El informe elaborado por el perito de parte que representa a víctimas de la tragedia del Skatepark determinó que el siniestro vial se habría originado por el desprendimiento de una pieza que dejó fuera de funcionamiento el sistema de dirección del interno 173 de la Empresa 25 de Mayo, que prestaba servicio para la Línea 532.
El hecho provocó la muerte de una joven de 18 años y lesiones graves a otras seis personas. Una de las víctimas continúa internada.
“En base a lo informado hasta el momento se establece que el estado general del rodado es malo y que al momento de la inspección, independientemente de la avería que presenta en el sistema de dirección, la unidad no se encontraba apta para el servicio”, concluyó Gustavo Eduardo Hollmann, licenciado en Accidentología y Prevención Vial.
El especialista fue convocado por el abogado Maximiliano Orsini, representante de familiares de la víctima fatal y de varios de los heridos en la causa iniciada contra el conductor del colectivo, acusado de homicidio culposo y lesiones culposas.
La falla que habría provocado la pérdida de control
El peritaje fue realizado sobre un ómnibus Mercedes Benz 1418, que permanece en el parque de secuestros municipal. La unidad salió de la calzada en Boulevard Peralta Ramos, entre Rivadavia y San Martín, avanzó por la calle interna y luego ingresó en la dársena donde decenas de personas esperaban colectivos.
Durante la inspección, el especialista comprobó que el sistema de dirección hidráulica respondía correctamente. Según el informe, “no se detectan huelgos ni juego excesivo” y “al girar el volante la respuesta en la caja de dirección es inmediata”.
Sin embargo, en la conexión posterior de la barra longitudinal se observó que la misma “se encuentra sin su extremo posterior y no tiene el perno de la abrazadera de ajuste de la barra”.
“Observándose la presencia de suciedad en la base de la cabeza del perno y/o tuerca de ajuste”, señaló el documento. También indicó: “Sobre el extremo de la barra se aprecia limpieza de suciedad y brillo del material de esta, lo que indica que la abrazadera de ajuste se encontraba floja y tenía libertad de movimiento como para causar tal limpieza en dicha zona”.
El perito consideró que esas características constituyen un indicio de que “la falla de debería a una falla en el ajuste de la abrazadera. El extremo se encuentra colocado en la mangueta de la rueda delantera izquierda de la unidad”.
Además, constató que las estrías de regulación del extremo posterior presentaban signos de desgaste reciente y que habían sido barridas por el roce producido al desprenderse la pieza de la barra longitudinal.
“La falla que sufrió la unidad impide por completo la capacidad de maniobra de dirección de la unidad al encontrarse desconectado el volante con las ruedas delanteras”, concluyó el especialista.
Problemas en el sistema de frenos
La inspección también incluyó una revisión del sistema de frenos con el motor en funcionamiento. “Transcurridos unos minutos, el manómetro de presión del sistema se escucha que la válvula de descarga libera aire a la atmosfera, pero el manómetro permanece sin registro”, detalló el informe.
Ante esta situación, el perito concluyó que “el sistema de frenos, en su conjunto, no se encuentra apto para el servicio dado que el conductor de la unidad no posee registro alguno de la presión de aire que posee el sistema y consecuentemente, tampoco puede realizar ningún tipo de verificación de seguridad del sistema desde el puesto de conducción”.
Otros desperfectos detectados
El análisis incorporó otros daños y deficiencias en la unidad, que había afrontado recientemente una Verificación Técnica Vehicular con resultado inicial de rechazo, aunque después logró superar el control y obtuvo la aprobación.
Entre los puntos señalados se encuentran el mal estado del cinturón de seguridad, que presentaba indicios de no haber sido utilizado durante un período prolongado, y la inestabilidad del asiento del conductor.
Las conclusiones del peritaje serán incorporadas a la causa judicial que busca determinar las responsabilidades por el estado del vehículo y por las condiciones en las que la unidad se encontraba prestando el servicio al momento de la tragedia.
