El Colegio San Francisco de Asís puso en marcha el proyecto «Escuela sin pantallas», una iniciativa que restringe el uso de teléfonos celulares durante toda la jornada escolar con el objetivo de fortalecer la concentración en las aulas y promover una mayor interacción entre los estudiantes.
La medida establece que los alumnos podrán ingresar al establecimiento con sus dispositivos, pero deberán mantenerlos apagados y guardados en sus mochilas desde el inicio de la jornada hasta el horario de salida. Durante la primera hora de clases, docentes y preceptores verificarán que la disposición se cumpla.
Una apuesta por la convivencia y la atención
La directora de la institución, Leticia Monla García, explicó que la iniciativa forma parte de un trabajo sostenido basado en la pedagogía del cuidado, con el propósito de priorizar las relaciones humanas, el acompañamiento de los alumnos y la calidad de los procesos de aprendizaje.
Según indicó, uno de los principales fundamentos de la decisión es el impacto que el uso excesivo de pantallas puede generar sobre los procesos cognitivos de niños y adolescentes. Además, sostuvo que el proyecto busca recuperar los vínculos entre los estudiantes, especialmente durante los recreos, donde era habitual observar grupos reunidos físicamente, pero concentrados en sus teléfonos.
Los primeros cambios observados
De acuerdo con la directora, desde la implementación de la medida comenzaron a registrarse recreos con mayor participación, diálogo y juegos compartidos, favoreciendo espacios de convivencia entre los alumnos.
Respecto de la comunicación con las familias, explicó que cualquier situación será canalizada a través de la institución. Si un estudiante necesita comunicarse con sus padres o presenta algún inconveniente de salud, será el colegio el encargado de realizar el llamado correspondiente.
Del mismo modo, cuando una familia necesite contactarse con un alumno durante el horario escolar, deberá hacerlo mediante la escuela.
Tecnología con un uso equilibrado
Monla García aclaró que la institución no busca eliminar el uso de la tecnología, ya que el establecimiento continúa utilizando plataformas digitales para distintas actividades académicas. No obstante, consideró necesario promover un equilibrio que permita recuperar la atención, mejorar la convivencia y reducir la dependencia de las pantallas durante la jornada escolar.
Finalmente, destacó que el Colegio San Francisco de Asís se ubica entre las primeras instituciones educativas de San Juan en implementar una política de estas características y expresó su expectativa de que otras escuelas, tanto de gestión pública como privada, analicen iniciativas similares para fortalecer los vínculos entre los estudiantes y mejorar los espacios de aprendizaje.
El Colegio San Francisco de Asís, en San Juan, implementó el proyecto «Escuela sin pantallas», que restringe el uso de teléfonos celulares durante toda la jornada escolar. Los estudiantes pueden ingresar con sus dispositivos, pero deben mantenerlos apagados y guardados hasta la salida. La iniciativa busca fortalecer la concentración, la convivencia y los vínculos entre los alumnos.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Ocho horas sin celular. Para algunos adolescentes, la noticia puede sonar más desafiante que una evaluación sorpresa de Matemática. Sin embargo, en el Colegio San Francisco de Asís la medida ya empezó a regir y el teléfono pasó de compañero inseparable a pasajero silencioso dentro de la mochila.
La propuesta se llama «Escuela sin pantallas» y parte de una idea bastante simple, aunque hoy parezca revolucionaria: que los recreos vuelvan a tener conversaciones, juegos y miradas levantadas. Durante años, muchas escuelas vieron patios llenos de estudiantes compartiendo el mismo espacio físico, pero cada uno encerrado en la pantalla como si estuviera esperando un colectivo distinto.
El proyecto no plantea una cruzada contra la tecnología ni propone volver a la época en que la única notificación era que sonara el timbre del recreo. Los celulares pueden ingresar al establecimiento, pero permanecen apagados y guardados hasta el final de la jornada. La diferencia está en que la atención deja de competir, cada pocos segundos, contra un video, un mensaje o una aplicación diseñada para que nadie quiera soltarla.
Desde la institución aseguran que los primeros cambios ya comenzaron a aparecer. Recreos con más diálogo, grupos jugando y estudiantes que vuelven a interactuar sin necesidad de enviarse un mensaje estando a dos metros de distancia. Parece una escena cotidiana, pero en tiempos donde hasta el silencio viene con vibración, recuperar una charla cara a cara termina siendo casi una innovación educativa.
Las familias también deberán adaptarse. Si surge una urgencia, la comunicación pasará por el colegio y no directamente por el teléfono del estudiante. La tecnología sigue estando disponible para las actividades pedagógicas, pero deja de ocupar el centro de cada momento del día. A veces el verdadero modo avión no está en el celular. Está en la costumbre.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Colegio San Francisco de Asís puso en marcha el proyecto «Escuela sin pantallas», una iniciativa que restringe el uso de teléfonos celulares durante toda la jornada escolar con el objetivo de fortalecer la concentración en las aulas y promover una mayor interacción entre los estudiantes.
