Una conservadora abandonada en las inmediaciones del Aeroparque Jorge Newbery con un riñón cubierto de hielo provocó un importante operativo de seguridad y terminó con un comerciante de 46 años detenido y posteriormente alcanzado por un embargo de $8 millones.
El episodio comenzó cuando trabajadores de la zona encontraron una caja térmica de telgopor junto a un cantero perteneciente a Activos Nacionales.
La situación generó todavía mayor preocupación debido a que sobre el recipiente había un mensaje escrito con marcador negro que incluía referencias a Migraciones y a un supuesto secuestro.
Ante la posibilidad de encontrarse frente a una situación de riesgo, las autoridades activaron un procedimiento preventivo. Hasta el lugar llegaron efectivos de la Policía Federal, bomberos, personal sanitario y especialistas encargados de inspeccionar el recipiente.
Un riñón cubierto de hielo y la primera incógnita
Cuando los investigadores pudieron revisar la conservadora encontraron una víscera rodeada de hielo. Por sus características, inicialmente no pudieron determinar si se trataba de un órgano humano.
La incertidumbre obligó a realizar los peritajes correspondientes mientras avanzaba el operativo de seguridad.
Finalmente, los especialistas establecieron que el riñón era de origen animal, descartando así que estuviera relacionado con una víctima humana.
Mientras se realizaban esas tareas, los investigadores comenzaron a reconstruir quién había dejado la conservadora en el lugar y analizaron las cámaras de seguridad instaladas en el sector.
La explicación del hombre: dijo que era una broma
Las imágenes permitieron identificar al responsable como un comerciante de 46 años, quien posteriormente dio explicaciones ante la Justicia.
Según su declaración, había comprado el órgano en un supermercado y luego lo colocó dentro de la conservadora acompañado por hielo.
El acusado sostuvo que no buscaba realizar una amenaza ni provocar una situación de alarma. De acuerdo con su versión, pretendía hacerle una broma a una amiga abogada residente en Balcarce.
El hombre habría elegido el riñón por su aspecto y preparado la puesta en escena como referencia a una situación que ambos habían vivido durante unas vacaciones en Punta Cana.
Sin embargo, el lugar elegido, las características del paquete y los mensajes escritos en la conservadora hicieron que el objeto fuera considerado potencialmente peligroso y provocaron la intervención de las fuerzas de seguridad.
Un embargo de $8 millones por el operativo
La causa quedó en manos del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi, quien resolvió que el comerciante pueda continuar el proceso en libertad.
Sin embargo, el magistrado dispuso además un embargo de $8 millones destinado a responder por los gastos derivados del operativo desplegado después del hallazgo de la conservadora.
La investigación involucró a diferentes fuerzas y especialistas debido a que, durante las primeras instancias, debía determinarse tanto la naturaleza del órgano como la existencia de un eventual riesgo asociado al recipiente.
La supuesta broma terminó así convertida en una investigación judicial, luego de movilizar un importante dispositivo de seguridad en las inmediaciones de uno de los principales aeropuertos del país.
Un comerciante de 46 años quedó bajo investigación y recibió un embargo de $8 millones después de abandonar una conservadora con un riñón animal cerca del Aeroparque Jorge Newbery. El recipiente tenía mensajes que generaron alarma y obligaron a desplegar un operativo de seguridad. El hombre aseguró ante la Justicia que pretendía hacerle una broma a una amiga.
Ocho millones de pesos de embargo por una broma que necesitó un riñón, una conservadora con hielo y las inmediaciones de Aeroparque como escenario. Hay chistes malos, chistes carísimos y después está el que obliga a llamar a la Policía Federal, bomberos, personal sanitario y especialistas para descubrir que la utilería salió del supermercado.
El protagonista es un comerciante de 46 años que, según explicó ante la Justicia, compró un riñón animal y armó la escena para hacerle una broma a una amiga abogada que vive en Balcarce. El pequeño inconveniente fue que dejó la conservadora junto a un cantero y le agregó mensajes con referencias a Migraciones y a un supuesto secuestro, combinación que tiene aproximadamente la misma capacidad de transmitir tranquilidad que una valija abandonada con un reloj haciendo tic-tac.
Los trabajadores encontraron el paquete, se activó el protocolo y durante los primeros minutos nadie podía descartar que el órgano fuera humano. Hubo perímetros, especialistas, cámaras de seguridad y una investigación para reconstruir quién había dejado semejante souvenir.
Finalmente, los peritos determinaron que el riñón era de origen animal y las cámaras condujeron hasta el comerciante. Él sostuvo que todo formaba parte de una puesta en escena vinculada con una experiencia compartida durante unas vacaciones en Punta Cana.
El juez federal Marcelo Martínez De Giorgi dispuso que continúe el proceso en libertad, pero ordenó un embargo de $8 millones para responder por los gastos del operativo. La próxima vez, una taza con una frase graciosa puede salir bastante más barata.