados, no se identifica claramente al empleador, se exige viajar de inmediato, se ofrecen traslados sin contrato, se solicita entregar documentos personales o se impide mantener contacto con familiares.

Muchas denuncias, pocas condenas

Durante 2024 se registraron 26 condenas por trata de personas y otras 10 por delitos relacionados, con un total de 56 personas condenadas, según estadísticas de PROTEX.

La diferencia entre la cantidad de denuncias y las condenas refleja tanto la complejidad de las investigaciones como las dificultades para demostrar judicialmente este tipo de delitos, que suelen aprovechar la informalidad laboral, la vulnerabilidad económica y el temor de las víctimas para mantenerse ocultos.

Cómo denunciar

La Línea 145 funciona las 24 horas, es gratuita, anónima y recibe denuncias desde cualquier punto del país. También cuenta con atención mediante WhatsApp en el número +54 9 11 2189-5495.

No es necesario ser la víctima para realizar una denuncia. Cualquier persona que observe una situación compatible con trata de personas puede comunicarse con la línea. En caso de una emergencia inmediata, corresponde llamar al 911.

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