La medida establece que los alumnos podrán ingresar al establecimiento con sus dispositivos, pero deberán mantenerlos apagados y guardados en sus mochilas desde el inicio de la jornada hasta el horario de salida. Durante la primera hora de clases, docentes y preceptores verificarán que la disposición se cumpla.
Una apuesta por la convivencia y la atención
La directora de la institución, Leticia Monla García, explicó que la iniciativa forma parte de un trabajo sostenido basado en la pedagogía del cuidado, con el propósito de priorizar las relaciones humanas, el acompañamiento de los alumnos y la calidad de los procesos de aprendizaje.
Según indicó, uno de los principales fundamentos de la decisión es el impacto que el uso excesivo de pantallas puede generar sobre los procesos cognitivos de niños y adolescentes. Además, sostuvo que el proyecto busca recuperar los vínculos entre los estudiantes, especialmente durante los recreos, donde era habitual observar grupos reunidos físicamente, pero concentrados en sus teléfonos.
Los primeros cambios observados
De acuerdo con la directora, desde la implementación de la medida comenzaron a registrarse recreos con mayor participación, diálogo y juegos compartidos, favoreciendo espacios de convivencia entre los alumnos.
Respecto de la comunicación con las familias, explicó que cualquier situación será canalizada a través de la institución. Si un estudiante necesita comunicarse con sus padres o presenta algún inconveniente de salud, será el colegio el encargado de realizar el llamado correspondiente.
Del mismo modo, cuando una familia necesite contactarse con un alumno durante el horario escolar, deberá hacerlo mediante la escuela.
Tecnología con un uso equilibrado
Monla García aclaró que la institución no busca eliminar el uso de la tecnología, ya que el establecimiento continúa utilizando plataformas digitales para distintas actividades académicas. No obstante, consideró necesario promover un equilibrio que permita recuperar la atención, mejorar la convivencia y reducir la dependencia de las pantallas durante la jornada escolar.
Finalmente, destacó que el Colegio San Francisco de Asís se ubica entre las primeras instituciones educativas de San Juan en implementar una política de estas características y expresó su expectativa de que otras escuelas, tanto de gestión pública como privada, analicen iniciativas similares para fortalecer los vínculos entre los estudiantes y mejorar los espacios de aprendizaje.
El Colegio San Francisco de Asís, en San Juan, implementó el proyecto «Escuela sin pantallas», que restringe el uso de teléfonos celulares durante toda la jornada escolar. Los estudiantes pueden ingresar con sus dispositivos, pero deben mantenerlos apagados y guardados hasta la salida. La iniciativa busca fortalecer la concentración, la convivencia y los vínculos entre los alumnos.
Ocho horas sin celular. Para algunos adolescentes, la noticia puede sonar más desafiante que una evaluación sorpresa de Matemática. Sin embargo, en el Colegio San Francisco de Asís la medida ya empezó a regir y el teléfono pasó de compañero inseparable a pasajero silencioso dentro de la mochila.
La propuesta se llama «Escuela sin pantallas» y parte de una idea bastante simple, aunque hoy parezca revolucionaria: que los recreos vuelvan a tener conversaciones, juegos y miradas levantadas. Durante años, muchas escuelas vieron patios llenos de estudiantes compartiendo el mismo espacio físico, pero cada uno encerrado en la pantalla como si estuviera esperando un colectivo distinto.
El proyecto no plantea una cruzada contra la tecnología ni propone volver a la época en que la única notificación era que sonara el timbre del recreo. Los celulares pueden ingresar al establecimiento, pero permanecen apagados y guardados hasta el final de la jornada. La diferencia está en que la atención deja de competir, cada pocos segundos, contra un video, un mensaje o una aplicación diseñada para que nadie quiera soltarla.
Desde la institución aseguran que los primeros cambios ya comenzaron a aparecer. Recreos con más diálogo, grupos jugando y estudiantes que vuelven a interactuar sin necesidad de enviarse un mensaje estando a dos metros de distancia. Parece una escena cotidiana, pero en tiempos donde hasta el silencio viene con vibración, recuperar una charla cara a cara termina siendo casi una innovación educativa.
Las familias también deberán adaptarse. Si surge una urgencia, la comunicación pasará por el colegio y no directamente por el teléfono del estudiante. La tecnología sigue estando disponible para las actividades pedagógicas, pero deja de ocupar el centro de cada momento del día. A veces el verdadero modo avión no está en el celular. Está en la costumbre.