Un peritaje de parte determinó que el colectivo involucrado en la tragedia del Skatepark no estaba apto para circular y habría perdido completamente la dirección por una falla en el ajuste de una abrazadera. El siniestro, ocurrido en Mar del Plata, provocó la muerte de una joven de 18 años y heridas graves a otras seis personas.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El interno 173 de la Empresa 25 de Mayo había superado una Verificación Técnica Vehicular después de un rechazo previo, pero el peritaje posterior describió un colectivo cuya lista de desperfectos parecía competir en extensión con el recorrido completo de la Línea 532. Dirección desconectada, indicador de presión sin respuesta, cinturón deteriorado y asiento inestable: un catálogo mecánico que difícilmente pueda confundirse con la definición de transporte seguro.
La pieza clave del sistema de dirección se habría desprendido porque una abrazadera estaba floja. No se trató de una tecnología experimental ni de una falla imposible de anticipar, sino de uno de esos componentes discretos que sostienen la civilización mientras nadie los controla. Cuando dejan de hacerlo, la física emite su propio dictamen, generalmente más rápido que cualquier oficina administrativa.
El informe sostiene que el desperfecto dejó al volante completamente desconectado de las ruedas delanteras. En términos técnicos, el conductor podía girarlo; en términos prácticos, el colectivo había decidido no participar de la maniobra. La unidad continuó su trayectoria fuera de la calzada y terminó en una dársena donde decenas de personas aguardaban el transporte público, sin imaginar que aquella espera incluía una prueba extrema de los sistemas de fiscalización.
El vehículo también presentaba problemas en el control de la presión de los frenos, pese a haber atravesado el circuito de revisión correspondiente. La VTV primero lo rechazó y después lo aprobó, una secuencia burocrática que ahora deberá explicar cómo un colectivo puede pasar del casillero “no apto” al de “habilitado” sin que desaparezcan las condiciones que luego fueron descriptas como peligrosas.
La tragedia dejó una joven fallecida, seis personas gravemente heridas y una investigación penal que deberá establecer responsabilidades. El humor, en este caso, solo puede apuntar hacia los controles que fallaron, los tornillos que nadie ajustó y los papeles que parecieron funcionar con mayor precisión que el propio colectivo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El informe elaborado por el perito de parte que representa a víctimas de la tragedia del Skatepark determinó que el siniestro vial se habría originado por el desprendimiento de una pieza que dejó fuera de funcionamiento el sistema de dirección del interno 173 de la Empresa 25 de Mayo, que prestaba servicio para la Línea 532.
El hecho provocó la muerte de una joven de 18 años y lesiones graves a otras seis personas. Una de las víctimas continúa internada.
“En base a lo informado hasta el momento se establece que el estado general del rodado es malo y que al momento de la inspección, independientemente de la avería que presenta en el sistema de dirección, la unidad no se encontraba apta para el servicio”, concluyó Gustavo Eduardo Hollmann, licenciado en Accidentología y Prevención Vial.
El especialista fue convocado por el abogado Maximiliano Orsini, representante de familiares de la víctima fatal y de varios de los heridos en la causa iniciada contra el conductor del colectivo, acusado de homicidio culposo y lesiones culposas.
La falla que habría provocado la pérdida de control
El peritaje fue realizado sobre un ómnibus Mercedes Benz 1418, que permanece en el parque de secuestros municipal. La unidad salió de la calzada en Boulevard Peralta Ramos, entre Rivadavia y San Martín, avanzó por la calle interna y luego ingresó en la dársena donde decenas de personas esperaban colectivos.
Durante la inspección, el especialista comprobó que el sistema de dirección hidráulica respondía correctamente. Según el informe, “no se detectan huelgos ni juego excesivo” y “al girar el volante la respuesta en la caja de dirección es inmediata”.
Sin embargo, en la conexión posterior de la barra longitudinal se observó que la misma “se encuentra sin su extremo posterior y no tiene el perno de la abrazadera de ajuste de la barra”.
“Observándose la presencia de suciedad en la base de la cabeza del perno y/o tuerca de ajuste”, señaló el documento. También indicó: “Sobre el extremo de la barra se aprecia limpieza de suciedad y brillo del material de esta, lo que indica que la abrazadera de ajuste se encontraba floja y tenía libertad de movimiento como para causar tal limpieza en dicha zona”.
El perito consideró que esas características constituyen un indicio de que “la falla de debería a una falla en el ajuste de la abrazadera. El extremo se encuentra colocado en la mangueta de la rueda delantera izquierda de la unidad”.
Además, constató que las estrías de regulación del extremo posterior presentaban signos de desgaste reciente y que habían sido barridas por el roce producido al desprenderse la pieza de la barra longitudinal.
“La falla que sufrió la unidad impide por completo la capacidad de maniobra de dirección de la unidad al encontrarse desconectado el volante con las ruedas delanteras”, concluyó el especialista.
Problemas en el sistema de frenos
La inspección también incluyó una revisión del sistema de frenos con el motor en funcionamiento. “Transcurridos unos minutos, el manómetro de presión del sistema se escucha que la válvula de descarga libera aire a la atmosfera, pero el manómetro permanece sin registro”, detalló el informe.
Ante esta situación, el perito concluyó que “el sistema de frenos, en su conjunto, no se encuentra apto para el servicio dado que el conductor de la unidad no posee registro alguno de la presión de aire que posee el sistema y consecuentemente, tampoco puede realizar ningún tipo de verificación de seguridad del sistema desde el puesto de conducción”.
Otros desperfectos detectados
El análisis incorporó otros daños y deficiencias en la unidad, que había afrontado recientemente una Verificación Técnica Vehicular con resultado inicial de rechazo, aunque después logró superar el control y obtuvo la aprobación.
Entre los puntos señalados se encuentran el mal estado del cinturón de seguridad, que presentaba indicios de no haber sido utilizado durante un período prolongado, y la inestabilidad del asiento del conductor.
Las conclusiones del peritaje serán incorporadas a la causa judicial que busca determinar las responsabilidades por el estado del vehículo y por las condiciones en las que la unidad se encontraba prestando el servicio al momento de la tragedia.
Un peritaje de parte determinó que el colectivo involucrado en la tragedia del Skatepark no estaba apto para circular y habría perdido completamente la dirección por una falla en el ajuste de una abrazadera. El siniestro, ocurrido en Mar del Plata, provocó la muerte de una joven de 18 años y heridas graves a otras seis personas.
El interno 173 de la Empresa 25 de Mayo había superado una Verificación Técnica Vehicular después de un rechazo previo, pero el peritaje posterior describió un colectivo cuya lista de desperfectos parecía competir en extensión con el recorrido completo de la Línea 532. Dirección desconectada, indicador de presión sin respuesta, cinturón deteriorado y asiento inestable: un catálogo mecánico que difícilmente pueda confundirse con la definición de transporte seguro.
La pieza clave del sistema de dirección se habría desprendido porque una abrazadera estaba floja. No se trató de una tecnología experimental ni de una falla imposible de anticipar, sino de uno de esos componentes discretos que sostienen la civilización mientras nadie los controla. Cuando dejan de hacerlo, la física emite su propio dictamen, generalmente más rápido que cualquier oficina administrativa.
El informe sostiene que el desperfecto dejó al volante completamente desconectado de las ruedas delanteras. En términos técnicos, el conductor podía girarlo; en términos prácticos, el colectivo había decidido no participar de la maniobra. La unidad continuó su trayectoria fuera de la calzada y terminó en una dársena donde decenas de personas aguardaban el transporte público, sin imaginar que aquella espera incluía una prueba extrema de los sistemas de fiscalización.
El vehículo también presentaba problemas en el control de la presión de los frenos, pese a haber atravesado el circuito de revisión correspondiente. La VTV primero lo rechazó y después lo aprobó, una secuencia burocrática que ahora deberá explicar cómo un colectivo puede pasar del casillero “no apto” al de “habilitado” sin que desaparezcan las condiciones que luego fueron descriptas como peligrosas.
La tragedia dejó una joven fallecida, seis personas gravemente heridas y una investigación penal que deberá establecer responsabilidades. El humor, en este caso, solo puede apuntar hacia los controles que fallaron, los tornillos que nadie ajustó y los papeles que parecieron funcionar con mayor precisión que el propio colectivo.